Deteriora sus previsiones

¿Qué le pasa a la economía de Alemania?

Nunca ha sido el motor de Europa y tampoco lo está siendo en la salida de la crisis. Ha revisado a la baja su previsión de crecimiento.

Merkel, en rueda de prensa.

Merkel, en rueda de prensa. Reuters

El Panel de expertos económicos del Gobierno alemán recortó el miércoles su previsión de crecimiento del país para los próximos años. El comité de sabios recortó en una décima su estimación de avance del PIB para 2015 hasta el 1,7% y para 2016 lo dejó en el 1,6%, por debajo del 1,8% que estima el Ejecutivo presidido por Angela Merkel.

El comité de sabios sólo ha reafirmado lo que viene siendo la tónica de los últimos meses. Recientemente, otras instituciones han recortado sus previsiones de crecimiento para el país ante un contexto internacional complicado para su economía. El FMI recortó en una décima sus previsiones para este año en su último informe de perspectivas para la economía mundial (WEO, por sus siglas en inglés). Así, ha dejado la previsión de crecimiento del país en el 1,5% para 2015 y en el 1,6% para 2016.

Lo mismo hizo la Comisión Europea, que recortó en dos décimas la estimación de crecimiento de su economía para este año, hasta el 1,7%, y en una décima para 2016, hasta el 1,9%. También los economistas han revisado a la baja sus estimaciones para Alemania. La encuesta de octubre que elabora Bloomberg rebajó en una décima, hasta el 1,8%, su previsión de avance del PIB en el país.

A la cola de Europa

Las nuevas estimaciones que manejan los expertos dejan a Alemania en la parte baja del crecimiento en Europa durante los próximos tres años, lo que sitúa al país muy lejos de ser la locomotora del continente en la salida de la crisis. No sólo eso, mientras los organismos internacionales esperan que el ritmo de avance del PIB de los países del euro acelere durante los dos próximos años, en Alemania creen que seguirá pisando el freno.

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La Comisión Europea dibuja una economía pujante para la eurozona, con un crecimiento medio de los 19 del euro del 2% este año y aumentando hasta el 2,1% en 2016 y al 2,4% para 2017. Un escenario alejado del que vivirá Alemania, que caerá hasta el puesto 21 de los 28 de la Unión Europea en 2017. ¿Por qué este deterioro de las estimaciones? Tres son los principales retos que afronta el país en los próximos trimestres, indica Christian Schulz, analista de Citi: el frenazo de la demanda de China, el deterioro de la confianza de los actores económicos provocada por el escándalo Volkswagen y la incertidumbre generada por el flujo de refugiados.

Las exportaciones de China se están desplomando este año a ritmos cercanos al 20%, un deterioro que en Europa afecta principalmente a Alemania, uno de sus grandes socios comerciales. La Comisión Europea cree que el sector exterior tendrá una contribución neta negativa al crecimiento del PIB en el país, ya que el crecimiento de las importaciones será superior al de las exportaciones: del 5,8 y 4,7% respectivamente.

Además, el escándalo de las emisiones de Volkswagen y todas sus secuelas (actualmente es sospechoso todo el sector del automóvil), es una gran amenaza para la economía del país. La industria del automóvil genera un negocio de 384.000 millones de euros al año, según los datos de la patronal alemana de la industria del automóvil (VDA), un 20% del tamaño de toda la industria del país. Si estuviera en España, supondría casi un 40% del PIB. En total, Alemania produce 5,6 millones de vehículos al año, un 30% de todos los que se fabrican en Europa.

Una industria tan grande genera a su alrededor sectores que dependen de su funcionamiento, como consecuencia de las economías de escala. “Los efectos colaterales de la manipulación de Volkswagen pueden golpear a otros sectores por la vía de las cadenas de producción”, alerta la Comisión Europea. La producción industrial se contrajo inesperadamente en septiembre un 1,1% en tasa mensual cuando los expertos esperaban un avance del 0,5%. Además, los pedidos de bienes duraderos cayeron un 1% en septiembre en tasa interanual.

El sector del automóvil es mucho más que cifras, es un símbolo de la eficiencia y de la innovación de toda la industria del país. Por este motivo, el golpe que ha sufrido está pasando factura a la confianza de todos los actores económicos. Según el instituto alemán ZEW, la confianza del sector empresarial está en mínimos de un año, justo cuando los analistas especulaban con que el país podría estar en recesión. Por su parte la confianza de los consumidores, medida por la agencia de estudios GfK, está en mínimos desde el mes de febrero.

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El ganador del euro barato

Si Alemania tiene un aliado de su lado para los próximos años, ese es el euro. Si a alguien beneficia esta unión monetaria es a Alemania, que pese a la fortaleza de su economía, puede exportar con una divisa que está cerca de los mínimos de 2003 contra el dólar y de sus mínimos históricos contra el yuan chino.

Alemania podrá vender sus productos más barato a los países de fuera del euro y, además, los beneficios empresariales conseguidos en el extranjero serán mayores. Gracias a este descenso, Alemania podrá seguir aumentando sus exportaciones en los próximos años aunque el comercio internacional se tambalee.

El Gobierno presidido por Angela Merkel tiene un as en la manga para afrontar cualquier frenazo de su economía: el superávit fiscal. Alemania ha anunciado que no emitirá deuda nueva en 2016 y los vencimientos que quiera refinanciar lo podrá hacer incluso cobrando a los inversores, ya que actualmente hasta su bono a 5 años cotiza en negativo.

Pero además, el país tendrá superávit presupuestario hasta 2017, por lo que tiene margen para impulsar cualquier ronda de estímulos. En otras palabras, el Bundestag podría aprobar estímulos por la vía de la inversión pública o por la vía de los impuestos, reduciendo la carga fiscal para los consumidores o las empresas. Es lo bueno de ser Alemania.