Alimentación

Pollo a la cerveza y al limón

Dos recetas sencillas de hacer y exquisitas para el paladar para un uno de los ingredientes más flexibles.

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A pesar de lo aburrida que pueda parecer esta carne en el paladar, el pollo es uno de los ingredientes más flexibles de la cocina. Se puede preparar de muchas y distintas maneras, ¡incluso a la coca-cola! Nosotros te proponemos hoy dos recetas sencillas de hacer y, por supuesto, exquisitas: pollo a la cerveza y pollo al limón.

Pollo a la cerveza

Esta es una de las recetas más populares. Se debe a su fácil preparación y a su exquisito resultado. Como en todas, existen muchas maneras de preparar el pollo a la cerveza: asado, a la plancha… Suelen ser recetas muy flexibles y nada laboriosa con la que acabarás mojando pan.

Ingredientes (para 4 personas)

8 solomillitos de pollo

2 latas de cerveza

3 dientes de ajo

1 cayena

Aceite

Sal

Pimienta

Preparación:

Limpia bien los solomillos de pollo, quitándole la poca grasa que tengan y los tendones y dejándolos preparados para cuando los vayas a cocinar. Echa un buen chorro de aceite en una sartén grande, con algo de profundidad. Cuando el aceite esté caliente, añade los tres dientes de ajo sin pelar y prensados hasta que se doren un poco. Fríe el pollo junto a los dientes de ajo a fuego medio sin dejar que se hagan del todo, porque todavía tenemos que verter la cerveza. Nos guiaremos por el color del pollo, cuando esté entre blanquito y dorado, es cuando debemos añadir la cerveza, cubriendo el pollo por completo. Quizá no tengas que usar las dos latas. Cubre la sartén con su tapa y deja cocinar también a fuego lento. Cuando la cerveza haya rebajado, tendrás tu plato listo para servir.

Pollo al limón

También es una exquisita manera de preparar esta carne. Lleva un poco más trabajo que el pollo a la cerveza, pero lo cierto es que sigue siendo muy fácil de cocinar… y en tan sólo 20 minutos.

Ingredientes (para 4 personas)

6 filetes de pollo

Pimentón dulce

50 gr de harina

1 cucharada de estragón seco

Mantequilla

Perejil

Zumo de limón

Aceite de oliva

Sal

Pimienta

Preparación:

Retira la piel y los tendones de los filetes, enjuágalos y sécalos. Deberás aplanarlos antes de cocinarlos y sazonarlos al gusto con la sal, la pimienta y el pimentón dulce. Pásalos por harina y fríelos en una sartén con el aceite bien caliente. Debes asegurarte de que los lados del pollo estén bien hechos y dorados, así que dedícale a cada lado al menos cinco minutos. Cuando los tengas, retíralos del fuego y reserva en caliente.

A continuación vamos a preparar la salsa. Para ello, debes derretir en una sartén seis cucharadas de mantequilla, siempre a fuego lento para que no se te queme. Mientras tanto, lava el perejil (sacúdelo bien después), pícalo y añádelo a la sartén de la mantequilla junto con el estragón. Agrega el zumo de limón (al menos cinco cucharadas) y llévalo a ebullición.

Cuando lo tengas todo preparado, sirve el pollo con la salsa.