Elecciones EE.UU. 2016

Tim Kaine, el hispano de corazón que Hillary Clinton fichó como compañero

Fue el primero en dar un discurso íntegro en español en el Senado y copreside la Fundación Consejo España-EEUU.

Tim Kaine junto a Hillary Clinton en Virginia.

Tim Kaine junto a Hillary Clinton en Virginia. Reuters

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El 22 de julio sobre las 19:30 de la costa este de Estados Unidos, sonó el teléfono de Tim Kaine. Era Hillary Clinton pidiéndole que fuera su compañero en la candidatura a la Casa Blanca. Al día siguiente el senador de Virginia se presentaba junto a ella en un mitin de Miami, con su optimista sonrisa y sin corbata. En su discurso de aceptación una semana más tarde, Kaine dejó claros los ideales que guían su política: “Dios ha creado en nuestro país un tapiz hermoso y rico, una diversidad cultural increíble que triunfa cuando abrazamos a todos con amor y luchamos contra las oscuras fuerzas de la división”.

Cuando Clinton anunció que Tim Kaine sería su compañero de fórmula presidencial, destacó que es exactamente lo contrario a Donald Trump. Para ella, Kaine es un “optimista implacable” que “cree que los problemas se pueden solucionar si estás dispuesto a resolverlos”. “Ha dedicado su vida a luchar por los demás”, subrayó. 

Activista hispano sin serlo

El senador de Virginia desde 2012 habla español con fluidez, mimetizándose con los latinos con expresiones como “ahorita” y aunque meta pequeñas patadas al diccionario (“soy un gran apoyante de reforma de sistema de inmigración”, por ejemplo), es capaz de conceder entrevistas en castellano. Para él, “hablar español es hablar americano y ser español es ser americano" y ha hecho de su conocimiento de este idioma un arma reivindicativa a favor de los 55,3 millones de hispanos que viven en Estados Unidos, según datos del Pew Hispanic Center.

Se convirtió en el primer político en dar un discurso íntegramente en otra lengua que no fuera en inglés en el Senado. Fue en junio de 2013, para defender una reforma migratoria que supusiera un pacto entre republicanos y demócratas. “Creo que es apropiado que tome unos pocos minutos para explicar la legislación en español, un lenguaje que ha sido hablado en este país desde que misioneros españoles fundaron a San Agustín, Florida en 1565”, dijo.

A menos de una semana para las elecciones, llegó el primer discurso en español de la campaña de la boca de Tim Kaine, destacó la cadena estadounidense de habla hispana Univisión. Fue en un mitin en Arizona, estado fronterizo con México, el mismo estado donde su gobernadora Jan Brewer a principios de esta década impulsó un proyecto de ley que criminalizaba a los inmigrantes indocumentados y de cuyos puntos polémicos finalmente sólo se le permitió que los policías indagaran el estatus migratorio de un detenido si tienen una “sospecha razonable” de que sean indocumentados.

“Es importante que nuestra campaña se dirija en un idioma que es hablado por tantas familias a través del país. No hablo español perfectamente. Pero aprendí lo que pude con misioneros jesuitas en Honduras”, aseguró Kaine. Y es que tras estudiar en un instituto jesuita en la ciudad de Kansas, la que le vio crecer, y comenzar la carrera de Derecho en Harvard decidió hacer una pausa para ayudar en el país centroamericano. Allí aprovechó los conocimientos que había adquirido trabajando en el negocio de soldador de su padre para enseñarles soldadura y carpintería a los adolescentes de una misión jesuita. "Allí adquirí los valores del pueblo: fe, familia y trabajo", afirma cuando rememora aquella época.

El vínculo que le une a América Latina se extiende hasta España. Como presidente de honor de la Fundación Consejo España- Estados Unidos en su rama norteamericana, mantiene una relación cercana con las empresas y cultura de este país. En verano viajó a Santiago de Compostela para el foro anual de la Fundación, donde “se debate la situación de las relaciones de triangulación entre España, Estados Unidos y Latinoamérica”, según la página web. Allí pudo reunirse “con muchos miembros del Gobierno” y habló con Felipe VI sobre las negociaciones entre los distintos partidos para formar gobierno, como llegó a confesar a la emisora colombiana W Radio en una entrevista recogida por Europa Press.

Antes de Harvard se había graduado en Economía por la Universidad de Misuri, pero decidió orientar su carrera a la abogacía y acabo dedicando 17 años de su vida a la defensa de derechos civiles, ejerciendo de abogado para personas a las que se les denegaba la vivienda debido a su raza o alguna discapacidad. En 1994 fue elegido concejal de Richmond (Virginia), más tarde alcalde, vicegobernador de Virginia, gobernador y finalmente senador.

La “aburrida” templanza

En la campaña de Barack Obama de 2008 apoyó al candidato demócrata desde su posición de gobernador y ahora este promotor de los derechos de las minorías se ha convertido en la baza hispana y a la vez la del consenso en el tándem con Hillary Clinton.

Le atribuyen capacidad para el diálogo, como mostró cuando cuestionó incluso a su “gran amigo” Obama en abril de 2016 por la incursión de EEUU en Siria para luchar contra el grupo terrorista Estado Islámico: “Creo que hemos cometido un completo error -y es una frase diplomática- en las doctrinas de la guerra (...). Estamos participando en una incursión del país soberano de Siria sin su permiso, en contra de su voluntad, estamos tratando de criticar a Rusia por luchar en otro país soberano contra su voluntad y estamos aseverando que nosotros estamos haciendo algo bueno y ellos están haciendo algo malo. Estoy de acuerdo (…), pero ese no es un principio limitador (…). Básicamente hemos llevado a cabo una doctrina bélica que dice 'donde sea, cuando sea', mientras el presidente piense que es una buena idea sin que el Congreso siquiera necesite hacer nada al respecto”.

El que fuera presidente del comité nacional del Partido Demócrata por petición de Obama es ahora miembro del subcomité de Servicios Armados en el Senado, donde ha hecho de su objetivo personal reducir el desempleo entre los veteranos, destacando los de Irak y Afganistán. En cuanto a relaciones exteriores, promueve el papel de EEUU como líder diplomático, especialmente en Oriente Próximo y América Latina.

Kaine arrastra el mismo lastre que su nueva jefa: la falta de carisma. Preguntado por las críticas que había escrito la prensa sobre él en un programa de la cadena NBC, contestó tranquilamente con una sonrisa: “Es verdad, soy aburrido”. Sin embargo, este político no ha perdido ni una sola de las elecciones a las que se ha presentado desde principios de los 90 del siglo pasado.

De profundas convicciones católicas, se ha visto obligado a permitir la ejecución de varios presos condenados a pena de muerte en Virginia en contra de su voluntad. Tampoco está a favor del aborto, pero apoya la legislación demócrata y defiende el derecho a decidir de las mujeres. "Como católico tengo unos principios morales, pero como político juré sobre la Biblia que cumpliría la ley", ha explicado.

24 horas después de su primera aparición como candidato a vicepresidente en Miami, viajó de vuelta a Richmond para ir a misa en su parroquia de los últimos 30 años.

Tiene tres hijos con la exjueza y secretaria de Educación de Virginia hasta que dejara el puesto para acompañarle en la campaña, Anne Houlton. Kaine se muestra orgulloso de haberlos educado a sus vástagos en escuelas públicas y el mayor ellos, nacido en 1990, sirve actualmente como marine de los Estados Unidos. Así ha llegado a confesar que le “aterra” imaginarse a Donald Trump como comandante en jefe del país tras las elecciones de este 8-N.