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Mirror’s Edge: un salto hacia la innovación

La segunda entrega, Catalyst, llega el 26 de mayo para recuperar del olvido la saga protagonizada por Faith.

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Electronic Arts es una de las compañías de videojuegos más consagradas en la actualidad. Aunque es usualmente conocida por sus títulos de EA Sports, como el simulador futbolístico FIFA, también cuenta con otras franquicias que han elevado el prestigio de la empresa estadounidense. Uno de los ejemplos recientes ha sido el lanzamiento de Star Wars: Battlefront, sacado al mercado casi al mismo tiempo que su última entrega cinematográfica, y que ha ayudado a catapultar a su estudio desarrollador, DICE, hasta uno de los peldaños más destacados de la industria.

Pero el trabajo de DICE no termina con el resucitar de la saga galáctica, sino que el próximo mes de mayo tratará de volver a sorprender a los jugadores con el rescate de otro título conocido y que ha sido recibido con gran expectación por parte de la comunidad. Será el 26 de mayo cuando llegue a las tiendas Mirror’s Edge: Catalyst, para contar un nuevo episodio protagonizado por Faith Connors y consagrar a la franquicia como una de las más valoradas por los usuarios de PlayStation 4, Xbox One y PC. Y ello a pesar de que el inicio de esta intrépida protagonista no fue tan sólido como a la compañía le hubiera gustado. El lanzamiento de Mirror’s Edge allá por 2008 no invitaba a confiar en lanzarse al vacío una vez más.

Un inicio con luces y sombras

La secuela de Mirror’s Edge se espera, a día de hoy, con una gran impaciencia por parte de la comunidad que conforma la industria del videojuego. Y esto se debe a que su predecesor hizo muy bien los deberes en cuanto a buscar la sorpresa del jugador y a presentar un entorno totalmente novedoso y revolucionario, que destaca por encima de todo lo que se había visto hasta el momento.

El juego pretendía transmitir un realismo total, haciendo especial hincapié en el contacto físico con el entorno, e inculcar una libertad de movimiento nunca vista en el género de primera persona, permitiendo explorar nuevos recovecos. Además, el proceso mediante el cual se vinculaba el movimiento de la cámara con el de Faith, como, por ejemplo, que la velocidad a la cual la cámara se movía hacia arriba y hacia abajo aumentara a medida que Faith acumulaba velocidad mientras corría o que la cámara girara cuando la joven rodaba, provocaron un gesto de asombro en cualquiera que se adentrara en la propuesta.

Pero no solo destacaba por su genial e innovadora jugabilidad, sino que en el aspecto técnico Mirror’s Edge era una absoluta gozada. El tratamiento artístico que se le otorgó fue exquisito y muy vistoso, basado en una paleta de colores llamativos y que permitían destacar sobre el resto del entorno y provocar una explosión de diversos ambientes y un bombardeo de sentidos para el jugador. Conseguía así un resultado realmente bello y significativo.

Todo ello se mezclaba con una excelencia alcanzada en el sistema de iluminación y de partículas, que conseguía transmitir un realismo que resultaba impactante para la pasada generación y que sirvió de espejo para otros grandes títulos lanzados posteriormente en PlayStation 3 y Xbox 360. De hecho, aún sigue ampliándose en la nueva generación con el uso del motor Unreal Engine 4, la versión avanzada del motor que se utilizó en el nombrado Mirror’s Edge, Unreal Engine 3.

Debido a este completo desarrollo y al enorme trabajo que se realizó por parte del equipo de DICE, en Electronic Arts no escatimaron a la hora de presentar el título como un auténtico triple A merece. La campaña promocional que se le concedió a la aventura protagonizada por Faith era envidiable y contaba con factores realmente llamativos y que invitaban a echarle un vistazo a una nueva franquicia que prometía ofrecer algo totalmente diferente. De hecho, uno de sus mayores éxitos se produjo en el terreno de la banda sonora, donde su tema principal Still Alive, supuso todo un éxito en las listas musicales a través de la voz de la artista sueca Lisa Miskovsky.

No obstante, a pesar de todos sus esfuerzos, Mirror’s Edge no consiguió canalizar su energía hasta todo el público deseado. Y aquí fue donde las sombras empezaron a acuciar a un título que pretendía garantizar un camino placentero y exitoso. De hecho, el varapalo fue tal que incluso pudo poner en peligro la secuela a la que hoy nos referimos. Patrick Söderlund, vicepresidente ejecutivo de EA Games Label, destacaba en una entrevista que los 2.5 millones de copias cosechadas con el juego no permitían realizar una secuela en la pasada generación. Aun así, los grandes esfuerzos del equipo han sido los propulsores de la idea para continuar con su propuesta. Así nacía Mirror’s Edge Catalyst, con la firme intención de seguir el ejemplo de otras sagas cuyos inicios no fueron un camino de rosas.

Otros casos similares

La constancia es la clave de un gran éxito, suele decirse. Y es una afirmación de la que pueden valerse algunas de las grandes franquicias del momento en el mundo de los videojuegos. Porque si The Witcher 3: Wild Hunt se ha alzado con el título a mejor juego del pasado 2015 recientemente, poco hacía presagiar que su camino inicial culminara con tal galardón. El traslado de las grandes obras literarias de Andrzej Sapkowski al mundo de las consolas (aunque su inicio se produjo en PC), no constató las expectativas que estaban puestas en el título. Si sirvió para dar a conocer al estudio polaco CD Projekt RED, que confió en sus posibilidades y abrió horizontes con su segunda entrega, permitiendo su llegada a Xbox 360 y revolucionando la jugabilidad, repetitiva y ortopédica de su primer título, que consiguió cautivar al público.

No es un caso aislado, ni mucho menos. Otras grandes franquicias que cuentan con un número envidiable de fans en estos momentos comenzaron sus andaduras de un modo cuanto menos discreto. El caso que puede llamar más la atención es el de Fallout, iniciado en el año 1997 de la mano de Interplay Entertainment que, aunque propuso una idea de lo más original y prometedora en el terreno apocalíptico, no fue hasta la adquisición de la franquicia por parte de Bethesda, y el Fallout 3 resultante, cuando logró despuntar en la mayoría de los aspectos que hoy en día destacan: mundo abierto, gran duración, personalización de personajes, jugabilidad variada y un largo etcétera.

Caso similar al vivido por Grand Theft Auto. Aunque el inicio de la saga supuso un asentamiento de las bases de lo que ha alcanzado a día de hoy (y cuya quinta entrega numerada continúa siendo un éxito de ventas tres años después de su lanzamiento) los primeros pasos poco tienen que ver con su identidad en la actualidad. Su vista cenital y su potencial limitado resultan casi cómicos comparados con los grandes avances que se han producido durante este largo período en el que la franquicia ha estado activa, alcanzando su cénit desde el lanzamiento de Grand Theft Auto: San Andreas, que conllevaba un avance colosal en su jugabilidad y en su carácter gráfico.

Un futuro prometedor

Y esto es precisamente por lo que aboga DICE con Mirror’s Edge Catalyst. Su presentación en el pasado E3 2015 arrancó una gran ovación entre el público presente en la conferencia de Electronic Arts de la feria angelina. Y por lo que se ha podido ver hasta el momento del título, parece que en DICE han escuchado a los jugadores y esta secuela dispondrá de la gran mayoría de las peticiones que se solicitaban y de las que adolecía su primer juego.

Así pues, en Catalyst se podrán ver novedades de lo más suculentas y llamativas. Manteniendo la esencia de lo que supuso el primer Mirror’s Edge, se contará con nuevas habilidades para Faith, así como la posibilidad de explorar un mundo abierto, que sin lugar a dudas, amplía todas las posibilidades respecto a lo que el jugador puede explorar y alcanzar. Además, también se impondrán elementos como los ciclos de día/noche y la climatología, haciendo especial mención a la lluvia, que aparecerá de manera intermitente en determinadas misiones.

Asimismo, los combates serán mucho más dinámicos, mejorando las interacciones con el entorno en los enfrentamientos contra los enemigos. También destaca un control mucho más preciso y accesible respecto a los movimientos de Faith. Lo que no parece cambiar en exceso es la utilidad del ingenio en los diferentes mapas que estarán presentes en el juego y que obligarán al usuario a trazar el camino sin ningún tipo de indicativo. Por supuesto, otro de los grandes avances se producirá a nivel gráfico, permitiendo ver el reflejo de la protagonista en los espejos y disponiendo de unas texturas mucho más nítidas, aunque manteniéndose fiel a su estilo.

Por lo tanto, parece que desde DICE y Electronic Arts no han cesado en ningún momento en su empeño de apostar por una propuesta de estas características, más allá del fiasco comercial que supuso su primera entrega. Habrá que ver si la evolución y los grandes avances que se presumen en Mirror’s Edge Catalyst se traducirán en un gran índice de ventas, dando pie a la trilogía que se ha dejado caer en el estudio. Quién sabe si estaremos ante un candidato al juego del año en el futuro. Sólo el tiempo lo dirá.