Pilar y Javier, junto al Torico de Teruel
Pilar y Javier se enamoraron en la Vaquilla de Teruel hace 35 años y hoy son los protagonistas de las fiestas: "El broche de oro"
Será la primera vez que un matrimonio le ponga el pañuelo al Torico y dé el pistoletazo de salida a las fiestas de la Vaquilla.
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Hay ciudades marcadas por una historia de amor. Y luego está Teruel, donde el romance forma parte de su identidad. La leyenda de Isabel de Segura y Diego de Marcilla ha convertido a la capital turolense en la ciudad del amor, donde los sentimientos trascienden el paso del tiempo y donde, de vez en cuando, la realidad parece empeñarse en escribir historias que recuerdan a esa tradición. Este año, las Fiestas de la Vaquilla tendrán también su propio relato romántico.
Todo comenzó en las fiestas de 1991. Entre el bullicio de las peñas, la música, los encuentros improvisados y el ambiente único que cada julio invade las calles de Teruel, Pilar y Javier se conocieron. Aquel flechazo surgido al calor de la Vaquilla acabó convirtiéndose en un proyecto de vida compartido que ha atravesado más de tres décadas. Este sábado, ese camino iniciado hace 35 años tendrá un momento difícil de olvidar.
Serán ellos los encargados de colocar el pañuelo al Torico, el instante más esperado de las fiestas y el que marca oficialmente el inicio de la Vaquilla del Ángel. Apenas unos segundos que condensan toda la emoción de una ciudad y que desatan la explosión festiva de miles de personas, en una celebración que cada año reúne a más visitantes llegados de todos los rincones.
Su historia tiene además un componente inédito. Pilar y Javier se convertirán en el primer matrimonio que, de forma conjunta, protagonice este acto tan simbólico, un privilegio reservado este año a la peña La Unión, una de las 22 peñas de la ciudad.
Como ocurre cada edición, el turno corresponde a una agrupación diferente y, entre todos sus integrantes, fueron ellos los elegidos para representar a toda la peña en el momento más emblemático de la Vaquilla.
Pilar y Javier, con sus hijos en unas fiestas de la Vaquilla
La ilusión convive estos días con el cansancio y la responsabilidad. La agenda institucional, los preparativos y los compromisos previos apenas les han dejado tiempo para descansar antes del gran día.
“Estamos agotados y con muchos nervios. Llevamos una agenda muy apretada. Nos hace una gran ilusión. Va a ser nuestro broche de oro, ya que no vamos a tener ninguna oportunidad más. Es el sueño de todo vaquillero y van a ser días de disfrutar”, cuentan ambos, horas antes de su gran momento.
Javier, turolense de 61 años, nunca imaginó que aquella Vaquilla de 1991 le cambiaría la vida. Pilar, de 59 años, había llegado desde Valencia para disfrutar de las fiestas, aunque sus raíces familiares siempre habían estado ligadas a la sierra de Teruel. Lo que empezó como un encuentro entre dos jóvenes durante la celebración más importante de la ciudad terminó convirtiéndose en una familia que, décadas después, seguirá viviendo la Vaquilla con la misma emoción del primer día.
Pilar y Javier, en unas fiestas de la Vaquilla
No deja de ser una coincidencia cargada de simbolismo que, precisamente en Teruel, donde la historia de los Amantes ha convertido el amor en patrimonio sentimental de la ciudad, otra pareja vea culminar su propia historia en el escenario más representativo de sus fiestas.
“Como Teruel es la ciudad del amor, que haya coincidido esta historia ha sido el centro de atención en los días previos a la Vaquilla”, resaltan.
Desde aquella primera Vaquilla compartida no ha habido verano sin fiesta. Han vivido juntos cada edición, viendo cómo pasaban los años, cómo crecía la familia y cómo las tradiciones iban encontrando nuevos protagonistas. Hoy, después de tantos recuerdos acumulados, son los nietos quienes empiezan a descubrir una celebración que para ellos siempre ha sido una fecha señalada en el calendario.
“Cada Vaquilla tiene su historia. Ahora somos abuelos y nos tocan disfrutarla con los nietos. Los niños están programados con la Vaquilla. Era la manera de evitar que te las pierdas. Los dos pequeños son de mayo, para que, cuando lleguen las fiestas, tienen mes y medio. Y a funcionar”, cuentan.
Precisamente por la responsabilidad que supone protagonizar el acto central de las fiestas, este año tendrán que vivir el arranque de la Vaquilla de una manera muy distinta a la habitual. La prudencia se impondrá, al menos durante las primeras horas, para llegar al sábado con toda la atención puesta en ese instante que llevaban esperando toda una vida.
“Este viernes no vamos a tomar nada. El primer día sueles salir con ganas y te vienes arriba, pero esta vez toca ser prudentes y retirarnos pronto, porque tenemos una responsabilidad que realizar el sábado”, afirman.
Hay historias de amor que terminan convirtiéndose en leyenda y otras que se escriben poco a poco, entre veranos, pañuelos rojos, peñas y Vaquillas. La de Pilar y Javier pertenece a estas últimas. Comenzó hace 35 años en las calles de Teruel y este sábado sumará un nuevo capítulo cuando, juntos, sean los encargados de dar comienzo a las fiestas que, precisamente en la ciudad de los Amantes, también celebran el poder de los encuentros que cambian una vida para siempre.