De la Riva, una auténtica casa de

De la Riva, una auténtica casa de

Gastronomía

De la Riva, una auténtica casa de comidas

Pepe Morán tomó el relevo del local y ha mantenido la esencia del restaurante con su calidad, la carta hablada y el ambiente familiar.

18 mayo, 2016 10:13

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Cuando Obdulia y Paulino abrieron por primera vez las puertas de esta casa de comidas en 1932, no podían imaginar que 80 años más tarde su sopa castellana se habría convertido en una de las más alabadas entre las personalidades más ilustres de la capital. Obdulia a los fogones y Paulino en la barra. Así comenzó De la Riva, una de las tascas más castizas de la capital.

Solía dar de comer a los trabajadores de la zona de Madrid. Albañiles, vendedores… en su mayoría hombres que buscaban comida casera y de calidad a un precio asequible y poder quedarse a jugar una partidita de mus después del almuerzo.

Hace ya quince años que Pepe Morán tomó el relevo del local y ha querido mantener la esencia inicial del restaurante. Un lugar de reunión en el que comer bien, con calma y en un ambiente muy familiar, amistoso. “Solo abrimos a mediodía pero seguimos dando comidas hasta las cinco de la tarde. Cada día abrimos una botella de 27 litros de vino de la casa. Y se gastan”, cuenta Morán. Con espacio para unos ochenta comensales, De la Riva sigue teniendo las mesas de madera maciza de toda la vida, las gigantes botellas de vino a la vista por todas partes y decora sus paredes con muestras de cuadros de pintores de confianza. El pintor Ramón Moscardó inauguró su exposición a finales de abril con pinturas de lugares de comida en Madrid, uno de ellos, De la Riva, que además sigue sin tener carta escrita y lo comensales debe esperar a que se la explique el cantinero de viva voz.

“Madrid es el compendio de las cocinas de toda España”, cuenta Morán. Desde el cocido maragato hasta la escalibada, pasando por el gazpacho andaluz, dependiendo de la temporada. “Y absolutamente todo se hace aquí”, asegura el responsable. “Además, en Madrid tenemos el clima más rico de España. En el mercado se pueden reconocer las cuatro estaciones bien diferenciadas, lo que es una ventaja a la hora de comer. Lo hace todo mucho más divertido”. De hecho, no tienen ni carta ni menú del día. Los camareros –o el mismo Pepe- venden los platos de los que disponen ese día a la antigua usanza. La confianza es lo que atrae al público a comer a De la Riva. Saben que se encontrarán algo rico y bien elaborado.

La clientela de esta casa de comidas ha ido variando a lo largo de los años. “Cuando empezó la casa todo lo que venían era hombres. De 82 comidas que se daban, solo dos eran mujeres. Ahora está mucho más equilibrado”, sostiene el propietario. Por sus mesas han pasado cientos de periodistas de la vieja escuela, presidentes de grandes empresas, políticos, deportistas y gente de la farándula. Y las comidas allí se pueden alargar hasta las siete de la tarde. Unos charlan, otros juegan a las cartas, y otros ultiman los detalles del próximo negocio que tienen entre manos. Un ambiente de lo más variopinto en el que cualquier cosa es posible. Como que la sala entera se ponga a cantar a un amigo común que entre por la puerta.

Volver rodando a casa

Después de una de esas comidas más que abundantes es muy probable que tengas la sensación de que puedes volver rodando a casa (o al trabajo). Pero en De la Riva, con el proyecto de Pepe, puedes, literalmente, volver rodando.

Si pasas por Cochabamba, en la puerta de De la Riva verás varias bicicletas. Están en adopción. Pepe Morán, el propietario del restaurante, es un ciclista urbano con un proyecto –para muchos utópico- de un Madrid en bicicleta. Por eso no solo anima a sus trabajadores a acudir pedaleando al trabajo y les paga el kilometraje, sino que ha instalado un pequeño ‘centro de adopción de bicicletas’ a la entrada de su local. “Es el primer paso para que a la gente se le quite el miedo de montar en bici. Hay miles de bicicletas abandonadas en trasteros y que nadie usa. Sólo hay que darles una puesta a punto y colocarlas en lugares estratégicos”. Si quieres llevarte una de las bicis aparcadas en la puerta, vale con avisar a Pepe. Eso sí. Te hará firmar un documento de adopción en el que te comprometas a cuidarla y, lo más importante, a usarla.

De la Riva

Dirección: Calle Cochabamba, 13, 28016 Madrid, España

Teléfono:+34 914 58 89 54

Horario: 13:30–18:0