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Justicia asimétrica

MARTÍN ELFMAN

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¿Se acuerdan de Iñaki Urdangarín?, sí aquel exjugador de balonmano que se casó con la segunda hija de quien fue rey de España y hermana del actual jefe del Estado, y el mismo que fue condenado por un tribunal de Justicia a pena de seis años y tres meses de cárcel por prevaricación, malversación, fraude, tráfico de influencias y dos delitos fiscales, aunque en lugar de haber sido acompañado por la policía a ingresar en un centro penitenciario, es protegido, y escoltado, por ésta, en su residencia helvética de Ginebra, a cargo del sufrido contribuyente español.

Miguel Blesa y Rodrigo Rato comparten con el yerno del rey emérito el privilegiado estatus de condenados a prisión, tras una causa judicial desarrollada con todas las garantías procesales, sin haber ingresado en la cárcel, aún habiendo sido acreditados como responsables de un delito continuado de apropiación indebida, dentro del caso de las Tarjetas Black, contra la propia entidad bancaria que ambos llegaron a presidir, por el que fueron penados, respectivamente, con seis años para el primero, y cuatro años y medio, para el segundo; disfrutando éste, como el exduque de Palma, de escoltas a cargo del bolsillo de todos los españoles, al mantener el privilegio derivado de haber sido vicepresidente del Gobierno, sin perderlo -curiosa esta impunidad-, a pesar de haber sido condenado por delito probado.

El próximo mes de julio se cumplirán tres años desde que el ex molt honorable, president de la Generalitat de Catalunya durante veintitrés años, Jordi Pujol, se autoconfesara como un evasor fiscal, sin que hasta el momento nada se sepa no ya de ninguna condena por ello, si no tan siquiera de la apertura de juicio. Quizás alguien pueda estar esperando a que la avanzada edad -87 años- del hijo del experto en divisas, condenado por evasión de capitales a Suiza en 1959, Florenci Pujol, actúe por sí misma, solucionando el caso, con el inexorable paso del tiempo.

Pero en esta España nuestra, tan particular, tenemos contrapunto para todo y no se crean que la Justicia patria es siempre tan permisiva con el delito, sino ahí tienen casos como el de Alejandro Fernández, quien podrá leer estas líneas desde la prisión de Albolote (Granada) donde purga su condena de cinco años de cárcel por usar una tarjeta de crédito falsificada para pagar 79,20 euros en una compra de bebidas alcohólicas y un batido de chocolate, ¡sin duda una condena ejemplarizante!

El caso anterior, como el de la joven madre, Emilia Soria, penada a ingresar en el cárcel por pagar una compra de 193 euros, en alimentos y pañales para sus dos hijas, con una tarjeta que se encontró en una cartera perdida en la calle, suponen toda una paradoja para la forma en la que se administra el derecho en España, donde pudiera parecer que se incumple el articulo 14 de la Constitución, que dice expresamente: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, pero a la vista de los hechos, como poco, podemos decir que en España, lo que tenemos es una Justicia asimétrica.