Un carnívoro cuchillo

Yihadista sexual, ¿yo?

  1. Sexo
  2. Sexualidad
  3. Erotismo
  4. Yihadismo
  5. Refugiados

Espero que sean ustedes de esos lectores que disfrutan viendo a un columnista enzarzarse a la raqueta con otro columnista, en plan Open de la Pluma... Reproduzco aquí las alusiones que me dedicó Fernando Sánchez Dragó en su columna del pasado domingo en El Mundo. Ahí va: “…Del otro factor −el peso de los estrógenos en las chicas seducidas por el yihadismo− hablaba el otro día Anna Grau en EL ESPAÑOL. «Es la demografía, estúpidos», decía. «Imposible no palmar ante una gente que ya no es que no les dé menos pereza que a nosotros tener hijos. Es que les da menos miedo y les hace más ilusión follar. Del lado de acá todo es sexo onlineado o de piscifactoría, que diría Umbral. Del lado de allá pervive una cándida lujuria todavía no desnaturalizada por el uso incongruente del alcohol, las drogas, la música y hasta la ropa interior. La civilización occidental (...) está cayendo en picado no ante el Estado Islámico, sino ante el Erótico. El problema no es dejarlos a ellos fuera de la Zona Euro. Es cómo volver a meternos nosotros dentro de la Zona Eros».

Hasta aquí la cita de mi cita. A partir de aquí, la conclusión (de Dragó): “Lo que viene a sostener la columnista es que las mujeres citadas corren a impulsos de la libido y el mandato biológico de la maternidad hacia los musculosos brazos y el contundente esperma de quienes creen que las van a follar más y mejor...”.

Bueeeeeeno… agradecida -e incluso hinchada como un pavo- como estoy por merecer una alusión tan dilatada y atenta (¡esto no es una cita, es una casa de citas!) no puedo dejar de matizar un par de cosillas. Primera y más importante: ¿musculosos brazos? ¿contundente esperma? ¿qué es eso? Aclaro, no es que yo no conozca varón armado de semejantes y refocilantes atributos... Contundente debe de ser, sin ir más lejos, el esperma del propio Dragó, que a los 79 años tiene un hijo de 3. Pero el quid de mi elegía no iba por ahí. Yo me refería a una Zona Eros más sutil, más determinada por la actitud. Por un ir sencillamente a por todas. Con un erotismo y hasta romanticismo, leches, ausente de toda impureza cínica. Un saltar sin Viagra y sin red. Y desde luego sin violación, ¿queda claro?

A mí me parece que planea ahora mismo un malentendido inmenso sobre el mundo. Una supinísima confusión entre Ellos y Nosotros. Las fronteras y las líneas rojas y de batalla están dejando de ser geográficas para ser éticas, morales y sí, hasta sexuales. No es justo llamar “refugiados” a todos los que habiendo nacido en el Lado de Allá luchan a brazo partido por llegar al de Acá porque piensan, sienten, cosquillean y sangran cuando les pinchan como nosotros. Como los nuestros, pero a veces con mayores dosis de gallardía y de pureza. Del mismo modo que hay gente nacida con todas las credenciales y todas las ventajas de Acá que no va para Allá buscando pues eso, la gallardía y la pureza, sino que lo que anhela es fundirse en un ardoroso abrazo asesino (y castrador…) con todo el yihadismo y la imbecilidad que es capaz de dar de sí el ser humano.

Mi Zona Eros está en todas partes, en ninguna y sobre todo en uno... No hay que correr para allá. Hay que saber darse cuenta de estarla pisando. Y defenderla a muerte, es decir con la vida, es decir viviéndola de la manera más generosa, gozosa y apasionada (¿y arcaica?...) posible. Sólo eso y ninguna otra cosa nos salvará. A todos. De todo.