El merodeador

Carles Viver debería devolver la Gran Cruz de Isabel la Católica , Cada sondeo que empequeñece a Sánchez agranda a Susana Díaz , A la Real Academia se le ha ido la mano con el "yintónic"

Carles Viver debería devolver la Gran Cruz de Isabel la Católica

EL ESPAÑOL publica hoy el perfil de Carles Viver. El ex vicepresidente del Tribunal Constitucional ha pasado de ser reconocido por su lealtad a España a convertirse en uno de los arquitectos de la independencia de Cataluña. El jurista, que en 2004 fue investido con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, ha dado un giro radical a sus posiciones ideológicas. Comisionado para planificar la llamada "transición nacional", fue propuesto por los antisistema de la CUP el mes pasado para presidir una Generalitat separatista. El hombre que ha dedicado los últimos años a diseñar la hoja de ruta independentista reconoce que su cajón está lleno de papeles con las medidas que deben activarse en el hipotético caso de que se ejecute la "desconexión". Desconocemos si la medalla que recibió del Estado se encuentra también en este cajón, pero resulta absurdo e incoherente que uno de los principales artífices del proceso soberanista siga en posesión de una distinción creada para "premiar la lealtad acrisolada a España". Si el jurista quiere ser congruente con su planteamiento, debe devolver la Gran Cruz. No se puede tener el reconocimiento de un Estado y al mismo tiempo estar empeñado en destruirlo.

Cada sondeo que empequeñece a Sánchez agranda a Susana Díaz

La caída del PSOE en las encuestas está provocando que muchos de sus militantes y votantes vuelvan la vista hacia Susana Díaz. La presidenta andaluza tiene un liderazgo muy sólido, controla el principal bastión socialista y usa un lenguaje directo que conecta con la calle. Además, en asuntos clave, como el del problema territorial, no se anda con ambigüedades. Lo volvió a demostrar este lunes en Santa Coloma, donde acudió a hacer campaña de la mano del PSC. No hizo ni una sola mención al "Estado federal" y muchas a la "unidad" de España. Las comparaciones se hacen inevitables dentro y fuera del PSOE a medida que avanza la campaña y se extiende la sensación de que Pedro Sánchez continúa a la baja. Hoy mismo EL ESPAÑOL publica su última predicción de escaños y resulta muy poco halagüeña para el candidato. Si hoy hubiera elecciones, los socialistas obtendrían sólo 86 diputados, muy lejos de los 110 que logró Rubalcaba en 2011, que sigue siendo el peor resultado del PSOE. Por eso hay quienes empiezan a ver en los mítines de Susana Díaz su particular campaña para el 21-D; es decir, para el día después del revés de Sánchez.

A la Real Academia se le ha ido la mano con el "yintónic"

La máxima del presidente de la Real Academia Española de que el idioma "lo crea el pueblo" no es incompatible con incorporar el habla de los ciudadanos al diccionario con cautela y de forma racional. La decisión de los académicos de aceptar la palabra "yintónic" para designar el "gin tonic" es llevar el oído demasiado lejos y, por ello, mueve a risa. ¿Habría que aceptar entonces voces como "acabao" por "acabado"? Pero vayamos al problema concreto con la lengua de Shakespeare. Si las expresiones del inglés hubiera que incorporarlas al español tal y como las pronuncian los hispanohablantes, podría formarse un enredo terrible. Además, si de lo que se trata es de dar normalidad al uso que del idioma -no sólo hablado, sino escrito- hacen los ciudadanos, es obvio que estos incorporan con mucha más naturalidad los préstamos del inglés de lo que parecen hacerlo los académicos. Tenemos un ejemplo muy próximo al del gin tonic: casi nadie emplea el término "güisqui" y ninguna botella lleva esa grafía. Está bien tratar de recoger el idioma de la calle, pero no vayamos a convertir el Diccionario en un glosario de Chiquito de la Calzada.