El merodeador

La interinidad del Gobierno pasa factura al Ejército , El problema no es el jardín, sino sus ocupantes

La interinidad del Gobierno pasa factura al Ejército

Los casi 300 días de Gobierno en funciones merman la capacidad de gestión del Ministerio de Defensa y comprometen el correcto funcionamiento del Ejército.

La interinidad del ministro Pedro Morenés está limitando sobremanera la toma de decisiones de calado sobre nuestras misiones, lo que perjudica la imagen de España dentro de la OTAN. Por ejemplo, el objetivo de ampliar a 400 unidades el contingente de soldados españoles en Irak destinados a combatir al Estado Islámico ha quedado en el aire.

A nivel organizativo, el nombramiento de generales ha quedado congelado 'sine die' y el malestar crece en el sindicato mayoritario de militares, que se ha quejado de la arbitrariedad del último paquete de medidas aprobadas por Defensa.

La perspectiva de un ejército inoperante en el exterior y sujeto a la voluntad de Morenés, refuerza la urgencia de conformar, cuanto antes, un nuevo Ejecutivo.

El problema no es el jardín, sino sus ocupantes

El mantenimiento de los jardines y la residencia de que disfruta José Ignacio Wert en París ha avidado la controversia sobre su nombramiento como embajador de España en la OCDE. El coste de estos estos servicios asciende a 775.655 euros anuales, aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores gastará finalmente 331.825 euros.

Que esta cantidad pueda resultar desorbitada o no es lo de menos: va de suyo que el mantenimiento del patrimonio de España en el exterior debe costearse. Lo frondoso y escandaloso del asunto es que el Consejo de Ministros se prestara a favorecer la reagrupación familiar de Wert y su pareja, la directora general adjunta de Educación en la OCDE Montserrat Gomendio.

A partir de esta decisión arbitraria, que permitió al ministro de Educación peor valorado en la historia de la Democracia y su mujer disfrutar de un recreo de lujo con cargo al erario, cualquier detalle sobre su retiro francés sólo puede acrecentar la polémica.