Toros

José Tomás para sacar músculo en la plaza de Donosti

San Sebastián acoge este domingo una de las grandes corridas de la temporada con diestro de Galapagar y el Juli en cartel. 

Joselito Adames durante su actuación en la corrida de apertura de la feria taurina de la Semana Grande de San Sebastián.

Joselito Adames durante su actuación en la corrida de apertura de la feria taurina de la Semana Grande de San Sebastián. EFE

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El 11 de agosto de 1998 el viejo Chopera lloraba en los terrenos de Anoeta. Estaba pisando la nueva plaza de toros: San Sebastián, 25 años después, volvía a completar la Semana Grande con la feria taurina. El crítico Vicente Zabala describía en las páginas de ABC la emoción, el olor a nuevo, el callejón sin acabar. La inauguración de Illumbe, con Manzanares, Ponce y Rivera Ordóñez, reenganchaba a Donosti con su historia. Un paseo que comenzó en 1589 con la plaza de Erreguesoro y que culminó ese día: Illumbe se convertía en el catorceavo ruedo levantado en la ciudad en todo ese tiempo.

En el espacio multiusos acorazado, la nueva plaza de toros es una nave espacial recubierta por una esfera redonda que se asoma a San Sebastián, la eficiencia no tiene solera, convivían toros y baloncesto hasta 2012. Bildu se hizo con el Ayuntamiento y dio prioridad al veto de las corridas de toros. “Comparto las teorías antitaurinas. No voy a alcanzar ningún acuerdo con ninguna empresa taurina. Hay que buscar algo más fructífero”, dijo Juan Karlos Izagirre, el entonces alcalde de la ciudad, a los pocos días de estrenar el cargo. Aunque, según datos de la patronal Anoet, los primeros 14 años de vida de Illumbe aportaron a la ciudad 117 millones de euros, Bildu ocupó el lugar público con otro tipo de actividades durante la Semana Grande imposibilitando la organización de corridas de toros.

En 2015, bajo el mandato de PNV y PSOE, volvieron los toros a San Sebastián. La casa Chopera, los actuales empresarios, hizo un trabajo callado, paciente y reservado durante los años en blanco. Agazapados detrás de Bildu mantuvieron reuniones con todos los grupos políticos, amarrando antes de las nuevas elecciones la feria. Y como en 1998 se volvió a estrenar Illumbe. Acudió el rey emérito Don Juan Carlos. Se televisó por TVE. Otra vez en el cartel Ponce. Manzanares, de catafalco y azabache, elevaba al cuadrado el recuerdo de su padre, y López Simón sustituía a Rivera Ordóñez. El ímpetu anti también se mantendría.

La asociación Donostia Antitaurina Orain recogió las firmas suficientes para exigir un referéndum. Eneko Goia accedió este verano a formular el próximo 19 de febrero la pregunta: “¿Quiere usted que el Ayuntamiento deje de destinar recursos municipales para las corridas de toros?”, que aún puede tumbar un recurso del Estado.

Este sábado, mientras los donostiarras ya piensan la respuesta, llega José Tomás. La feria ha comenzado y avanzará hasta el próximo 16. El mano a mano con Juli en una plaza de primera convierte la cita en epicentro, un terremoto de tauromaquia. En realidad los ciudadanos han respondido ya. Todos los abonos se agotaron hace tiempo, como primera opción. “¿Quiere ir usted a los toros este año?”. El toreo saca músculo en San Sebastián, donde late en cada hotel ocupado y restaurante, en la plaza llena desde el primer día. El referéndum de las taquillas ya ha ganado el primer asalto. Once mil personas no darán ninguna explicación el día 15.