La tribuna

Lecciones de la campaña electoral argentina

Lecciones de la campaña electoral argentina

Ilustración

Un importante axioma de la comunicación política es que la percepción es igual a la realidad. Son las percepciones las que construyen las realidades. Bien es verdad que también las realidades forman percepciones, pero apostaría a que en política lo primero ocurre mucho más frecuentemente que lo segundo. No son los duros indicadores macroeconómicos los que construyen la imagen de un gobierno, sino sus historias asociadas. Tampoco son los datos duros y objetivos los que caracterizan a un candidato, sino ese gesto, un acto simbólico, o el detalle que evidencia su capacidad de impresionar y conectar con el elector.Y en las percepciones de la primera vuelta celebrada en Argentina hace tres semanas Macri había ganado. Las encuestas previas hablaban de una importante ventaja a favor de Daniel Scioli y la duda no era tanto si Scioli ganaba, sino si podría hacerlo en primera vuelta. Tratándose de un proceso con tres actores privó el voto útil. Al final Macri supo imponer la percepción de que quien podría ir a segunda vuelta era él y no Massa. Apostó a que habría segunda vuelta en un escenario inaudito que veía dificil su ocurrencia (nunca antes Argentina había llegado al balotaje) y así pudo escamotearle unos puntos a Massa.

Todo ello, más el triunfo de Cambiemos, el partido de Macri, en la Provincia de Buenos Aires, con carácter histórico y de profundo contenido simbólico, por ser el contendor allí uno de los más importantes delfines de Cristina Kirchner, hizo que la sensación de ganador apuntara hacia Macri y no hacia Scioli. Si despiertas altas expectativas en el electorado, el riesgo es que el desempeño decepcione. Y eso le ocurrió al candidato oficialista al ganar con apenas punto y medio de ventaja sobre Macri cuando las encuestas auguraban unos 10.

Las tres semanas de campaña hacia la segunda vuelta no hicieron sino ratificar esa percepción. Una campaña tensa, agresiva a ratos, un debate presidencial televisado, formato inaudito en la Argentina electoral, escasas propuestas concretas, y muchos pero que muchos mensajes de miedo enviados hacia el electorado, sintetizan lo que fue esta campaña para el balotaje.

Scioli convocó al miedo, especialmente hacia las bases peronistas, haciéndoles ver que una victoria de Macri haría retroceder sus conquistas sociales. “No caigamos en el pacto con los diablos que ha llevado adelante el candidato de la alianza”, o “Macri se arrodillará ante los fondos buitre”. Ante estos mensajes la campaña de Macri trató de inocularse, ridiculizando el miedo con una campaña en redes sociales que generó gran viralidad: “Con miedo votás mejor”. Sin embargo la campaña de Macri también azuzaba el miedo desde otra forma: “O Macri, o Venezuela”, era su particular manera de invocar al Coco, asociando a Scioli con el caos venezolano.

La pregunta clave era entonces por quién votarían los electores de Sergio Massa, que totalizaron un importante 21% en la primera vuelta. El mismo Massa se encargó de responderla en la ultima semana de campaña: "Hay una enorme mayoría de los que nos votaron que va a votar a Macri".

Mi maestro Bill Hamilton solía decirnos a sus alumnos que toda elección es un referéndum sobre un tema en particular. Aunque en las contiendas haya mensajes varios, al final hay un gran tema que es la pregunta que ronda en la cabeza del elector cuando va a sufragar, y ese es el tema del referéndum. Es el dilema entre cambio y continuidad el que signa buena parte de las pugnas electorales del mundo, el más frecuente de los referenda.

Todos en la Argentina ofrecían cambio: en el menú de la carta electoral 2015 los tres platos incluían el mismo ingrediente. La era del kirchnerismo ya había llegado a su fin. Sin embargo había tres gradientes de ese cambio: desde el cambio tenue ofrecido por Scioli como heredero de Cristina de Kirchner, hasta el cambio de modelo de Macri, pasando por el cambio menos colorido del peronista Massa. Los electores escogieron el cambio de verdad. Sin medias tintas.

El cambio de modelo que ofrece Macri apunta hacia una economía más abierta: eliminar el control cambiario, abrirse a una mayor relación con el mundo y privilegiar menos los intercambios con China y Rusia, más Mercosur y menos Venezuela, reiniciar negociaciones con la banca internacional y multilaterales, mayor importancia al sector privado de la economía.

La alternancia política no sólo es vital en las democracias, sino que es clave en el progreso de las sociedades y en la superación de los ciclos de la historia. Y el cambio es la fuerza motriz más poderosa en la política. De nuestra insatisfacción y la convicción de que las cosas pueden ser mejor se deriva buena parte del ímpetu motor de la política, el progreso y la historia. Lo ocurrido en la Argentina cobra una dimensión subregional, donde en la búsqueda del cambio la región abrazará nuevas opciones político-económicas en los próximos años.

***Carmen Beatriz Fernández preside la consultora DataStrategia y es profesora de Political Systems en la Universidad de Navarra.