VOLUNTARIOS, CUIDADO

Las falsas ONGs españolas en África: estafas, mentiras y abusos sexuales

Xiana Pena denuncia que el 'responsable' de una ONG la agredió sexualmente. Otro joven cuenta cómo su ONG se quedaba con el dinero de los voluntarios. Exteriores no controla al detalle la labor de estas organizaciones.

Xiana Pena en uno de los poblados de la región senegalesa de Kédougou.

Xiana Pena en uno de los poblados de la región senegalesa de Kédougou.

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África, para la mayor parte de los occidentales, es miseria, ruina y muerte. Y por lo tanto, es trabajo y esperanza para miles de cooperantes españoles que destinan su tiempo en ONGs o asociaciones solidarias repartidas por todo el continente africano. Desgastando sus bolsillos, contagiándose de ilusión y derrochando esperanza sin pedir nada a cambio.

Pero, desgraciadamente, el entorno solidario de las ONGs se ve contaminado por mentiras, estafas, usura y un enriquecimiento desmedido de algunas de ellas. Y en el peor de los casos, ha supuesto una auténtica pesadilla, con agresión sexual incluida que termina en los juzgados. Esta es la historia de varias ONGs que buscan su “agosto” ensuciando el objetivo de la cooperación internacional.

UNA ONG FANTASMA EN EL SENEGAL PROFUNDO

Xiana Pena, de 20 años, es una joven gallega que decidió destinar sus vacaciones de verano los pasados meses de julio y agosto en un proyecto de cooperación en Senegal. Contactó a través de Facebook con la ONG África y Punto y entabló conversación con el coordinador de la ONG, Giomar Murias Fernández.

En el primer contacto, se les explicitaba a los voluntarios interesados que realizaran un pago por Western Union para costear parte del voluntariado. El pago suponía un desembolso de cien euros, poco menos de un tercio del coste total de la estancia en Senegal. Posteriormente, ya en Senegal, se pagaría el resto del dinero para costear los gastos derivados de la comida, el hospedaje, el agua y una supuesta donación para un colegio de la zona rural donde trabaja la ONG.

Xiana Pena en uno de los poblados de la región senegalesa de Kédougou.

Xiana Pena en uno de los poblados de la región senegalesa de Kédougou.

“Desde un inicio sospeché de la organización, pero la emoción por aterrizar en África me nubló”, cuenta Xiana Pena. Poco antes de ir a Senegal la cuenta en Facebook de la ONG dejó de existir, “solo teníamos el contacto de Giomar y confiábamos en que fuera un error”.

La estafa montada por el responsable se desvaneció nada más llegar al área donde realizarían su voluntariado, la región de Kédougou, concretamente en el pequeño pueblo de Dimboli. Con el paso de los días, Giomar Murias abandonó a las jóvenes cooperantes y no supieron nada de él en días. "En teoría perdió el móvil y solo le veíamos cuando venía al poblado. Todo lo prometido no se cumplió”, cuenta Xiana.

En principio, el plan establecido por la ONG era cumplir una estancia en un colegio de Dimboli por las mañanas dando clase a niños de educación primaria y por las tardes, recorrer distintos poblados cercanos a Dimboli repartiendo medicamentos y juguetes. Pero reconoce que “no teníamos nada, ni pudimos estar en el colegio porque estaba en ruinas, ni teníamos material para entregar... nada de nada”.

Es más, la estafa, según cuenta la joven, se alargó hasta el punto de que la familia que estaba alimentándolas y dándoles cobijo no recibía el dinero de la manutención pagada por las españolas. “No le daba el dinero a la familia que nos hospedaba, y con todo el dinero que dimos”, casi 400 euros para un mes de estancia. E incluso Xiana relata la agonía que sufrieron durante una semana. “Hubo una semana que desapareció y nos dejó 2000 francos [3 euros] para comer durante todos los días”.

Desde el primer momento desconfiaron del responsable de la ONG, Giomar Murias Fernández. “Tenía un comportamiento muy extraño, adoptaba las malas costumbres de ahí, maltrataba verbalmente a las mujeres…”.

Giomar Murias, según cuenta Xiana, explicó durante los primeros días que llevaba cinco años viviendo en Senegal y que constantemente recibía voluntarios de España para conocer los proyectos de la ONG. Pero, fue a los pocos días cuando descubrieron que Giomar Murias estuvo únicamente de voluntario un mes en Senegal. El actual coordinador de la ONG volvió a España al término de su voluntariado de verano en Senegal con la ONG Voluntarios por el Mundo y a los pocos meses, decidió volver a Senegal. Se convirtió al Islam, se casó con una senegalesa de 17 años y decidió vivir en la región de Kédougou.

“Todo era mentira”, dice Xiana Pena. Pero por muy cruda que fuera la realidad vivida, lo peor estaba aún por vivir.

“La víspera de irnos, sucedió”, intenta relatar con la voz quebrada. “Llamó a la puerta de nuestro cobertizo, y dijo que no tenía sitio donde dormir. Tanto mi compañera de habitación como yo le dijimos que entrara y durmiera con nosotras, no me esperaba que pudiera hacerme eso”.

“Fue alrededor de las 3 de la mañana cuando me empezó a tocar, sin parar, hasta las 6 de la mañana. Tocamientos de toda índole. No me atrevía a gritar ni hacer algún movimiento. No sabía cómo responder. Era de noche, en un país extranjero, musulmán, y no podía imaginar qué reacciones se podían producir ante una agresión”.

Por la mañana, temprano, entró la hermana de la mujer de Giomar Murias para recoger un saco de arroz que había en la cabaña. Fue entonces cuando decidí levantarme y contar lo sucedido aquella noche. Horas después, nos reunimos en una habitación. “Ahí estaba Giomar, mi amiga Rut, un familiar de la mujer de Giomar y yo”, detalla. El coordinador de la ONG “no lo negó y confesó que sí que lo había hecho”.

El suceso ocurrió el último día de la estancia de las jóvenes cooperantes, así que Xiana y el resto de voluntarias partieron hacía Dakar para regresar a España. A su llegada a Dakar, consiguieron enterarse de que Giomar Murias no era el responsable de nada. E incluso de regreso en España, un contacto senegalés de las voluntarias, pudo acercarse a la Embajada de España en Dakar para pedir información sobre Giomar Murias. Las sospechas sobre su persona se resolvieron. El teórico coordinador de la ONG tiene una condena de cárcel de dieciocho meses por estafa.

Actualmente, los hechos están en manos de la Fiscalía de Pontevedra tras interponer Xiana una denuncia contra Giomar Murias Fernández. Una denuncia a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL donde se detallan los hechos: “La noche del 28/29 de julio, el “coordinador” español se metió en nuestra cama (…), soporté la agresión sexual por miedo, pues era de noche, estaba en un país extraño y no pude enfrentarme al individuo”. La propia denunciante explica la motivación de su denuncia: “Hacer públicos los hechos para que ninguna mujer que vaya ahí sufra lo que yo he vivido”.

EL NEGOCIO DE LA POBREZA

Es habitual ver en medios de comunicación distintas noticias ensalzando la ingente labor de ONGs repartidas por todo el mundo. Aunque, bien es cierto, pocas veces escuchamos malas praxis o gestiones irregulares en el mundo de la cooperación internacional. La crítica a las ONGs se suele tildar de políticamente incorrecta debido a su principal cometido: la solidaridad. Es bien sabido que el mundo de la cooperación internacional mueve miles de millones de euros al año en países que gracias a la ayuda humanitaria son capaces de “respirar” y generar esperanza a sus habitantes. Pero también puede convertirse en un negocio para algunas de ellas.

La periodista María Ferreira, colaboradora de El Mundo y La Razón en varios países de África, explicaba recientemente en el blog de la ONG española The South Face su visión sobre la cooperación internacional. A juicio de Ferreira, la mayoría de voluntariados de verano “se asemejan más a un centro de peregrinaje del blanco bueno que viaja convencido de que su mera presencia puede cambiar algo”. Considera que las buenas intenciones no cambian nada por sí mismas y que lamentablemente, en algunas ONGs donde ha trabajado, ha visto que “se fomentan como idea de negocio”. Ferreira también apuntaba recientemente cómo “la pobreza vende muchísimo, llama la atención, la pena mueve dinero. Pero ese dinero se va a los bolsillos de las personas que mantienen la miseria como negocio”.

LA EXPERIENCIA DE ANDRÉS

Andrés Sánchez, de 36 años, acaba de aterrizar en España procedente de Kenia tras estar más de un mes en un proyecto keniano llamado Chazon. Andrés viajó a una pequeña aldea de Nakuru, en el corazón del Rift Valley. Reconoce que ha sido una de las experiencias de su vida, y que sin duda repetiría algo así. Pero no con la misma ONG de la que se muestra “decepcionado”. Andrés relata alguno de los momentos vividos, junto a más de veinte voluntarios españoles, durante su estancia en la pequeña aldea keniana de Molo.

“La proclamación del dueño de la ONG como obispo de la iglesia de Molo fue surrealista. En un entorno rural donde el salario medio son 50 euros al mes se desplegó un banquete de lujo”. Andrés recuerda la sensación y la incomprensión vivida ese día, relata que “no podía ver cómo alguien se jactaba de tener un orfanato y desplegar semejante gasto”. Es más, da por seguro que los 400 euros “gastados”, tanto suyos como de sus veinte compañeros, fue un “robo asqueroso”. El joven español reconoce que “el reconocimiento como obispo y el banquete fue comprado con parte del dinero que destinaron como voluntarios”.

Andrés incluso recuerda que “en julio llegaron 40 estudiantes de la Universidad Europea de Madrid y dieron cien euros a la semana, por cada uno. Durante cuatro semanas”.

Ceremonia de proclamación del Obispo de Molo (Kenia).

Ceremonia de proclamación del Obispo de Molo (Kenia).

UN VACÍO DE INFORMACIÓN SOBRE LAS ONGs

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), consultada por este medio, reconoce la falta de información sobre las ONGs para el desarrollo. La AECID, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, explica que “solo tenemos datos de las ONGs que cuentan con ayuda oficial”. Desconocen el número total de ONGs o asociaciones solidarias españolas que operan en el exterior. Es más, solo serían capaces de conocer la labor de aquellas que no reciben ayuda oficial, si estas detallan la información a la embajada del país en el que operan. “Si no se dan de alta, las embajadas no tienen datos sobre ellas”, detallan desde AECID.

Pese a una alarmante falta de información desde Exteriores sobre las ONGs y su personal, reconocen que según sus informes hay 2.842 cooperantes profesionales en países en vías de desarrollo. Incluyen a misioneros, trabajadores de organismos internacionales y cooperantes de ONGs. Un dato que no resalta la realidad del sector, ya que solo contabilizan aquellos cooperantes que trabajan como personal de las ONGs, no incluyen los miles de voluntarios puntuales que trabajan en ONGs españolas en el exterior.

La Coordinadora de ONG para el Desarrollo realiza estudios e informes sobre ONGs españolas con presencia en 110 países en todo el mundo. Una labor que tiene incidencia en más de 35 millones de personas vulnerables. Sin embargo, esta agencia solo realiza informes sobre aquellas ONGs que aceptan ser acreditadas y fiscalizadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Es decir, no incluye al total de las ONGs en el exterior.

Solo percibe información de 80 ONGs de ambito estatal como Acción contra el Hambre, Fundación Entreculturas o Save the Children. ONGs que, según el último informe del año 2013, cuentan con 2.800 proyectos en países en vías de desarrollo. Asimismo, desde AECID reconocen que desconocen el volumen total de dinero que manejan las ONGs españolas para el desarrollo.

ONGs ESPAÑOLAS CONTRA LA CORRUPCIÓN

Elena y Alicia de los Frailes, dos hermanas madrileñas de 27 y 30 años, respectivamente, se “plantaron” en Etiopía hace años con un proyecto de cooperación de la universidad. Sobre el terreno, entendieron la importancia de gestionar de manera eficiente los donativos que provienen de España. “La certeza de que la ONG en la que se está confiando haga llegar de manera clara, todo, absolutamente todo a su destino y no se pierda en el camino es primordial”, explica Elena.

Elena de los Frailes con una familia apadrinada en Denaderu (Etiopía)

Elena de los Frailes con una familia apadrinada en Denaderu (Etiopía)

Esta idea básica en el funcionamiento de una ONG la entendieron cuando comprobaron que no siempre pasaba así. Ambas vieron cómo todos los fondos que habían obtenido de hacer eventos y vender papeletas en Madrid se estaban quedando en el bolsillo de algunos de sus compañeros y no en la comunidad etíope que les había acogido durante un mes de su voluntariado. Así, tras descubrir la estafa instalada en la ONG donde trabajaban, decidieron fundar Denaderu. Una ONG para “decirle al mundo que se pueden hacer las cosas bien”.

Denaderu potencia sus proyectos en la ayuda a la población local centrados en la escolarización mediante el apadrinamiento y el impulso del emprendimiento social a través de microcréditos a jóvenes y mujeres con pequeños negocios locales. Todos estos proyectos se pueden mantener a día de hoy, según cuentan Elena y Alicia de los Frailes, gracias a los fondos que se obtienen en los diferentes eventos que hacen durante el año. “Al finalizar cada evento, damos un feedback de lo obtenido por las redes sociales y cuando hay retos que llevar a cabo se informa también de cuánto se ha invertido, intentando siempre ser lo más transparentes posibles”, cuenta Alicia.

“Te vas dando cuenta del dinero que se queda por el camino, vas conociendo lo que vale la vida ahí, lo que reciben a cambio y compruebas que no todo el dinero llega a su destino”, detalla un joven cooperante madrileño, Álvaro Pérez-Pla, de 27 años. Fue en el año 2009 cuando en una remota aldea de Kenia, en Makuyu, Álvaro conoció a Eric Mutiso, un joven keniano que desarrollaba su labor de trabajador social en un orfanato. Juntos comprobaron el desfalco que había en aquel centro de acogida y se comprometieron a montar una ONG en un futuro.

Así nació Más por Ellos en Kenia a principios del año 2013. “Queríamos demostrar que sin corrupción es cuando las ONGs tienen pleno sentido”, explica Álvaro. "Los proyectos no nacen con mala fe, tienen buena intención pero sin criterios de eficacia en muchas de las ONGs que he conocido”. Considera que el dinero a veces no está bien destinado y no tiene una finalidad clara, como en los llamados “briefcase NGOs” (ONGs con maletines llenos de billetes). “Vienen, dan el dinero, se hace el proyecto, se van y con el tiempo fracasa lo proyectado al no dar herramientas a la población local para continuarlo”, lamenta.

Voluntariado de Verano de Más por Ellos en Kenia.

Voluntariado de Verano de Más por Ellos en Kenia.

Una de las organizaciones que pretende prevenir algunas corruptelas sucedidas en ONGs españolas es la Fundación Lealtad. Su cometido es evitar las estafas que puedan surgir al donar cierta cantidad de dinero a los países en vías de desarrollo. Desde la fundación inciden en “la importancia de conocer antes de colaborar como donante a la ONG en cuestión y la viabilidad del proyecto con criterios de transparencia y buenas prácticas de gestión”.

LA FIGURA DEL VOLUNTARIADO

Precisamente, la Fundación Lealtad remarca que “siempre se pone el acento en que se informen bien y en profundidad antes de realizar un voluntariado”. E incluso centran la mayor parte de sus esfuerzos en concienciar sobre el voluntariado vacacional. Destacan que “es importante solicitar información sobre la situación del país al que se va, el perfil del voluntario que requiere la ONG, la asistencia previa a un curso de formación, si existe un plazo de estancia mínima y si hay gastos que asume el voluntario (viaje, seguro, alojamiento y manutención)”.

En eso también incide Nadia Fuster, madrileña, de 28 años y actualmente dedicada a la cooperación internacional de manera profesional. Tras estar ejerciendo distintas labores en varias ONGs en África, Nadia explica su visión sobre el voluntario vacacional o de verano. “Hay que informarse bien a dónde se va y preguntar a alguien que ya ha estado, visitar la oficina o investigar sobre la ONG seleccionada“, advierte Nadia.

Sin embargo, considera que en el voluntariado de verano “no se puede ir a experimentar, porque en lugar de ayudar, se entorpece”. “Creo que los voluntariados de verano para muchas ONGs son una buena fuente de financiación pero no aportan gran cosa. Si quieres vivir una experiencia y conocer un país, hay ONGs que promueven un turismo solidario”.

En el libro del antropólogo Gustau Nerín, Blanco bueno busca negro pobre, se lanza un mensaje de alerta sobre la inutilidad de la cooperación sin formación ni preparación. Y especialmente, critica a aquellas ONGs que buscan en los voluntariados de verano un nicho para financiarse sin tener en cuenta el efecto creado en la población local.

Considera el autor que la cooperación, a veces, no es más que un show. Tanto que “la mejor forma de recaudar fondos para un proyecto no es explicar las ventajas de esta iniciativa para los africanos, sino organizar un telemaratón: que un artista famoso cante, que una bella modelo haga un striptease, que algún niño repelente lea poemas y que los habitantes de un pequeño pueblo superen un récord Guinness”, escribe en su obra.

Marta Iglesias, vocal de Incidencia Social de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, trata de concienciar sobre el voluntariado en los países en desarrollo. En primer lugar, las personas que deciden hacer un voluntariado deberían recibir un curso antes de viajar para entender la organización seleccionada y el proyecto al que van a unirse. “Se incorporan a proyectos en los que su formación profesional supone un valor añadido”, explica Marta Iglesias.

Al regresar a España, desde la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, se promueve una acogida que les permite a los voluntarios integrar la experiencia en su día a día y, si así lo desean, continuar el voluntariado desde aquí.

“El regreso es tan importante como el viaje, puesto que los aprendizajes que traen las personas son muy válidos para el trabajo general de nuestras organizaciones”, cuenta. Y precisamente, de esta manera, se pueden detectar malas prácticas ocurridas durante la estancia en el voluntariado.