Un carnívoro cuchillo

Solo un ruego: óiganse

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Vamos a hablar claro: la política es, está mal y se hace mal. Pero es que el periodismo se hace todavía peor. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo tiene claro que esto es un descontrol. Un endemoniado laberinto donde lo bueno no es que no triunfe... es que desiste. Es que se retira de la carrera. Se tira en marcha de la cuádriga de Ben-Hur.

La mala fama de los comentaristas políticos (categoría que, para bien y para mal, incluye a quien esto firma) empieza a venir de lejos. Hay quien ya nos llama con desparpajo tertuliaSnos... ya saben, acémilas a sueldo. Se supone que pontificamos de todo para disimular que no entendemos de nada.

Vale, vale, que sí. Que hay mucho jeta mediático, y sobre todo mucho experiodista (el que alguna vez de verdad lo fue...) en paro, que de algo hay que vivir y sobre todo, de algo hay que hablar. Parece que el silencio, la sana prudencia, el ver, oír y callar hasta tenerlo todo un poquito más claro, ni puntúa ni interesa.

¿Quién tendrá el valor ahora mismo de contestar, cuando le preguntan qué va a pasar aquí, pues que simplemente no lo sabe? Déjenme que les cuente que he pasado el último fin de semana encerrada con una concentración singularmente elevada de gente inteligente en El Escorial, en una cosa que se llaman Encuentros Eleusinos, organizados por Javier Redondo Jordán bajo la capitanía intelectual y espiritual de Fernando Sánchez Dragó, que quieras o no quieras suele amorrarte a una apabullante serie de sabios y de maestros. No sales igual que entras de unos Encontronazos así.

Una que quieras que no ya empieza a ser conocida por sus obras (¡terror! ¡pavor!) recibió conmovedores espaldarazos a mansalva. Tuve la satisfacción de que muchos me dijeran que les gustaba mucho lo que digo por la radio, por la tele, etc. Lo más chocante es que unos me alababan por "dar la caña que nadie da"... ¡y otros me acusaban de quedarme corta y de no dar con una vara en las narices a los necios!

¿En qué quedamos, compadres? ¿Buscamos luz y entendimiento,  buscamos llegar juntos a alguna parte y a algo, o buscamos diversión? Mira que con la que se nos viene encima acertar o errar no es cosa de broma...

De todo el chorreo de ingenio eleusino, me quedo con el de Clara Boluda Vías, formidable máquina epigramática. Miedo y gusto da verla con la manivela en la mano. Suyo es un largo lamento esproncediano sobre el escándalo y el cachondeo del tertulianismo patrio actual que no tiene desperdicio...

No lo reproduzco entero aquí para que no me acusen, encima, de llevarme la columna muerta. De cobrar la tinta sudada por otros. Déjenme extractar mis puyazos favoritos de Claridad sobre el tertuliano arquetípico del momento:

Chaquetero, aun sin frío,

otra vez

se orienta en el griterío

con dobleces y doblones

cuenta todas sus razones

con el dedo. Y sobran diez.

De la izquierda

a la derecha

cómo apecha,

qué caray

(...)

Su pecho, terca caverna,

que en canal

injuria y querella alterna,

sin réplica que sucumba

más que sentarla, tumba

toda cátedra legal.

Vaya brasa

de parrilla,

sólo brilla

por el share.

En el nombre,

del sosiego,

sólo un ruego:

cállense.

A falta de Quevedo, bienvenida sea Clara. ¿Nos trepamos juntas a mirar los muros de la patria nuestra? A ver qué pasa.