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La primavera de Audi: eficiencia y deportividad

Momento histórico en la marca alemana: llegan el Audi Q7 e-tron quattro, el primer híbrido enchufable del mundo con motor diésel y con tracción quattro, y el SQ7, el primero en estrenar el compresor eléctrico.

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La primavera de 2016 quedará como un momento a recordar en la historia de Audi. La firma alemana presenta estos días dos novedades que suponen un paso adelante en cuanto a tecnología, prestaciones e innovación. Por un lado llega el SQ7, que recoge el exitoso testigo del SQ5 como pionero en la línea diésel de su gama S, que señala el cariz más deportivo del catálogo; y por otro, Audi Q7 e-tron quattro, el primer híbrido enchufable del mundo con motor V6 TDI y sistema de tracción quattro.

Este último es desde ya un emblema para la marca. Las cifras hablan de su deportividad, con una potencia conjunta entre ambos propulsores de 373 CV, que permiten una aceleración de 0 a 100 km/h de apenas 6,2 segundos y una velocidad máxima de 230 km/h. Y todo, con un consumo de combustible que roza lo simbólico: 1,8 litros cada 100 kilómetros. Es el maridaje perfecto entre lo que propone un híbrido y unas prestaciones de gama alta.

Son las ventajas de una gestión inteligente de los recursos que ofrece cada tipo de propulsor. Por un lado, la unidad 'tradicional' es un motor de combustión diésel 3.0 TDI que se halla entre los más avanzados que monta la marca. Sus seis cilindros entregan una potencia de 258 CV gracias al rediseño de su geometría, de sus materiales y de un mecanismo de refrigeración optimizado para exprimir al máximo las posibilidades que ofrece, con el mínimo consumo y obteniendo el máximo rendimiento.

OLVIDARSE DE REPOSTAR

La unidad eléctrica no sólo aporta el resto de potencia hasta completar lo marcado en las especificaciones sino un uso independiente. Ambos motores se coordinan mediante un embrague de acoplamiento que 'tira' de uno u otro según el tipo de conducción o de acuerdo a las preferencias del usuario.

Este Audi Q7 e-tron quattro permite que sea el conductor el que decida cómo quiere usar ambos tipos de energía mediante tres modos prefijados. Por un lado, existe la posibilidad de salvaguardar la energía eléctrica dando mayor protagonismo al propulsor convencional con el denominado 'battery hold'; el modo EV funciona justo al revés, priorizando el motor eléctrico; la opción 'hybrid auto' deja la gestión en manos de la inteligencia del vehículo que, siempre primando la eficiencia, decide por sí mismo en qué situaciones es más adecuado usar uno u otro.

La autonomía plenamente eléctrica del coche alcanza los 56 kilómetros, lo que constituye un récord en su segmento. Un dato: sumando esta cifra a la que permite el sistema convencional, el total es de 1.320 kilómetros. Puede quedarse sin combustible, ciertamente, pero será porque se le olvide que hay que visitar una gasolinera de vez en cuando.

EFICIENCIA SIN PERDER RENDIMIENTO

Y es que al margen de los motores, las piezas de este puzle de Audi conforman un vehículo cuya tecnología está enfocada al ahorro de recursos sin que eso repercuta en reducir las prestaciones ni mucho menos en distanciarse del espíritu deportivo del conjunto. Buena parte del trabajo para ello recae en la caja de cambios tiptronic de ocho velocidades que  funciona plenamente integrada con el motor eléctrico y cuya velocidad de respuesta regala una experiencia de conducción diferente y directa.  Además, la transmisión adaptativa, el uso de materiales más ligeros, la solidez de la estructura y la sofisticada refrigeración permiten pensar en un uso del vehículo más allá de las carreteras convencionales.

Nos hallamos pues ante un vehículo que ofrece prestaciones de deportividad muy avanzadas. El chasis es más ligero que el de sus predecesores y el centro de gravedad más bajo, lo que permite una respuesta ágil y segura en la carretera. Además, la posibilidad de montar una suspensión neumática afina más los reglajes, configurando la altura del vehículo según velocidad y tipo de vía o ajustando todos los parámetros de amortiguación, chasis y aerodinámica. El sistema ofrece siete configuraciones prefijadas para exprimir la mecánica al máximo en toda situación: la 'efficiency' 'confort', 'auto', 'dinamic', 'individual', 'allroad' y  'lift/offroad'.

EFICIENCIA EN TODOS LOS DETALLES

Otra de las innovadoras soluciones que Audi ha montado por primera vez en este Audi Q7 e-tron quattro es tan sencilla en su planteamiento como efectiva: una bomba de calor que aprovecha el calor residual de los componentes eléctricos del coche para climatizar el habitáculo.

Por otra parte, el sistema MMI Navegación Plus que incorpora de serie usa datos de tráfico en tiempo real para planificar las rutas de tal modo que se optimice tanto el tiempo de llegada al destino como el ahorro de combustible.

El concepto de coche enchufable es aún novedoso en nuestro país. Cuesta hacerse una idea de que un coche se conecte a la red como de forma similar a un teléfono móvil o un ordenador portátil. Sin embargo, este Audi Q7 e-tron quattro ofrece la posibilidad de usar enchufes domésticos además de los industriales dando la posibilidad, además, de programar el momento en el que se recarga la batería. Este apartado es importante por lo que tiene de respetuoso con el medio ambiente. En coherencia con el sistema, la firma alemana ofrece a sus clientes un acuerdo de servicio con Enara, cuyo suministro de electricidad se genera con energías renovables. Y no sólo pensando en el vehículo: a través de la modalidad 'Audi Energy', es posible extender el suministro a toda la vivienda.

DISEÑO 'MADE IN' QUATTRO

Además del corazón, el Audi Q7 e-tron quattro también ofrece detalles novedosos en su aspecto exterior. Su diseño remarca su carácter rotundo, enfatizando su anchura y su solidez. Sin embargo, el alma deportiva es palpable en los detalles. Por ejemplo, en las líneas horizontales sobre las ruedas, que homenajean a los modelos clásicos quattro de Audi; los logotipos también se encuentran en las puertas. Es una manera de relacionar la historia de la marca con este hito que supone un antes y un después en su categoría.

El sello Audi es más que reconocible a simple vista y no deja dudas ni de la tecnología que lleva dentro ni del carácter deportivo del modelo. Como en el resto de Audi Q7, posee la elegante parrilla Singleframe tridimensional integrada en la parte delantera con nueve listones horizontales cromados, mientras que el parachoques trasero, sin salida de escape, es típico de un e-tron. Además, el Audi Q7 e-tron quattro posee dos tapas de depósito: una para la carga de la batería y otra para el combustible diésel.

SQ7: EL DIÉSEL MÁS POTENTE

El SQ5 fue el primer diésel que Audi incluía en su gama S, la que distingue a sus coches con los genes más próximos a la competición. Ahora, es el Audi Q7 el que da el salto. Y no por marketing sino porque el nuevo SQ7 presenta las soluciones tecnológicamente más avanzadas para ofrecer unas prestaciones que aúnan la máxima eficiencia energética sin perder un ápice de su potencia. El aval de la gama S es una garantía para este modelo que, bajo su aspecto familiar, esconde un corazón deportivo.

Para empezar, monta el motor 4.0 TDI del SQ7, que es el propulsor diésel más potente del mercado. Este V8 consigue hasta 435 CV, empujado además por un sistema de doble turbo que trabaja de forma selectiva según el número de revoluciones. Sin embargo, la limitación clásica de estos sistemas es el retardo de activación: para que funcione a pleno rendimiento necesita un caudal de gases de escape que, al arrancar o a bajas vueltas, no suele ser ágil cuando se trata de acanzar el máximo.

Sin embargo, los ingenieros de Audi han creado una solución innovadora que se presume como una referencia en el sector: la instalación del EPC, un compresor accionado de forma eléctrica que, independientemente de los gases del escape, es capaz de entregar toda su potencia (hasta 48 voltios) en milésimas de segundo para activar el turbo desde el primer instante. Esto sirve para compensar esa tardanza y hacer plenamente funcional los sistemas de turbo desde el mismo momento en el que el usuario pone en marcha su vehículo.

ALMA DE DEPORTIVO

En combinación con este sistema, el motor del SQ7 afina la eficiencia con el uso de una caja de cambios tiptronic rediseñada para reducir al máximo la transición de marchas, la posibilidad de apelar a un modo de marcha por inercia a altas velocidades y un ecosistema de suspensiones enfocado a transmitir las sensaciones más cómodas y deportivas sin perder en seguridad ni  eficiencia. Y gracias a todo ello, además, siendo respetuoso con el medio ambiente.

Y es que de nada serviría crear una gran tecnología que no se disfrutara. Como opción, este nuevo Audi SQ7 incorpora un paquete dinámico que abre tres frentes enfocados a ese fin. Por un lado, la estabilización activa de la carrocería, que compensa de forma electromecánica el balanceo. Se trata de otra solución novedosa que, a través de un pequeño motor eléctrico se adapta a la carretera para ofrecer mayor apoyo del neumático sobre el asfalto y, por ende, una mayor estabilidad.

En la terna también se incluye la dirección a las cuatro ruedas. Que el eje trasero pueda girar de forma independiente es una ayuda obvia a la hora de estacionar pero en movimiento, y en conjunción con una dirección delantera más activa y directa, también redunda en la mejora de la dinámica y la estabilidad del vehículo.

Pero la joya de la corona del paquete es el diferencial deportivo. Se trata de un sistema por el cual el conductor puede configurar al gusto la entrega de potencia del sistema de tracción quattro del SQ7 sobre el asfalto. Su manejo permite respirar la conducción más deportiva sin perder el control gracias a la ayuda de la distribución variable del par entre las ruedas del eje trasero, que mantienen pegado al coche sobre el asfalto en toda situación. Más allá de las notas técnicas, quien le guste conducir entenderá que las mejores palabras que resumen estas características son “placer y diversión”; en definitiva, pura gama S de Audi.

UN ÁNGEL DE LA GUARDA

Los avances tecnológicos presentes en ambos modelos también se prestan a la seguridad gracias a los servicios del 'Audi connect'. Como si de una centralita de comunicaciones se tratara, multiplica las opciones de interacción con el vehículo incluso a distancia, a través de la aplicación 'Audi MMI connect'. Mediante la misma, y siempre de manera segura a través de los propios servidores de la marca, el usuario puede acceder de forma remota a toda la información de su coche, programación de climatización, apertura de puertas, o incluso usar la red como si de un dispositivo convencional para mandar emails, conocer el estado del tráfico, etc.

Además, Audi ha creado utilidades adicionales para los usuarios que, bajo el nombre de 'Safety & Service', incluyen un servicio de llamadas de emergencia, asistencia en carretera y petición de cita de servicio que velarán por la seguridad del piloto de la del vehículo, gestionando de forma autónoma las contrariedades que se puedan presentar en la ruta y coordinando los recursos que se necesiten en una hipotética situación de emergencia. Para que el conductor sólo se preocupe de disfrutar al volante.

La primavera de Audi: eficiencia y deportividad es un contenido patrocinado por Audi.