Un carnívoro cuchillo

Nietos de Cambó

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Leo en la prensa que el catalán Pau Guardans va a centralizar en Madrid la gestión de sus hoteles y que lo justifica por razones empresariales. ¿Es noticia que un hotelero gestione donde a él le parece mejor o que lo tenga que justificar? Parece que en este caso sí… porque Pau Guardans es nieto de Francesc Cambó. Ya saben, el mítico referente del catalanismo que también tomó en un momento dado la decisión de centralizar su carrera política en Madrid. Fue ministro de Maura.

Cambó no fascina a todos por igual. Federico Jiménez Losantos mucho se me indigna con "ese archipirata al lado del cual Juan March fue una hermanita de la caridad". Sí que hay datos que rechinan. Como que el estallido de la guerra pillara a Cambó nada menos que en Suiza, que más tarde desde Argentina hiciera cuantiosísimas donaciones al bando nacional, que no era inicialmente el suyo, y que bueno, en general fuera de los que se las arreglaron para ganar y no perder dinero en un momento así.

Yo rehúyo el choque frontal con Losantos por un tema que sé que no domino. ¿Será porque ninguno de mis mayores ha puesto interés en que lo domine? Puede ser. Pero también puede ser -trato de hacerle ver al lobo feroz Federico con mi acento de Caperucita de Girona- que bueno, no habiendo tantos próceres presentables en la historia catalana entre los que elegir, uno hace la tortilla con los huevos que tiene.

Yo hace años traté a otro nieto de Cambó, Ignasi Guardans, que era de CiU hasta que se hartó y apareció por sorpresa junto a Ángeles González-Sinde. Ella era ministra de Cultura y él director general del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales. Ahora mismo no recuerdo si dimitió o le cesaron, pero sí guardo memoria de una salida muy turbulenta. Guardans se fue acusando al cine español de ser una mafia amorrada a la mamandurria de la subvención con el consentimiento tácito del ministerio.

Me he acordado de aquella peripecia leyendo en EL ESPAÑOL las últimas noticias sobre la picaresca en el sector: taquillas infladas, proyecciones inventadas para arañar más y más dineros públicos, no ya para desatascar la creación, que mira, si todavía fuera eso… pero es que luego hablas con verdaderos directores de verdaderas películas españolas que verdaderamente se dejan ver y te enteras de que esos siempre están a la última pregunta y al primer riesgo, colgando del alambre de las teles privadas, que son las que financian el verdadero cine en este país, mientras el ministerio financia lo que financia, que a ver quién les quita la teta de la boca a estos lactantes profesionales. Va a ser que Ignasi Guardans tenía razón. Ves cómo no nos podemos dar el lujo de prescindir de Cambó ni de sus nietos…