ELECCIONES GENERALES 2016

Mi bautismo político en la mesa de C's atacada en Vallecas: "Me llamaron puto nazi"

Borja Hernández tiene 19 años y se afilió a la formación de Rivera hace dos meses. En su primer día de campaña fue insultado.

Borja posa para EL ESPAÑOL.

Borja posa para EL ESPAÑOL.

  1. Vallecas
  2. Ciudadanos
  3. Madrid

Borja tiene diecinueve años. Se matriculó en Matemáticas al nacer septiembre el año pasado, pero se aburrió. Ahora espera a que se apague el verano para probar suerte con Economía. Hace dos meses se afilió a Ciudadanos. Le compra a Albert Rivera aquello del “cambio sensato” y “las reformas que necesita España”. Esta mañana ha debutado en campaña con la ilusión panfletera de la primera vez. Ha dejado transpirar su naranjismo a pie de calle en su barrio, en la plaza vieja de Vallecas.

Viste camisa de cuadros, vaqueros y un sudor incómodo que le moja la frente cada dos por tres. El sol machaca el asfalto y las terrazas se llenan a la hora del aperitivo. Algún vecino que otro se acerca con curiosidad, pero los carteles de Rivera no enamoran a Vallecas, donde Podemos goleó el 20-D. Cuando Borja y el resto de afiliados llevan algo más de una hora explotando su labia con más pena que gloria, aparece un joven con un perro enorme. “Sois unos putos nazis de mierda. ¿A Vallecas vais a venir a repartirnos vuestra mierda? ¿Vais a venir a este barrio? ¡Nazis de mierda!”.

Tono chulesco, amenazante. Una patada a la mesa. Otra. Un manotazo a los panfletos. “Oye, que nosotros somos de Vallecas”, le espeta uno de Ciudadanos. Borja saca el móvil y graba el atropello de este joven que, mientras insulta, trata de sostener a su perro. El animal tira de la correa, como si quisiera irse de ahí, pero su dueño no ha terminado. “Voy a venir con diez personas y vamos a reventar esto”.

Este afiliado que se bautiza a marchas forzadas filma la agresión con cuidado, ocultando el dispositivo cuando el agresor mira hacia la cámara. En este momento, no siente miedo: “Ni siquiera piensas, no te da tiempo a saber qué es lo que estás haciendo. Lo vi, saqué el móvil y empecé a grabar. El miedo no me ha paralizado, pero tampoco le doy vueltas, no hay motivos. Me he puesto a grabar”.

INSULTOS OTRA VEZ

“Menudo día para empezar”, le dicen a Borja sus compañeros con las típicas palmadas amistosas en la espalda. “Vaya día, vaya día”, contesta mientras asoma una sonrisa de circunstancias.

Los afiliados a Ciudadanos llaman a la Policía, que localiza al agresor en el boulevard en el que se agota la plaza vieja. Justo después, un grupo se acerca de nuevo de forma intimidatoria a la mesa de Ciudadanos, donde Borja ya tiene el móvil preparado y otros compañeros hacen lo propio. Les insultan, nueva reprimenda a bocajarro para el joven afiliado en su primer día de campaña a las pocas horas de empezar.

El mismo discurso: fascistas, nazis, fuera del barrio y de todo menos cariño. Esta vez sin perro, pero cuatro o cinco personas en lugar de una.

ALBERTO NO SE CALLA

Alberto Álvarez, frente a la mesa informativa en Vallecas.

Alberto Álvarez, frente a la mesa informativa en Vallecas.

Alberto Álvarez, coordinador de Ciudadanos en el barrio, no se calla. Sale a por los acosadores. Quiere hablarles de cara. Sus compañeros tratan frenarle y le dicen que no merece la pena, pero él sigue. Está harto, no es la primera vez.

Con su camiseta de C’s y el tono crispado, sigue discutiendo con los maleantes hasta que éstos abandonan la plaza, casi como si les acompañara.

“NO PUEDO DECIR A LOS CUATRO VIENTOS QUE SOY DE CIUDADANOS”

Cae la tarde. Tres policías custodian la mesa informativa de Ciudadanos en Vallecas. Twitter ya echa humo con los mensajes de apoyo de Albert Rivera y el vídeo rebota de comentario en comentario. Ciudadanos ha decidido prolongar la mesa por la tarde, lo que no estaba previsto. “Queremos hacer acto de presencia. No nos van a callar”, explica Alberto.

Borja pasea sus deportivas hasta un banco cercano. La presencia de los agentes ha cambiado el ruido de los insultos por el ajetreo de los niños y los balonazos contra la pared. Ya sentado, contesta mirando al frente.

Borja Hernández, tras las amenazas sufridas en Vallecas.

Borja Hernández, tras las amenazas sufridas en Vallecas.

No es un chico introvertido, todo lo contrario. No le importa posar ante la cámara y devuelve la sonrisa sin esfuerzo. Pero responde con pocas palabras. A unos metros, sus compañeros apuran el tiempo que falta para las ocho, cuando cerrarán el chiringuito.

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE LES INSULTAN EN VALLECAS

“Hombre depende de con quién te topes. Yo no suelo tener problemas, pero no puedo ir diciendo a los cuatro vientos que soy de Ciudadanos”, arranca Borja.

No es el primer episodio comprometido del partido de Rivera en este barrio. Ya les reventaron un puesto de comida y les increparon en un centro comercial. Dos jóvenes se acercaron a intimidar a un concejal del Ayuntamiento de Madrid. Una casualidad: cada uno llevaba un perro.

“Ahora que lo pienso, quizá se me haya ocurrido grabar porque algo habíamos hablado antes. No es que viéramos probable que ocurriera, pero visto lo que ya nos ha pasado…”. En este momento, Alberto, que se ha acercado a escuchar el relato de Borja, recuerda a un conductor de la EMT que les insultaba cuando se subían en su autobús: “Nos llamaba chorizos”.

“MI MADRE HA PASADO MIEDO”

El vídeo de Borja tardó poco en ser carne de Twitter y cuando en los círculos del partido se corrió la voz de que era él quien lo había grabado, recibió la llamada de su madre: “Sí, me llamó cuando se enteró de lo que había pasado porque sabía que yo estaba aquí. Se ha preocupado. Un buen susto”, dice mientras juguetea con sus gafas.

“También me han llamado muchos amigos. Me han preguntado por Begoña Villacís. Claro, no esperaba conocerla en una mesa pequeñita en Vallecas”, bromea. Con los ojos puestos en el resto de la campaña, termina: “Aquí no todo el mundo es así, aunque claro, ya te he contado más casos, no descartamos que vuelva a ocurrir”, relata al no querer criminalizar su barrio.

¿DE PODEMOS?

Alberto se refiere a lo sucedido con tono serio y va más allá de la anécdota. Con un detalle, suscita una presunta vinculación de los agresores con Podemos: “La Policía, tras identificar al chico del perro, nos dijo que lo encontró charlando con simpatizantes de este partido, que habían montado una mesa como la nuestra aquí cerca”.

En todo momento, mantiene la prudencia: “No puedo poner la mano en el fuego porque fueran de Podemos, pero sí tengo clara una cosa. Cuando se acercaron a la plaza, venían con unas mesas plegables y propaganda de Podemos. Antes de acercarse, la dejaron aparcada unos metros más allá”, dice mientras señala uno de los extremos de la plaza.

APARECE PACO TELE-K

¿Os habéis puesto en contacto con algún portavoz de Podemos para preguntarles por lo sucedido? “Hemos hablado con Paco Pérez”, asegura Alberto.

Y ahí está, Paco Tele-K, así conocido por tener una productora en Vallecas. Polo negro, piel tostada y acalorado se planta en la plaza. Con tono afable saluda a los afiliados de Ciudadanos. Expresa su disgusto. Cuando le preguntan por una posible vinculación de los agresores con Podemos, responde para negar la mayor: “¡Hitler también mataba en nombre de Alemania!”.

La mesa informativa de Ciudadanos en Vallecas.

La mesa informativa de Ciudadanos en Vallecas.

Ya en conversación con EL ESPAÑOL y con gesto serio, explica: “Hablaremos con la Policía para que los identifiquen a todos. A partir de ahí podremos saberlo con certeza, pero te aseguro que Podemos no tiene nada que ver con esto”.

¿Le extraña lo sucedido? Ya ha ocurrido en varias ocasiones. “Bueno, no nos vamos a engañar. La música va por barrios. Vallecas se escora mucho más hacia la izquierda, pero de ahí a criminalizar esta zona… No puede ser. Ya le digo, esto se aclarará”, concluye.

Borja no está en el corro que rodea al concejal de Ahora Madrid en Vallecas. Ha vuelto a la mesa de los panfletos. Una mujer rubia, curiosona, le pregunta por lo sucedido. Él relata con concisión, como antes, sin timidez, pero sin grandes alardes. Menudo primer día. La campaña acaba de empezar. “No hay miedo, todo lo contrario. Ahora tengo más ganas de seguir”.