Terrorismo

El mártir de Saint Etienne al que también lloran los musulmanes

La parroquia del cura degollado en el ataque yihadista en este pueblo de Normandía había donado el terreno para construir la mezquita.

Fuerzas especiales y policía científica, cerca de la iglesia atacada.

Fuerzas especiales y policía científica, cerca de la iglesia atacada. Reuters

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Eran las 9:43 de la mañana cuando tres religiosas y dos feligreses escuchaban misa en una iglesia de Saint Etienne du Rouvray (Normandía, Francia), donde el anciano sacerdote Jacques Hamel oficiaba la eucaristía. De pronto, dos hombres irrumpieron en el templo a voz en grito y con armas blancas tipo cuchillo en la mano.

"Entraron bruscamente [y] tomaron el espacio", ha relatado una de las religiosas, que consiguió escapar y dar la voz de alarma. Los dos agresores hablaban en árabe y obligaron al cura de 86 años a arrodillarse. Lo estaban grabando todo. "Le obligaron a ponerse de rodillas, él intentó defenderse y entonces comenzó el drama", ha contado la religiosa a la emisora francesa RMC. Todo el mundo gritaba intentando evitarlo, pero el padre Jacques falleció degollado.

La hermana Danielle consiguió salir de la iglesia para avisar. Los agentes de la Brigada de Investigación e Intervención (BRI) acordonaron la zona y los bomberos también se personaron. 

Los dos agresores mantuvieron secuestradas a cinco personas durante aproximadamente 40 minutos, hasta que salieron al exterior y fueron abatidos por la policía. Reivindicaron actuar en nombre del grupo terrorista Estado Islámico antes de morir y el EI ha declarado casi ipso facto a través de su agencia afín de noticias Amaq que "los dos autores del ataque en una iglesia de Normandía, Francia, eran soldados de Estado Islámico".

Al igual que sucediera en el ataque de Niza el pasado 14 de julio (o más recientemente en Alemania, tanto en Wurzburgo como esta misma semana en Ansbach) el grupo terrorista asegura que el atentado ha sido "en respuesta a los llamamientos para atacar a los países que pertenecen a la coalición cruzada".

Vigilado con un brazalete electrónico

La policía reconoció visualmente a uno de los dos terroristas y unas horas más tarde confirmó oficialmente que se trataba de un hombre llamado Adel Kermiche. Así, uno de los presuntos autores del ataque tenía 19 años, era francés y vivía vigilado por un brazalete electrónico junto a sus padres en Saint Etienne du Rouvray.

Las primeras informaciones indican que intentó viajar a Siria en dos ocasiones en 2015, uno de los dos países (junto a Irak) donde el grupo terrorista Estado Islámico está más extendido.

Las autoridades turcas y suizas le interceptaron y extraditaron de vuelta a Francia, donde permaneció en prisión preventiva durante diez meses. Desde marzo de 2016 había sido excarcelado y tenía que llevar un brazalete electrónico para que la policía lo tuviera localizado.

Pero aprovechó las cuatro horas diarias que tenía en las mañanas de lunes a viernes (08:30-12:30) con permiso para abandonar su domicilio y cometer el ataque junto al otro terrorista, no identificado por el momento. Además, la policía ha detenido a un hombre por sus posibles vínculos con los terroristas.

El mártir involuntario

El padre Jacques Hamel hablaba en un reportaje televisivo por la Navidad de 2009 de la necesidad de compartir y explicó risueño: "Jesús vino a hacerse vulnerable, pobre. Jesús está cerca de todos aquellos a los que les faltan razones para vivir". Con 86 años, a él no le faltaban razones e intentó zafarse de sus asesinos. 

Nacido en 1930, llevaba 58 años ejerciendo el sacerdocio cuando en la mañana de este martes los terroristas acabaron con su vida degollándole. Era cura auxiliar en la iglesia de Saint Etienne du Rouvray, según la Diócesis de Ruán, a la que pertenece la localidad. "Era un cura extraordinario", ha manifestado la hermana Danielle a la televisión BFM TV tras conocer su muerte.

La gratitud de los musulmanes

El presidente del consejo regional de culto musulmán en la Alta Normandía y responsable de la mezquita de Saint Etienne du Rouvray, Mohamed Karabila, ha lamentado el asesinato de su "amigo". "Formábamos parte de un comité interconfesional desde hace dieciocho meses. Debatíamos sobre religión y saber convivir", ha explicado.

Lloroso, según L'Express, Karabila manifestaba su "incomprensión": "Todas nuestras plegarias van dirigidas a su familia y a la comunidad católica", declaraba el imán. "Es una persona que dio su vida por los demás. En la mezquita estamos consternados".

El lugar de culto islámico había sido construido en el año 2000 después de que precisamente la parroquia del padre Hamel donase un terreno, lo que le había granjeado el cariño de la comunidad musulmana.

La mezquita ya había celebrado una ceremonia fúnebre por Imad Ibn Ziaten, el militar asesinado el 11 de marzo de 2012 en Toulouse por el yihadista Mohamed Merah. Cabe recordar que el terrorismo yihadista es una amenaza global sobre todo para los musulmanes.

Una guerra "por todos los medios"

Al igual que sucediera con el terrorista que agredió con un hacha a los pasajeros de un tren regional a las afueras de Wurzburgo (Alemania), los dos agresores de este martes no han hecho uso ni de explosivos ni de pistolas para asesinar al cura y dejar a otra víctima malherida, debatiéndose "entre la vida y la muerte", según el Ministerio del Interior. 

Sí que llevaban una pistola inoperativa y un "dispositivo ficticio" que hizo pensar que pudieran llevar explosivos consigo y tuvo a la policía peinando la iglesia y los alrededores durante cinco horas antes de descartar nuevas amenazas inmediatas.

Saint Etienne du Rouvray es una localidad de apenas 27.000 habitantes que en cuestión de horas este martes se ha visto en el ojo del huracán de la "guerra" contra el autodenominado Estado Islámico que el presidente François Hollande ha declarado en sus calles. En medio de fuertes críticas de la oposición conservadora y de algunas víctimas del atentado de Niza, Hollande no tardó más que lo que obliga la carretera en desplazarse al lugar de los hechos junto a su ministro del Interior, Bernard Cazeneuve.

"Estamos frente a un grupo, el Estado Islámico, que nos ha declarado la guerra", manifestó Hollande, desde la localidad normanda. El presidente francés señaló que Francia y se encuentra ante una amenaza cada vez mayor. "Debemos llevar una guerra contra Estado Islámico por todos los medios", concluyó. Este miércoles se reunirá con los líderes de los principales cultos que se practican en Francia para analizar la situación, tras pedir a los ciudadanos que no permitan que los terroristas dividan a la sociedad.