El cartél ha permanecido en los rediseños de la caja de lápices de colores.

El cartél ha permanecido en los rediseños de la caja de lápices de colores. Alpino

Material escolar

Alpino revela la hermosa y nostálgica historia tras el cartel de '10 km' de sus cajas de lápices

En la Jungla. Ningún internauta logró resolver el misterio, por lo que la compañía ha revelado un secreto perdido hace décadas.

E. E.

El cielo azul sobre las cumbres nevadas, un bosquecillo de pinos a lo lejos, un cervatillo en escorzo y un lápiz que sirve de poste indicador para algo, más allá en la lejanía, a diez kilómetros de distancia. Generación tras generación de escolares han contemplado los mismos ingredientes en su caja de lápices de colores Alpino, fantaseando con horizontes lejanos en las horas lectivas de mayor tedio e inspirándose para enriquecerlas con sus propios garabatos.

La capacidad evocadora de la caja de lápices es poderosa y un usuario de Twitter no podía imaginar la aventura que desencadenaría hace diez días su reflexión. "Pasan los años y sigo sin saber qué es lo que estaba a 10 kilómetros..." - lamentaba en referencia al cartel que, efectivamente, no parece estar indicando nada en particular. El tuit lograba un éxito instantáneo entre miles de otros nostálgicos, que aportaban sus respectivas teorías, preñadas de leyendas urbanas.

10 kilómetros, por ejemplo, es "la distancia que puede pintar de seguido un lápiz antes de gastarse por completo". O el trecho a recorrer para alcanzar "las montañas al fondo", los Alpes, de los que la marca toma el nombre. O incluso dónde están los propios "pinos" con cuya madera se fabrican los lápices.

La propia compañía se implicaba en el desafío la semana pasada. Si su post en su página de Facebook lograba 5.000 'me gusta', retaban, desvelarían el misterio. Mientras, seguían invitando a sus seguidores a buscar la solución. Es un homenaje a "la distancia que había entre la casa de los hermanos gironeses Masats, creadores de la marca, y su fábrica", según algunos. Indica, por qué no, "dónde está la casa del abuelo de Heidi", decían otros.

Una semana después la compañía ha conseguido - y rebasado - los 'me gusta' exigidos. Y resulta que la última respuesta, por alocada que parezca, es la que más se acerca a la verdad. Los hermanos Masats eran unos enamorados del paisaje alpino, de ahí el nombre y la iconografía escogida. Y en los primeros dibujos de la caja de lápices figuraba un pueblo montañés, que es a dónde señala el poste indicador.

Una de las primeras cajas de Alpino.

Una de las primeras cajas de Alpino. Alpino

El pueblo no es "Maienfeld, el de Heidi", explican desde la compañía, pero sí una imagen que inspiró a los Masats. A medida que la marca fue creciendo, rediseñándose y modernizándose desde la fábrica de Barcelona a partir de los años cuarenta, el pueblo terminó desapareciendo, pero el cartel sostenido por un lápiz permaneció.

Una de las cajas de Alpino en la que todavía se podía ver el pueblo.

Una de las cajas de Alpino en la que todavía se podía ver el pueblo. Alpino

"Los creadores de Alpino nunca llegaron a especificar ni el pueblo ni la región de la que se trataba, lo que sí dijeron fue que les encantaba el paisaje de los Alpes y que se inspiraron en sus montañas para crear la mítica imagen de la caja de lápices" - cuenta la compañía. Y de este modo, un hermoso misterio de nuestra infancia llega a su conclusión.