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Cocina para bolsillos rotos: cinco consejos

Esta época es una de las más turbias para tu bolsillo, roto y descosido. A pesar de todo, no quieres renunciar a ser el anfitrión que acostumbras.

Claves para que la cesta de la compra te salga más o menos barata.  iStock

Claves para que la cesta de la compra te salga más o menos barata. iStock

  1. Restaurantes

Esta época es una de las más turbias para tu bolsillo, roto y descosido. A pesar de todo, no quieres renunciar a ser el anfitrión que acostumbras a ser y prefieres seguir haciendo esas increíbles cenas en tu casa, porque eres todo un cocinillas y quieres demostrárselo al mundo.

Lo cierto es que no te va a salir tan barata como querrías, pero sí es posible ahorrar unos euros en esa reunión que quieres organizar. Todo depende de la planificación.

La compra

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La manera de comprar es una de las claves para que la cesta de la compra te salga más o menos barata. Lo cierto es que si lo dejas todo para última hora, quizás tengas que ir a lugares que abran hasta más tarde que te salgan más caros o cambiar el menú porque no encuentras los ingredientes de tu receta. Tienes que tener claro qué comprar y dónde hacerlo.

Para eso, habrás tendrás que haber comparado previamente los productos de los supermercados en relación calidad/precio. No os alarméis, porque ahora casi todo se puede ver por internet. Sólo tienes que meterte en los sitios web oficiales. O incluso puedes consultar foros.

Eso sí, aunque sea más cómodo comprarlo todo en un mismo lugar, lo más seguro es que te tengas que mover de un sitio a otro para encontrar el producto que estabas buscando a un mejor precio. No hemos dicho que esto no sea laborioso, pero cuando de dinero se trata… Por eso siempre es bueno no dejar que te coma el tiempo.

La cocina

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Seguimos insistiendo que te adelantes a los acontecimientos y compres los productos cuando la agenda te lo permita. Si eso resulta ser un par de días antes, también. Por eso no podemos permitir que los alimentos se nos echen a perder en la nevera.

Ahorrar dinero muchas veces significa no tener que comprar de nuevo los mismos ingredientes, porque ¿cuántas veces se te ha pasado la carne en la nevera? El congelado es una opción beneficiosa. Por ejemplo, las carnes pueden congelarse entre tres y cinco días. Asímismo, los enlatados suelen durar mucho tiempo, de doce a dieciocho meses. Perfecto para pescados en conserva o frutas que queramos usar para el postre.

En la cocina, además, derrochamos mucho en material de limpieza. Lo ideal es tener un trapo para una cosa y no desperdiciarlos en un día. Y ¿sabías que se pueden lavar? No más de dos veces, pero prueba a meterlos a la lavadora en vez de tirarlos.

Energía

Tenemos que adaptarnos a las posibilidades que nos ofrece nuestra cocina, así evitaremos derroches innecesarios de energía. Y es que, cocinar para muchos resulta en numerosas ocasiones un gran gasto de agua y luz. Por eso tienes que estar pendiente de que el tamaño de la olla o la sartén sea similar al del fogón. Si dispones una olla grande en un fogón pequeño, tendrás que tener el gas encendido más tiempo para que se cocinen los alimentos.

El horno, además, podemos aprovecharlo y cocinar varias cosas a la vez. Eso sí, tendrás que estar pendiente de cuánto tiempo necesita cada plato dentro del horno. El agua es otro elemento que derrochamos constantemente en la cocina ¿sabías que podías hervir el arroz en el mismo agua donde has cocido las verduras? Si tenemos lavavajillas, habrá que asegurarnos de que esté lleno antes de ponerlo en marcha y enjuagar los platos para no tener que darles una segunda vuelta en el aparato electrodoméstico.

El menú

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Evita complicarte demasiado en el menú. No hace falta sorprender con un plato elaboradísimo, los comensales sólo quieren disfrutar de una cena en casa de su amigo, así que opta por lo fácil y lo barato. No decimos que compres una pizza congelada, pero tampoco hace falta que prepares el menú de navidad. Para los entrantes, un buen plato de patés o quesos variados con panecillos donde untar.

Además, las ensaladas pueden ser más que lechuga y tomate, puedes incluir nueces, queso de cabra, ¡e incluso fruta! No descartes la idea de que el primer plato sea una rica y sana ensalada. Para el plato fuerte puedes optar por un risotto de rúcula o un pollo al limón. El arroz y el pollo son productos que en el supermercado están muy baratos.

En postres

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No hace falta comprar un postre rico (y caro) en la mejor panadería del barrio. Seguro que en la despensa tienes harina, aceite, levadura y azúcar, y en la nevera huevos y leche. Son ingredientes esenciales con los que podemos hacer magdalenas o bizcochos caseros que estarán igual de ricos.