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A pie en busca de rinocerontes

Tras una década fuera de escena, Zimbabue vuelve a sonar entre los amantes del África sin trillar. 

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El pobre Cecil se convirtió en el trending topic del verano al ser abatido en el parque Hwange por un dentista de Minneapolis. De ser un hecho aislado, los amantes de la naturaleza hasta estarían de enhorabuena, porque la fauna africana se enfrenta, por desgracia, a una lacra mucho peor que los “deportistas” capaces de desembolsar 50.000 dólares por dispararle a un león. El tráfico de especies salvajes se ha convertido en el tercer negocio ilegal del planeta, sólo por detrás de las drogas y las armas. A causa de los precios astronómicos que alcanza en el mercado negro el marfil de sus colmillos o el polvo de su cuerno, los que se llevan la peor parte son los elefantes y rinocerontes.

Muchos de estos últimos, en países como Zimbabue, están siendo traslados a zonas especialmente protegidas para tratar de librarlos de los furtivos. Por eso es doblemente insólito salir a su encuentro por el Parque Nacional de Matobo, y, si uno se atreve, hacerlo nada menos que a pie. En compañía de un ranger armado, habrá que acatar a rajatabla sus indicaciones para no enfadar más de la cuenta a estos acorazados con patas capaces de superar las tres toneladas en canal. Silencio absoluto pues, y nada de movimientos bruscos cuando el guarda advierta que su majestad anda cerca.

Aunque este parque del sur de Zimbabue abarca unos 400 km2 –algo más que toda La Gomera–, no habrá que caminar en exceso para toparse con uno. Los rinocerontes, tanto los blancos como los negros que atesora Matobo, son animales territoriales y los rangers saben dónde encontrarlos. Por si acaso, las huellas de sus pezuñas y sus monumentales excrementos más o menos frescos, irán desperdigando por las pistas de arena el señuelo definitivo con el que localizarlos. Puede que no hayan pasado ni veinte minutos tras bajar del todo terreno cuando se aviste un ejemplar entre la maleza.

El ranger sabrá hasta dónde será prudente arrimársele; quizá ni una docena de metros. Porque al dueño y señor de estos territorios no se le escapa que unos intrusos acaban de colarse en su casa. Apenas apartará la mirada, y con sus amagos de embestida y sus resoplidos dejará bien claro hasta dónde les permite acercarse y cuándo mejor que se batan en retirada. Ni se garantiza el avistamiento ni el tiempo en su compañía. Hemos invadido sus dominios, y será él quien decida.

Arte en las rocas

A pesar de lo electrizante de la experiencia o de las jirafas, los ñus y abundantísimos leopardos que también pueden admirarse en un safari por Matobo, no es la fauna el motivo por el cual este parque está catalogado Patrimonio de la Humanidad, sino por la barbaridad de pinturas rupestres que el pueblo San –los mal llamados bosquimanos– empezaron a grabar por las hendiduras de sus rocas hace como mínimo 6.000 años. Hay más de tres mil localizadas entre las moles de granito que definen sus paisajes, aunque la Unesco estima que una cantidad mucho mayor está todavía por descubrir en sus colinas.

Fue en su promontorio denominado "la vista del mundo", entre abombados e inmensos pedruscos en aparente equilibrio, donde quiso ser enterrado Cecil Rhodes, quien por méritos propios pasara a la historia como el personaje más megalómano y abiertamente racista del África colonial. Que sus restos reposen en este soberbio escenario de la antaño llamada Rhodesia del sur no deja de levantar ampollas, con el agravante de que estos parajes siguen considerándose sagrados para la tribu Ndebele que mora en las aldeas de la zona. A "sir" Cecil podrá acusársele y con razón de muchas cosas, pero desde luego no de tener mal gusto.

Guía práctica

Cómo llegar

Vuelos de Madrid o Barcelona a Harare con solo una escala, a través de Emirates o Ethiopian, a partir de unos 800 € ida y vuelta. Ya con dos escalas, también con British Airways, Qatar o Etihad.

Viajes organizados

A través de mayoristas como Catai, en cualquier agencia de viajes, o especialistas en aventura como Tuareg, Ratpanat o Tarannà, con safaris de unas dos semanas por Zimbabue y Botswana a partir de aproximadamente 3.300 € y, esta última, también viajes de voluntariado.

Visado y vacunas

El visado (30 $ para los europeos) puede tramitarse al llegar al aeropuerto de la capital, y no se exige vacuna alguna, aunque conviene consultar en un Centro de Vacunación Internacional (http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/centrosvacu.htm) las que puedan ser recomendables según las zonas a visitar, la época del año y el estilo de viaje.

Mejor época

Para los avistamientos de fauna, la temporada seca, de mayo a octubre, aunque a Zimbabue puede viajarse todo el año, con a menudo temperaturas primaverales y a veces hasta sorprendentemente heladoras.

Dónde dormir

En Bulawayo, la segunda ciudad del país –a unos 50 km de Matobo–, una estupenda opción es el Cresta Churchill, en una mansión estilo tudor transformada en hotel. En las lindes del parque, las cabañas, enmarcadas por unos espectaculares paisajes de granito, del Matobo Hill Lodge, así como el aún más lujoso Amalinda Camp.

Más información

Turismo de Zimbabue, con representación en España a través de Ubuntu: info@ubunturep.com.