Desirée Vicente (izquierda) y Juana Rivas (derecha).

Desirée Vicente (izquierda) y Juana Rivas (derecha).

Reportajes MALOS TRATOS

La 'Juana Rivas' a la que sí amparó el TC: por qué a una sí y a otra no

En 2015, el alto tribunal daba la razón a una madre y suspendía la ejecución de un auto que ordenaba la entrega de su hija al padre, imputado por maltrato. El caso de Desirée Vicente, que sentó jurisprudencia en España, recuerda al de Juana Rivas, pero a ella el Constitucional no le ha avalado.

Íñigo Zulet

Ambas son madres de niños menores y las dos han sufrido malos tratos por parte de su pareja. Ambas huyeron con sus hijos y sobre las dos pesaba una orden de restitución para entregar los pequeños al padre. Ambas han recibido el apoyo de su pueblo y de media España y las dos formalizaron un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional para poder permanecer con sus niños. Las historias de Desirée Vicente y Juana Rivas guardan muchas similitudes, pero es en el último punto donde se distancian. Este mismo lunes el Alto Tribunal rechazaba el recurso presentado por ‘la madre de Maracena’ (Granada), mientras que en mayo de 2015 el mismo tribunal acabó dando la razón a la ‘madre de Linares’.

Las coincidencias son tantas que incluso las dos mujeres comparten abogado. “Fue un caso muy semejante al que ahora estamos conociendo. Es el motivo por el que han pedido que interviniéramos en esta causa”, decía esperanzado Juan Ramón Montero, uno de los abogados que defiende a Juana junto a Almudena Mendoza. “Tenemos confianza en el Constitucional, que ya en una ocasión excepcional reaccionó y respondió de manera excelente con la urgencia que necesitaba en ese caso”. Pero no ha sido así con Juana Rivas. ¿Por qué la Justicia ampara a una madre y no a otra?

Horas después de que los representantes legales de Juana recurrieran, el pleno del TC dictaba una providencia que argumentaba que la mujer ha acudido al Constitucional sin esperar a la resolución de los recursos e incidentes que ella misma ha planteado en los tribunales ordinarios, entre ellos el Supremo. Por ello, su demanda de amparo es prematura. Los magistrados consideran que es demasiado pronto para acudir al Constitucional. 

En cambio, el 25 de mayo de 2015 este mismo órgano jurisdiccional, garante de los derechos fundamentales, escuchaba a Desirée Vicente y suspendía la ejecución de un auto que ordenaba la entrega de su hija -por entonces de cinco años- a su padre, imputado por violencia machista en España.

Se trataba de una sentencia pionera en nuestro país -emitida finalmente el 5 de febrero de 2016- que desestimaba la pretensión del padre de llevarse a la niña. El TC anulaba el auto de la Audiencia Provincial de Madrid por un defecto de motivación sobre qué era lo mejor para el menor, y devolvía las actuaciones a la Audiencia para que esta se pronunciara de nuevo. Un año después, en mayo de 2016, la Audiencia Provincial de Madrid daba por fin la razón a la madre. Por tanto, al existir jurisprudencia al respecto y basándose en este caso de victoria para la madre -por primera vez el interés del menor está por encima de la lucha por la custodia- el equipo jurídico que defiende a Juana ha intentado seguir ahora la misma estrategia, pero sin éxito.

“Que luche”

Desirée de Linares (Jaén) pasó “por el mismo calvario” que vive ahora la madre de Maracena. Estos días, con las noticias de Juana Rivas en todos los medios, ha recordado lo que le ocurrió a ella. “Lo estoy reviviendo por pura emotividad”, cuenta en conversación con este periódico. 

¿Sus consejos para Juana? “Le diría a ella que luchara y a la sociedad y sobre todo a nuestro sistema judicial le pido que se atienda siempre el interés del más vulnerable. Debe prevalecer siempre sobre el interés de los padres, porque al final quienes lo pagan son los niños”. 

La historia de Desirée: “Me vine sin nada a Linares”

Desirée conoció a Philippe en 2004. Los dos, juristas de profesión, vivían en La Chaux-de-Fonds, una ciudad suiza cerca de la frontera con Francia. Desirée se había instalado en el país helvético antes de enamorarse de Philippe. Primero trabajó en cafeterías, hizo sus prácticas en distintos despachos de abogados y al final acabó abriendo el suyo. En diciembre de 2009 nació su hija. 

En agosto de 2013, durante unas vacaciones en Grecia, Desirée sufrió una agresión física por parte de Philippe en presencia de la menor. La madre lo denunció a la policía griega que, con ayuda del consulado, decidió enviar a Desirée y a la pequeña a Madrid en el primer vuelo a España. Al llegar a la capital, y tras recibir asistencia médica y ser atendida por las autoridades policiales, emprendió acciones judiciales contra Philippe Kitso por violencia de género.

No era la primera vez que Philippe golpeaba a Desirée. Pero esta vez se atrevió a denunciarle. “Había habido otras agresiones antes y peleas delante de la niña entre su padre y él, sacando los pies del coche en marcha. Le daba exactamente igual. Eso es esa familia. Peleas, broncas constantes, gritos y golpes. Para ellos, eso es lo normal”, narraba Desirée al diario El Mundo en 2015. Dejó su vida en Suiza, su trabajo de abogada y viajó a su pueblo natal. “Me vine sin nada a Linares. No es algo que se haga gratuitamente. Lo dejé todo”, cuenta a EL ESPAÑOL.

No aparece a declarar

Philippe fue imputado pero no se presentó a declarar en ninguna de las vistas. El juez ordenó su detención internacional para que compareciera, pero no llegó a ejecutarse. El proceso sigue todavía en fase de instrucción.

Philippe, por su parte, inició también una batalla legal contra Desirée. En septiembre de 2013, solicitó en Suiza la guardia y custodia exclusiva de la niña, y en tan solo 24 horas la obtuvo. Sin embargo, no la pudo ejecutar en España porque un Juzgado de Familia la rechazó. El padre insistió y en noviembre de ese año pidió la restitución de la menor. Las autoridades suizas ordenaron la detención de Desirée por un delito de secuestro de menores. La petición de Philippe llegó al Juzgado de Violencia contra la Mujer número 11, pero quedó desestimada porque “existe un grave peligro para la niña”. La niña, por el momento, se quedaba en España.

La pelea jurídica continuó por parte de Philippe. Presentó un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid que, el 31 de marzo de 2015, le dio la razón. Se emitió una orden, similar a la notificada a Juana Rivas, para que la niña fuera devuelta al padre.

Desirée, desesperada, acudió a la policía para que se suspenda la ejecución de la orden y pidió ayuda al Juzgado de Violencia de Género. También solicitó el auxilio de la Audiencia Provincial de Madrid. Ningún tribunal atendió sus súplicas y es entonces cuando decide acudir al Constitucional, que en un tiempo récord y a 10 minutos de cumplirse el plazo de entrega, paralizó la salida del país de la niña con el padre y sentó jurisprudencia en una cuestión que hasta entonces no se había abordado.

En el caso de Juana, y aunque todavía no pesa una orden de detención sobre ella, el plazo sí que expiró, por lo que se fugó. En la actualidad se encuentra en paradero desconocido. Su expareja, el italiano Francesco Arcuri, está condenado por violencia de género por una paliza que propinó a Juana en 2009.

Apoyo popular

La movilización social en redes sociales los días antes a conocerse la resolución del TC en Linares fue notable. Si con la madre de Granada se ha compartido la etiqueta #JuanaEstáenMiCasa, a Desirée la apoyaron desde Twitter con mensajes que contenían el hashtag #OlympiaSeQueda, nombre de la hija.

En su perfil de Facebook y Twitter, donde la madre de Linares se muestra activa, se ha sumado a las muestras de solidaridad. “Gracias, Juana, por no haberte rendido”, escribía este sábado.