La columna

Mi abrigo y yo aceptamos las disculpas

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Este lunes por la mañana, Pepa Bueno ha entrevistado a Pablo Iglesias en la Ser. Bueno es la única mujer que conduce uno de los grandes programas de radio de nuestro país. En este caso, el número uno. Hay gente que la critica porque “arrincona” a sus entrevistados.

A mí me parece una de las mejores, lo más parecido en nuestro país al inigualable Jeremy Paxman, recién jubilado después de un cuarto de siglo haciendo sudar a los políticos del Reino Unido (incluidos primeros ministros) ¡en la BBC, la tele pública británica!

Así ha terminado la entrevista:

PB: Señor Iglesias, aquí en la Ser hemos criticado duramente que las pintas de los diputados en la sesión de constitución del Congreso fueran objetos de debate. Usted inauguraba el viernes el debate sobre las pintas de las periodistas mencionando el abrigo de piel de una periodista que le hacía una pregunta. ¿Es una nueva modalidad de rueda de prensa?

PI:No pensaba en ningún caso ofender a esa periodista elogiando un abrigo muy bonito que llevaba. Si la ofendí le ruego que me disculpe, no pretendía hacerlo en ningún caso y creo que de cualquier manera lo fundamental de aquella rueda de prensa fue que hicimos una propuesta de Gobierno.

PB: ¿Le ha pedido disculpas personalmente?PI: No he tenido ocasión de hablar con ella pero si me la encuentro o si coincidimos le preguntaré si efectivamente le ofendió que yo elogiara un abrigo precioso que traía y si es así por supuesto que le pediré disculpas, faltaría más.

PB: ¿Los prejuicios sobre las rastas y sobre los abrigos de las periodistas mujeres son igual de peligrosos?PI: Bueno, creo que es diferente referirse a los piojos que uno puede llevar en la cabeza que decir que un abrigo, lo lleve un hombre o una mujer, es bonito. Pero en cualquier caso uno tiene que asumir que a veces cuando pretende elogiar puede ofender y si eso tiene que invitar a unas disculpas pues las disculpas se piden, estaría bueno.

Mi abrigo y yo aceptamos las disculpas del señor Iglesias, sobre todo mi abrigo, al que el líder de Podemos ha vuelto a calificar de “precioso”. Claro que ambos seguimos pensando que una rueda de prensa no es el lugar más apropiado para lanzar un piropo.

Ni un político a un periodista ni viceversa. ¿Qué pasaría si, entre pregunta y pregunta, empezamos a comentar el color de las corbatas de nuestros hombres públicos? ¿Pasamos luego al pelo de las diputadas? ¿O al planchado de las camisas de nuestros representantes?

Menudo espectáculo.

Pero el malentendido- o el elogio, según Iglesias- tiene un lado positivo: a juzgar por los innumerables comentarios que ha provocado este fin de semana uno llega a la feliz conclusión de que los españoles están por encima de rastas y de pieles. Y eso, hoy en día, es una magnífica noticia.