La tribuna

Cinco lecciones de los comicios peruanos

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Ilustración

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  5. Alberto Fujimori

En una reñida contienda y con muy elevados niveles de participación, Perú ha hecho presidente al candidato Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en un final de fotografía, con resultados aún parciales al 95% del escrutinio total. Se votaba en balotaje o segunda vuelta tras una primer elección en la que Keiko Fujimori le había sacado 20 puntos de ventaja a PPK dos meses antes. Este ha sido el resultado electoral más ajustado que haya tenido Perú hasta la fecha. Veinte millones de peruanos estaban convocados a votar y el resultado final se ha decidido por escasos 50.000 votos, medio punto porcentual de diferencia.

Al menos cinco lecciones pueden extraerse de esta singular elección. Veamos.

1. La elección del menos malo

Nos gusta creer que escogemos lo mejor, pero con mucha frecuencia en nuestras vidas terminamos escogiendo lo que juzgamos menos malo. Votar por el menos malo es una máxima muy realista de la política electoral, en la que terminamos escogiendo la menos dañina entre dos opciones que no nos gustan. "Lesser two evils" lo llaman los norteamericanos y así como ellos probablemente se aferrarán a este principio el venidero noviembre, así también votaron el domingo los peruanos.

Una mayoría absoluta del electorado peruano rechaza lo que fue -o en lo que se convirtió- el gobierno de Fujimori y por ello buena parte de los esfuerzos de Keiko iban orientados a convencerles de que ella no sería una segunda parte del mandato de su padre. Kuczynski es un candidato poco carismático y tuvo una mala campaña, pero por ese temor al fujimorismo recibió tras la primera vuelta una muy abultada adhesión del electorado que lo posicionó como el favorito de la contienda, independientemente de sus propios méritos.

2. Toda elección es un referéndum

Al ir a votar, en la soledad de la cabina electoral, hay una pregunta fundamental que ronda en la cabeza del votante. En este caso era: ¿Fujimorismo sí o no? Toda la campaña estuvo centrada en ese tema, pese a que Keiko intentaba desviar la discusión hacia otro asunto fundamental en el que ella salía mucho mejor parada: la seguridad.

La seguridad es la gran preocupación del elector peruano: un 70% de la población lo considera el mayor desafío para el próximo gobierno, por ello Keiko intentó darle un vuelco al eje de la discusión pública. La mano dura, incluso coqueteando con conceptos como la pena de muerte, el toque de queda o durísimas penas de cárcel, era la baza del fujimorismo para ganarse al electorado. Pero aún así, una mayoría rechaza lo que significó el gobierno de Fujimori.

3. No hay victoria sin organización política

El sistema de partidos peruano es débil, fraccionado y disminuido. Las formaciones históricas conservan redes nacionales pero reducidas al mínimo y las más nuevas tienen fortalezas en espacios geográficos particulares.

En contraste, en ese escenario de dispersión partidista, Keiko fue capaz de articular un movimiento nacional sólido y con buena distribución geográfica a lo largo y ancho del país. Aunque una mayoría absoluta rechace lo que fue el gobierno de Fujimori, otra tercera parte del país le apoya. Ese tercio es tan sólido y articulado que hizo de Keiko Fujimori la permanente frontrunner (líder de la carrera) de la contienda desde al menos cinco años antes de la elección.

Keiko perdió la anterior contienda contra Ollanta Humalasólo porque éste capitalizó el mismo sentimiento antifujimorista que ha llevado ahora al PPK a la victoria. Pero ese tercio del país que apoya a Fujimori, logró capitalizar casi un 40% de la votación en la elección parlamentaria, lo que le ha permitido hacerse con el 56% de los escaños de la Cámara nacional: una mayoría absoluta con la que deberá convivir el nuevo presidente.

4. El contraste se establece sobre lo más visible

La campaña electoral es un tiempo para exacerbar los contrastes y mostrárselos al votante, aun en aspectos que no son los más relevantes. El juego de la contienda estriba, precisamente, en tratar de que los elementos en que se establezca ese contraste sean aquellos en los que mejor parado sale uno frente al rival.

Keiko y PPK son actores de gran contraste: Keiko, mujer; PPK, hombre. Keiko, joven; PPK, mayor. Keiko, Fujimori; PPK, no. Sobre estas tres variables giró la campaña, de forma implícita o explícita. En las dos primeras Keiko corría con ventaja, la tercera favoreció a PPK.

La principal fortaleza de Kuczynski, que no tiene el atractivo para ser un buen candidato en campañas, es ser un hombre de buena cabeza económica y buena formación para el servicio público. Ello no fue, ni remotamente, el eje central de estas elecciones. De hecho, en la variable económica y de manejo de Estado se percibió a Keiko y a PPK como partícipes de un consenso en torno a la economía de mercado. Los matices no fueron discutidos ni seguidos con interés en la campaña.

5. Las cesiones de voto funcionan

Otro elemento singular de esta elección fue el rol que tuvo la candidata izquierdista Verónika Mendoza en el final de la contienda. Joven, fresca y con un buen mensaje de izquierda moderna, Verónika obtuvo el tercer lugar en la primera vuelta, con un 18% de los votos, a dos puntos de PPK.

Verónika se había mantenido como simple observadora, pero a una semana de la elección, la joven psicóloga -a quien sus enemigos acusaron en la primera vuelta de ser la candidata chavista- cerró filas con PPK. Al grito de #FujimoriNuncaMás y #KeikonoVa en las redes sociales y promoviendo una masiva manifestación cuatro días antes de la elección, animó a sus seguidores a votar contra Fujimori.

PPK creció esa última semana un punto diario y recortó diferencias en el voto rural, lo suficiente como para alcanzar a Keiko. Y además ese apoyo le dio un soporte territorial imprescindible en el sur del país y zonas en las que era débil: Puno, Tacna, Arequipa, Cuzco... No dejó de advertir Verónika que, pese a esa cesión de voto de última hora, si Kuczynski ganaba ella pasaría de inmediato a ser parte de quienes se le oponían.

Complicados retos le esperan a PPK para lograr la necesaria gobernabilidad y mantener el reto de crecimiento con equidad. Perú viene creciendo a un ritmo constante, con niveles promedio de un 6% interanual en el último quinquenio, y ha reducido la pobreza desde el 33% al 22% en el mismo período. Un presidente saliente muy exitoso en lo económico, con apenas 11% de popularidad, sugiere lo severos que pueden ser los peruanos en sus juicios públicos.

***Carmen Beatriz Fernández es presidenta de la consultora DataStrategia e investigadora asociada en la Universidad de Navarra.