Kayla Itsines

Así terminé la séptima semana con Kayla Itsines

En la jungla. Una gastroenteritis intentó frenarme. Solamente la fuerza de voluntad y mi cabezonería pudieron con ella.

El entrenamiento de piernas de la séptima semana fue un horror

El entrenamiento de piernas de la séptima semana fue un horror P.M.

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Siete semanas sufriendo con Kayla Itsines. 49 días sudando y sin comer patatas fritas o hamburguesas. Un largo tiempo buscando esculpir mi cuerpo y bajar esos casi 64 kilos con los que empecé el experimento. Ya os conté la semana pasada lo feliz que estaba por notar los primeros resultados en mi torso, brazos y piernas. Ha debido de ser un castigo divino el que ha hecho que esta semana una gastroenteritis me dejara en casa sin apenas aliento para respirar.

En Instagram os conté que iba a parar, que la enfermedad había podido conmigo y que no me iba a obsesionar con hacer las rutinas. Qué ingenua fui. Aguanté dos días desde que os anunciara que no iba a hacer nada hasta que me enfundé las mallas y cogí las pesas para ponerme en marcha. 

El lunes no hice nada por razones obvias. El martes, mientras yacía desfondada en mi sofá, descubrí un canal de vídeos de Youtube que me levantó de golpe. Se llama Marshall y es el culpable de que me haya enganchado a su canal haciendo las divertidas coreografías que me sirven para hacer la parte de cardio. Tranquilos, no voy a hacer un experimento sobre esto. 

"¿Has tenido fuerzas para hacer lo de Kayla sin nada de comida en el cuerpo?", me ha preguntado una compañera asombrada. "No me extraña que sigas sin recuperarte", me ha dicho cuando le he contestado que sí, que durante dos días he hecho las rutinas porque no quería perder el tiempo. Y lo hice por una sola razón: mi compromiso las lectoras que me siguen cada día y que me dan ánimos cada vez que siento la flaqueza del dolor.

Sobre la obsesión ya os hablé una vez y no he seguido mi consejo de descansar aunque haya hecho los ejercicios sin forzar. El médico me recomendó 24 horas de reposo y a mí la casa se me caía, necesitaba moverme y eso hice al día siguiente. La báscula marca 60,2 kilogramos -gastroenteritis mediante- pero todavía quedan cinco semanas para acabar. Ya no queda nada.