Represión

Turquía cierra más de un centenar de medios de comunicación

El Gobierno ha despedido, además, a más de 1.600 militares. Las medidas se enmarcan en el estado de emergencia adoptado tras el intento de golpe de estado.

El presidente de Turquía, Erdogan.

El presidente de Turquía, Erdogan. Reuters

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Las autoridades turcas han ordenado este miércoles el cierre de decenas de medios de comunicación, según la CNN Turk. De este modo, se han cerrado tres agencias de noticias, 16 televisiones, 23 radios, 45 periódicos, 15 revistas y 29 editoriales. Las medidas se han tomado en el marco del estado de emergencia, declarado tras el intento de golpe de estado del pasado 15 de julio. 

Gran parte de los medios cerrados son locales, tenían escasa difusión o ya habían sido intervenidos por el Estado bajo acusación de mantener vínculos con la cofradía de Fethullah Gülen, el predicador exiliado en EEUU al que Ankara acusa de ser el cerebro del fallido golpe militar.Entre las agencias destaca Cihan, una de las mayores agencias privadas turcas, entre los diarios, Zaman y Bugün, y entre las televisiones, Bugün TV o Samanyolu TV, todos ellos medios que habían pasado a control del Estado en los últimos nueve meses.Al ser dirigidos por administradores nombrados por el Gobierno, que impusieron una nueva línea editorial y despidieron a gran parte de la plantilla, estos medios ya habían perdido su audiencia tradicional.Así, el diario Zaman había bajado de más de 600.000 ejemplares vendidos a 5.700 en los pasados meses.Pero también se han cerrado los diarios creados recientemente por los periodistas despedidos tras las intervenciones, como Özgür Düsünce o Yeni Hayat, con cifras de entre 30.000 y 45.000 ejemplares diarios vendidos.Varios de los periodistas empleados en estos medios, especialmente en Erzincan TV, también cerrado hoy, han sido arrestados en los últimos días o están en búsqueda y captura, acusados de mantener vínculos con la cofradía de Gülen.

Además del cierre de los medios de comunicación, más de 1.600 militares fueron despedidos. Las medidas adoptadas han hecho saltar las alarmas en los grupos de defensa de derechos humanos y los países occidentales aliados de Turquía sobre las purgas que está llevando a cabo el presidente Erdogan, tras el fallido golpe de estado. 

Ban Ki-Moon, preocupado

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, trasladó este miércoles a las autoridades turcas su preocupación por las detenciones y suspensiones de miles de personas.

"Al reconocer las circunstancias extraordinarias en el país tras el intento de golpe, el secretario general expresó su esperanza de que Turquía cumpla con sus obligaciones internacionales respecto a los Derechos Humanos", dijo el portavoz de Ban, Farhan Haq, a los periodistas.

Esas obligaciones, recordó, incluyen el respeto de la libertad de expresión, de movimiento y de asamblea pacífica y la independencia del poder judicial y el derecho a un juicio justo.

"El secretario general también expresó su preocupación sobre el alcance del reciente decreto gubernamental sobre la aplicación del estado de emergencia, que emplea un número de medidas que restringen el pleno ejercicio de los derechos individuales", señaló el portavoz.

Además, Ban indicó su "profunda preocupación" por los "arrestos, detenciones y suspensiones generalizadas, que supuestamente afectan a muchos segmentos de la sociedad turca y de las instituciones del Gobierno".

La Federación de Periodistas pide control

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) pidió a la Unión Europea (UE) que obligue al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a rendir cuentas por las violaciones de la libertad de prensa que se siguen produciendo en el país con el arresto de periodistas y el cierre de medios.

La asociación hizo un llamamiento al bloque comunitario para que adopte "pasos adicionales" a fin de que Erdogan tenga que responder por estos actos, después de que se produjera la detención de 47 antiguos trabajadores del diario "Zaman".

En un comunicado, la FIP aseguró que, desde el golpe de Estado fallido del pasado 15 de julio, los arrestos y cierres han afectado a periodistas y medios supuestamente afines al predicador islamista radicado en Estados Unidos Fethullah Gülen, a quien Ankara acusa de estar detrás del levantamiento militar.

Sostuvo que la situación ha llegado a un punto en el que se están infringiendo derechos fundamentales como la libertad de expresión y el derecho del público a estar informado.

"Esta situación debe terminar de inmediato", demandó el presidente de la FIP, Philippe Leruth, quien dijo que la prensa de todo el mundo está muy preocupada por los ataques que están sufriendo los medios en Turquía.