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Primera etapa en Costa Rica: Wellness, café en el bosque nuboso y secretos

En nuestra primera etapa de viaje por tierras costarricenses Doña Olga nos enseñará a preparar las mejores tortillas de maíz de Centroamérica y aprenderemos todos los secretos del grano de oro en una plantación cafetera.

Jorge Barreno

“La naturaleza y el trato de la gente. Es lo más especial que tiene”, resume categórica Doña Olga, la heroína más célebre de Bajos del Toro, un pueblecito de 250 habitantes situado a 1.500 metros de altitud, entre los volcanes Poás y Viejo. Desde los ventanales de su pulpería se observan las cascadas, los ríos y y las piscinas naturales que conforman el paisaje nebuloso tropical de las montañas centrales de Costa Rica.

El pequeño país centroamericano es una de los 25 naciones más biodiversas del planeta. Tiene el tamaño aproximado de Aragón, y en ella habitan unas 500.000 especies, es decir, el 6% de la biodiversidad mundial. “Me gusta que me visiten los turistas, vienen a hacer tortillas de maíz y me gusta que se sientan como en su casa”, comenta Doña Olga.

Doña Olga comparte los secretos de la cocina que le enseñaron sus abuelos en su casa de Bajos del Toro

Doña Olga comparte los secretos de la cocina que le enseñaron sus abuelos en su casa de Bajos del Toro

Esta afable mujer adora el lugar donde vive. Habla pausado, con sabiduría: “Bajos del Toro Amarillo tiene mucho que ofrecer porque tenemos unas muy buenas fuentes de agua. En las grandes ciudades se vive a puerta cerrada. Nosotros estamos más bien acostumbrados a vivir a puertas abiertas. La libertad es lo más importante que tenemos”.

Muy cerca de la Pulpería Doña Olga se encuentra otro ejemplo de dedicación en la comunidad de Bajos del Toro, el orquideario de Don Martín Porras, un exuberante jardín que alberga más de 400 variedades exóticas, entre las que se encuentran orquídeas miniatura y orquídeas mono. “Las ha coleccionado durante más de 25 años, las ha rescatado del bosque. Se las encuentra en el suelo y las vuelve a poner en un arbolito para que la orquídea dé flores y la gente venga a disfrutarla”, explica su amigo Ronald Jiménez.

Ronald trabaja junto a Don Martín en El Silencio Lodge & Spa, un espectacular hotel de cabañas con jacuzzi exterior, granja ecológica y un invernadero mimetizado con el bosque tropical de montaña. El establecimiento da empleo a la mayoría de los pobladores de Bajos del Toro y tiene como premisa el ‘wellness’, un término anglosajón que hace hincapié en el equilibrio mental, físico y emocional cuyo objetivo es obtener un estado de bienestar general.

Martín tiene más de 400 especies de plantas en su jardín.

Martín tiene más de 400 especies de plantas en su jardín.

Aquí, el wellness se consigue gracias a las fuentes de agua, a la tranquilidad, a la interacción cultural con los habitantes del lugar y a los paseos por la naturaleza. "La ruta de la Catarata de la Promesa es una experiencia mágica. Un tupido sendero anima a explorar y a adentrarse en el maravilloso bosque primario nuboso. ¿La recompensa? Encontrar una impresionante catarata en un claro inesperado”, apunta Karin Zürcher, propietaria del establecimiento.

En el trayecto hacia la catarata, los viajeros pueden ver especies de plantas y animales únicas, que incluyen el puma, el quetzal y el tucán. Los amantes de la adrenalina pueden además disfrutar de tirolinas en las copas de los árboles de hasta 400 metros de longitud y de la escalada por la pared de una cascada.

A por el mejor café del mundo

Para contrarrestar tanta relajación vamos en coche de alquiler hasta la plantación Doka Estate, una de las más importantes del país. Unos 50 kilómetros por la Carretera 708 y una hora y media de viaje nos separan de esta panacea cafetera. En el camino merece la pena detenerse en Zarzero, una pequeña villa donde se encuentra un curioso ejemplo de jardinería topiaria (una práctica que consiste en modelar plantas ornamentales con tijeras). La obra, frente a la Iglesia de San Rafael Arcángel, es responsabilidad del escultor Evangelista Blanco Brenes.

El curioso topiario de cipreses junto a la iglesia de San Rafael Arcángel es el mayor atractivo turísico de Zarzero.

El curioso topiario de cipreses junto a la iglesia de San Rafael Arcángel es el mayor atractivo turísico de Zarzero.

Pocos kilómetros más adelante nos topamos con otra sorpresa, la Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes de Grecia, la única católica hecha en metal de Centroamérica. Los constantes terremotos que afectan al país hicieron que a finales del siglo XIX se proyectase un templo construido en metal. Una empresa belga envió el edificio en piezas hasta Puerto Limón, desde donde se trasladaron en ferrocarril hasta la ciudad de Alajuela. Desde allí, carretas tiradas por hasta siete yuntas de bueyes llevaron las piezas a Grecia.

Entre zigzagueantes curvas, por fin llegamos a Doka Estate, una importante escuela cafetera situada a una media hora del aeropuerto de San José. Cuenta la leyenda que Kaldi, un pastor etíope, encontró en el siglo séptimo antes de Cristo a sus cabras bailando después de que comieran unas bayas de café. Impresionado, explicó el efecto mágico de la planta a unos monjes que, por tratarse de unos frutos demoníacos, los arrojaron al fuego. El olor gustó tanto a los religiosos que el café empezó a tomarse como bebida revitalizante.

Llegó de una manera muy curiosa a América. A principios del siglo XVIII, un oficial naval francés, Gabriel Mathie de Clieu, robó un brote de la planta del café en el Jardín Botánico del rey Luis XIV. Acto seguido zarpó hacia Martinica, isla de la que se convirtió en gobernador y donde plantó la extraña especie vegetal. Medio siglo después, el pequeño brote se convirtió en el padre de los árboles de café caribeños y de América del sur y central.

Doka Estate, en Sabanilla de Alajuela, es una de las plantaciones de café más conocidas del país.

Doka Estate, en Sabanilla de Alajuela, es una de las plantaciones de café más conocidas del país.

“El café costarricense se cultiva en suelos fértiles de origen volcánico y de poca acidez, a una altura entre los 900 y los 1.700 metros de altitud, con unas precipitaciones anuales de entre 2.000 a 3.000 milímetros. El 100% de nuestro café es de la especie arábica, de las variedades Caturra y Catuaí, que produce un grano de mayor calidad y una taza con mejores características organolépticas: agradable, aromática y fina”, resume Mario Fernández, gerente general de Doka Costa Rica.

Mario confiesa que su variedad preferida es el peaberry o caracol, una extraña mutación genética del grano que está presente en el 2% de cada planta. Al ser un monocotiledón su sabor es un poco más concentrado, con tintes de canela y chocolate. La exportación del café costarricense permitió crear toda una economía con la que el país logró independizarse de la Madre Patria, España.