Ramón Espinar

Espinar tuvo un año vacío su piso hasta encontrar comprador: cuando eso era de 'fondos buitre'

En la jungla. "Hay gente en la puta calle con viviendas públicas disponibles", escribía tres años después de la venta.

Espinar no quiere hablar de caras ni candidatos todavía.

Espinar no quiere hablar de caras ni candidatos todavía.

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El senador de Podemos Ramón Espinar ha reconocido en rueda de prensa que adquirió un piso en venta libre de una promoción de VPO en Alcobendas, que posteriormente revendió con una plusvalía de 30.000 euros. Espinar invirtió en 2007 52.000 euros en la cooperativa gracias a un "préstamo familiar", ya que era estudiante, y formalizó las escrituras de la vivienda en marzo de 2009 adquiriendo una hipoteca por valor de los 92.000 euros restantes a pagar del piso.

Esa hipoteca, pese a quedar en una letra de unos cómodos 500 euros mensuales, fue lo que le conminó a solicitar poner a la venta el piso semanas después de adquirirlo. Según Espinar, entró en la cooperativa porque esperaba que al final de su carrera "encontraría curro", pero en plena crisis, lo único que tenía por entonces era una beca de la Complutense que equivalía a "20 euros menos que la letra".

Los estatutos de Vitra, la cooperativa del sindicato CC.OO., establecen que un socio puede darse de baja de forma voluntaria y recuperar el capital invertido si lo hace con tres meses de preaviso y aporta un motivo justificado, como es el de carecer de ingresos. Espinar continuó adelante sin embargo con la firma de la escritura y su correspondiente hipoteca cuando la finca de la parcela 48 A de la promoción de Fuente Lucha había empezado a recibir a los primeros propietarios en enero.

Los estatutos de Vitra prevén la baja voluntaria de la promoción.

Los estatutos de Vitra prevén la baja voluntaria de la promoción.

Su entrada fue escalonada por los dictámenes de la burocracia que rodea a la entrega de llaves pero en febrero de 2010, un mes antes de que el ahora senador de Podemos firmase, se celebraba la primera junta de vecinos al completo. Los foros que abrieron para compartir pesares dan prueba de los arranques nunca del todo fáciles de una comunidad: contratos de luz, gas y agua, impuestos, temor a robos...

Espinar nunca llegó a participar de esa comunidad, su piso permaneció deshabitado hasta abril de 2011 cuando formalizó su venta. Pero en el momento en el que estampó su firma se había producido un hecho relevante: la Comunidad de Madrid subía el precio del suelo en el que se edificaba la vivienda en 2008 un 31%. El cargo de Podemos la pagó al precio original, pero cuando la revendió, se embolsó un beneficio de 30.000 euros. Tras lo impuestos, matiza, se quedaron en 20.000, que invirtió en un máster y en un ordenador portátil.

Es en la lucha por el derecho a la vivienda en lo que Espinar ha curtido su discurso. Por eso las redes sociales no han dejado de reprocharle una serie de tuits en los que, tres años después de hacer negocio, fustigaba a quienes mantienen "pisos vacíos" cuando hay una emergencia social, tachándolo de "especulación". Su objetivo era en aquél entonces el PSOE de Andalucía. "Hay gente en la puta calle con viviendas públicas disponibles", llegaba a decir.

'Maldita tuitoteca'

Las palabras sobre la vivienda no son las únicas que hoy persiguen a Espinar. La revelación de que disfrutó un préstamo familiar de 60.000, que no ve "tan raro", ha sido motivo de escarnio en las redes sociales por las veces en las que ha hecho gala de su condición de "obrero" y aludido a estrecheces en su hogar. No ha faltado quien recuerde que su padre Ramón Espinar Gallego, ex consejero de Caja Madrid, está implicado en el caso de las 'tarjetas black'.