El merodeador

La violencia sexual, un problema en nuestra propia casa , La Audiencia Nacional tiene que investigar la pitada al himno , España no debe perder la carrera por implantar el coche de hidrógeno

La violencia sexual, un problema en nuestra propia casa

Hace unas semanas, Europa entera se escandalizó debido a la brutal ola de agresiones sexuales cometidas por un millar de hombres, la mayoría de apariencia árabe, contra centenares de mujeres en varias ciudades alemanas. Sin embargo, tal y como muestran las cifras, la violencia sexual también es un grave problema en nuestra propia casa. En la presentación del balance de la evolución de la criminalidad durante la XI legislatura, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha hecho públicos unos datos verdaderamente alarmantes: en 2015 se cometieron 1.227 violaciones. Es decir, una cada poco más de siete horas, sin contar las que por miedo o vergüenza nunca llegaron a salir a la luz. El ministro se ha felicitado por el descenso en violaciones en los últimos años. Sin embargo, la única bajada real fue en 2011 y, desde entonces, los asaltos a mujeres se han mantenido constantes. Claramente, esto llama a una revisión de las medidas que se están tomando. El Ministerio de Interior debe clarificar qué esfuerzos se están haciendo y cómo planea combatir este horroroso crimen. Resulta inadmisible que en un país como España la violencia sexual siga siendo una realidad para tantas mujeres.

La Audiencia Nacional tiene que investigar la pitada al himno

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha emitido un auto en el que señala que la pitada al himno de España durante la final de la Copa del Rey, que disputaron el F.C Barcelona y el Athletic de Bilbao en el Camp Nou el pasado 30 de mayo, puede constituir delitos de injurias al titular de la Corona y ultraje a los símbolos o emblemas de la nación, lo que obliga al juez Fernando Andreu a abrir una investigación. Con el Código Penal en la mano no se puede discutir el criterio del Ministerio Público, coincidente con el expresado por el juzgado de Barcelona, que se inhibió en favor de la Audiencia Nacional tras recibir una querella de Manos Limpias y varias denuncias particulares. Aquel episodio debe investigarse porque la libertad de expresión no puede servir de excusa a manifestaciones de odio, como tampoco ampara las proclamas racistas, ni la incitación o exaltación de la violencia. En este caso particular se produjo el agravante de que fue una pitada anunciada y que los clubes no hicieron nada para impedirla. Hubiera estado más que justificado que el Rey no hubiese asistido al encuentro. La Federación, por su parte, debería intervenir e impedir que los eventos deportivos no degeneren en premeditadas manifestaciones de insidia.

España no debe perder la carrera por implantar el coche de hidrógeno

Mientras no haya un Gobierno dispuesto a fomentar y bonificar la explotación y el consumo de energías limpias, España no avanzará hacia un modelo económico y medioambiental sostenible, ni superará su dependencia de los combustibles fósiles. La falta de compromiso en la lucha contra el cambio climático del ministro de Industria, José Manuel Soria, ha sido patente. El cuidado del medio ambiente es una de las obsesiones de EL ESPAÑOL. El año pasado se presentó en nuestro país el primer coche de hidrógeno (Toyota Mirai), un vehículo limpio, de bajo consumo, que sólo tarda tres minutos en repostar suficiente energía como para recorrer 500 kilómetros. Sus características lo convierten -junto al coche eléctrico- en una alternativa perfecta a los viejos motores de gasolina y diésel, altamente contaminantes. Grandes marcas como Honda, Mercedes y BMW apuestan cada vez más por este tipo de vehículos, pero la práctica inexistencia de hidrogeneras en España está impidiendo su implantación. Justo lo contrario de lo que sucede en Japón y EEUU, donde la construcción de estas infraestructuras es creciente. Estaremos ante una pescadilla que se muerde la cola mientras no se fomente la colaboración público-privada para favorecer al hidrógeno y al resto de energías limpias. Un reto, sin duda, para el próximo Gobierno.