Redes sociales

El jubilado millonario de Instagram que nunca existió (y todos nos creímos)

En la jungla. Una campaña en redes sociales hace que el moscovita Boris Bork, pensionistade 65 años, aparente llevar una auténtica vida de lujos y excesos. Y los usuarios no dudaron de su veracidad.

Una de las extravagantes imágenes del ficticio millonario.

Una de las extravagantes imágenes del ficticio millonario. Instagram

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Se llama Boris Bork, tiene 65 años y vive aparentemente una increíble vida de lujos y excesos. Al menos así lo parece en las imágenes que cuelga a diario en su perfil de Instagram en las que le podemos ver volando en su helicóptero, desplazándose en coches de alta gama, catando los mejores vinos, comiendo en los mejores restaurantes e incluso participando en un videoclip musical de una de las bandas de moda en Rusia. Toda una vidorra que disfruta compartiendo con el resto de usuarios que de la red que sobregargan de ‘me gustas’ cada una de las impresionantes fotos del atractivo jubilado. Pero resulta que todo lo que muestra, lo que parece ser, es mentira.

Aunque cada día somos más perspicaces con lo que vemos en las redes sociales e incluso detectamos a la mínima si estamos ante una noticia o imagen real o fruto de la pura ficción, cuando un montaje está bien hecho nos puede llevar días que destapar la farsa. Es el caso del millonario moscovita que no es más que el resultado de un experimento de dos amigos que quisieron demostrar lo fácil que es causar furor en internet.

Roman Zaripov, consultor de marketing de 23 años y uno de los responsables de la campaña, explicó en una entrevista concedida a la BBC que la idea surgió tras leer un artículo sobre lo fácil que era ganar dinero –“hasta seis y siete ceros”, recuerda haber leído–. Interesado en probar hasta qué punto esto podría ser real y con el apoyo de un buen amigo, el joven se puso a buscar en la red social rusa Vkontakte a un individuo de mediana edad con buena apariencia que diese el pego de rico. Boris Kudryashov, un jubilado con una modesta pensión, un semblante de lo más convincente y, sobre todo, ganas de colaborar, era el perfil perfecto.

Todavía me sorprende cómo gastándonos apenas 730 euros en dos meses hemos podido hacer que decenas de miles de adultos crean en una persona que no existe

Posiblemente inspirándose en Gianluca Vacchi, el millonario italiano de 49 años que causa furor en las redes sociales gracias a los vídeos en los que se le puede ver bailando sobre la cubierta de su yate en compañía de atractivas y jóvenes mujeres, Zaripov decidió crear el personaje de Bork con el objetivo de que los sentimientos aspiracionales se tradujesen en una admiración hacia el falso rico que diese sus frutos en formato ‘click’. Y lo consiguieron.

La buena vida engancha

Para simular tal situación, documentaron su supuesta vida de millonario moscovita con permanentes y exuberantes imágenes de su supuesto día a día –en realidad, les bastó con tomar fotografías durante un par de fines de semana– que llegaban a sus más de 18.000 seguidores.

Con le objetivo de llegar a más audiencias, los padres de Boris Bork inluso llegaron a enviar una noticia falsa a los gestores de la mencionada red Vkontakte para que se hiciese eco del increíble perfil que formaba parte de su plataforma sin que nadie se percatase de que todo era un montaje.

Esto demuestra lo fácil que es engañar a la gente y que quienes deberían comprobar la veracidad de la información no suelen hacerlo

La cuenta de Instagram del madurito acomodado recibía cerca de 30 mensajes privados al día y decenas de ‘likes’. Incluso algunas marcas de ropa contactaron con él –ellos, en realidad– para solicitarle que publicitase sus productos en alguna de sus imágenes a cambio de regalos. Pero quién era este atractivo señor, de dónde provenía su fortuna o por qué no habían conocido su existencia antes, no se lo planteó nadie.

Dinero, fama y seguidores, muchos seguidores, nacidos de una 'troleada épica' que seis meses después decidieron destapar explicándolo todo detalladamente en una publicación de Facebook que debió dejar boquiabiertos a los fanáticos del irreal personaje.

“Todavía me sorprende cómo gastándonos apenas 730 euros en dos meses hemos podido hacer que decenas de miles de adultos crean en una persona que no existe”, explica Zaripov: “Esto demuestra lo fácil que es engañar a la gente y que quienes deberían comprobar la veracidad de la información (que se publica en las redes sociales) no suelen hacerlo” .