Sin soltar amarras

Aturem el cop

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Maribel es catedrática en la Universidad Autónoma de Barcelona. El otro día, cuando por enésima vez los miembros de Societat Civil Catalana fueron atacados en el campus por los radicales, pidió ayuda a la rectora: unos tipos con capucha (como en los mejores/peores tiempos de la kale borroka) habían insultado a un grupo de estudiantes y echado abajo su carpa informativa.

Desde el rectorado le dijeron que estaban valorando cómo actuar, y hasta hoy. Me lo cuenta camino de la manifestación convocada bajo el lema 'Aturem el cop', con la que pretenden movilizar a la sociedad contra el desafío independentista.

La organización es más bien modesta: unos cuantos voluntarios con chaleco, media docena de megáfonos, un equipo de seguridad amateur, una furgoneta que abre la marcha: “No nos da para más”, dicen, mientras organizan la cabecera. Ha venido más gente de lo acostumbrado. “Eso es porque ayer nos sacaron en Antena 3”, cuenta el vicepresidente, José Domingo, y aclara que nunca hasta entonces una televisión había informado de sus marchas cívicas en contra del procés.

Los medios se empecinan en no hacer mucho caso a esta asociación catalana que pretende, con más entusiasmo que medios, plantar cara a los planes de independencia.

La marcha discurre tranquilamente: “Aquí estamos. Ya no nos callamos”;“Viva España y Visca Catalunya”; “Nosotros no nos vamos”. Cuando se pasa por delante de una comisaría, atruenan aplausos: “Esta es nuestra policía”. Banderas catalanas, españolas, alguna europea. El ambiente es festivo. La edad media de los manifestantes ronda los cuarenta. Hay representantes de Ciudadanos, del PSOE y del PP.

Francesc de Carreras sujeta la pancarta junto a políticos y dirigentes de Societat Civil. En segunda fila, Miguel García, el portavoz de Ciudadanos en Hospitalet, cuya sede ha sufrido un nuevo ataque: “Ya estamos acostumbrados: la ensucian, la limpiamos, y hasta la próxima”. La marcha entra en la plaza de Sant Jaume al grito de “Catalunya es España”. Albert Castrillón lee un manifiesto.

Cuando Dolores Agenjo, la funcionaria que se negó a entregar las llaves de un instituto para colocar urnas ilegales, pide el fin de las listas negras, es difícil evitar un estremecimiento: estamos en la España del siglo XXI, en un país que vive al amparo de una Constitución, pero en Cataluña hay que reivindicar derechos fundamentales.

Cierra el acto el presidente de Societat Civil, Mariano Gomá, que habla de democracia, libertad y convivencia. Detrás de él, ante un balcón cerrado, hay tres esteladas.

El himno español suena en la plaza de Sant Jaume. Después, mientras la concentración se disuelve, los altavoces dejan oír el Resistiré del Dúo Dinámico. Ahí queda la promesa. O el desafío.