Turismo

Fuegos artificiales sobre el cráter del Strómboli

Una isla-volcán como un grumo de lava de apenas 13 km2 sobre el que se alza un coloso de casi mil metros. ¿Te atreves a asomarte a sus pirotecnias de magma?

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En el clásico del neorrealismo italiano en el que, amén de vivirse el más escandaloso de los romances, la Bergman y Rossellini trabajaron juntos por primera vez, el Strómboli venía a ser un personaje más del reparto. De hecho, para añadir dramatismo a esta película que le tomó prestado el nombre al gran volcán del archipiélago de las Eolias, su majestad tuvo a bien entrar en erupción en pleno rodaje. Cada tarde, desde esta islita homónima a tiro de piedra de Sicilia, una extenuante ascensión se le aúpa hasta el cráter.

Por si en la cima algún piroclasto en caída libre le rompiera a uno la crisma, antes de emprender el trekking habrá que firmar una cartita que descargue de cualquier desgracia a las agencias que lo montan. Ellas mismas alquilan los cascos, así como el frontal y los bastones con los que hacer más llevadera la subida, para la que convendrá ir bien abrigado aun cuando en la base luzca un sol que parte en dos. Serán un total de casi seis horas, y hasta los poco amigos de las proezas físicas se alegrarán de haberse atrevido.

A pesar de que el Strómboli no ha parado de rugir en siglos y a cada rato pone en jaque las aldeas a sus pies, lo cierto es que acarrea pocos muertos en su haber. Aún así, tocará coronarlo obligatoriamente con guía, so pena de una buena multa para quienes lo intenten por libre. Tras presentarse a la tarde y abonar los 28 € de rigor, no queda más que echarse a andar en fila india detrás del guía, cruzando los dedos para mantener el tipo. Por el camino irán cayendo los que estén menos en forma, obligados por el jefe de la expedición a darse media vuelta sin rechistar. ¡Seguridad obliga!

Los demás sudarán la gota gorda mientras se va cobrando altura por las faldas del coloso: primero por veredas bastante asumibles, luego cada vez más empinadas mientras quedan a la vista las hechuras de esta islita-volcán de un lirismo indescriptible y, en el último tramo, hundiendo literalmente las botas en una arena de lava tan fina como las dunas del Sáhara. Con un par de altos para recuperar el resuello como toda la concesión, a la cima se llegará de noche cerrada tras unas tres horas a la vertical. Así, bajo las estrellas, es como se aprecian los ríos de lava incandescente escurriéndose por las lomas. En sus noches inspiradas, los fuegos artificiales que escupe la boca del Strómboli se convierten en un faro para los navegantes, alumbrando la negrura del Mediterráneo con la pirotecnia que acaba derramándose en el mar por la ladera, renegrida y lunar, de la Sciara del Fuoco. Cada cuarto de hora más o menos se produce una explosión que hace temblar la tierra, dejando mudo al personal ante sus bramidos. Deslomado y con el alma encogida, desde sus cráteres se enfila colina abajo, ya en la oscuridad más absoluta.

Guía práctica

Cómo llegar

El aeropuerto más próximo es el siciliano de Catania, con vuelos directos en verano de Vueling (www.vueling.com) desde Barcelona, Palma e Ibiza, o con Iberia, Ryanair y Norwegian (www.norwegian.com) desde Madrid, a menudo por menos de 150 € ida y vuelta. Los ferrys a la isla de Strómboli parten del puerto de Milazzo, al norte de Sicilia.

Cómo moverse

En Strómboli no hay coches; solo unos vehículos eléctricos que hacen las veces de taxis. Las distancias son siempre cortas dada su dimensión diminuta.

La ascensión al volcán

Debe hacerse obligatoriamente con guía, a través de agencias como Magmatrek. En temporada alta se recomienda reservar con antelación para asegurarse la plaza. Además de botas de trekking, un buen anorak corta-viento y un frontal, conviene llevar agua, algo de comida para recuperar fuerzas durante la ascensión, así como una camiseta extra para cambiársela una vez en la cima, ya que se habrá sudado y una vez arriba hace un frío pelón.

Dónde dormir

De los mejores hoteles de la isla, La Sirenetta y el Ossidiana, ambos sobre sus playas de renegrida arena volcánica. También hay pequeños hotelitos, pensiones y casas de alquiler del encanto de Casa Mareblu o Ca Marina.

Dónde comer

En la romántica terraza del Punta Lena (Via Marina 8, T. 39 0909 86204), con vistas al mar y a la islita de Strombolicchio, o en la Locanda delBarbablù.

Más información

Turismo de Italia y Turismo de Sicilia.