REINO UNIDO

“Ser madre”, la baza de Andrea Leadsom para suceder a Cameron

Insinúa que su contrincante, Theresa May, está menos preparada para gobernar porque no tiene hijos.

Andrea Leadsom, durante un acto de campaña.

Andrea Leadsom, durante un acto de campaña. Reuters

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“Ser madre me da ventaja frente a May”. Ocho palabras y un titular a cuatro columnas en el Times que han despertado la ira de Andrea Leadsom, una de las dos candidatas conservadoras a la presidencia de Reino Unido. El reclamo de la entrevista era el siguiente: “Andrea Leadsom asegura que ser madre la convierte en mejor opción que Theresa May para ser primera ministra, porque eso significa que tiene ‘una participación (o interés) muy real’ en el futuro del país”.

Ayer por la noche, el periódico publicó en Twitter la portada de este sábado y Leadsom, que había sido entrevistada por la mañana, no tardó en responder: “Verdaderamente horrible y exactamente lo contrario a lo que quise decir. Estoy indignada”. La ministra de Energía y Cambio Climático pidió al periódico que aportase la transcripción literal de la entrevista, diciendo que el artículo era “más que repugnante”. Emma Tucker, directora adjunta del diario, la compartió al instante, demostrando que no sólo no habían alterado sus palabras, sino que había sido la propia Leadsom la que había mencionado a Theresa May sin que le preguntasen directamente por ella.

“Durante los debates ha dicho en repetidas ocasiones que es madre. ¿Se siente como una madre en política?”, plantea una de las periodistas que firman la información (Sam Coates y Rachel Sylvester). “Sí, estoy segura de que Theresa estará muy triste porque no tiene hijos, así que no quiero que esto sea un ‘Andrea tiene hijos, Theresa no’ porque creo que eso sería horrible, pero siento que ser madre significa que tienes una participación real en el futuro de nuestro país, una participación tangible. Puede que tenga sobrinas, sobrinos, a mucha gente, pero yo tengo hijos que van a tener hijos que serán directamente una parte de lo que ocurra después”, respondió.

No contentos con la transcripción, los partidarios de Leadsom pidieron el audio original de la conversación. Le hicieron un flaco favor, porque la grabación demuestra que fue Leadsom quien jugó la baza familiar cuando le preguntaron por sus diferencias con Theresa: “En términos del país, entiendo absolutamente cómo funciona la economía... En términos de cualidades personales, primero, soy optimista, y segundo, soy miembro de una gran familia…”. La ministra ha declarado esta mañana –en la puerta de su casa– que durante la entrevista le preguntaron “repetidamente” por sus hijos y que ella dejó claro, también repetidamente, que no quería que eso se convirtiese en una “característica de la campaña”.

Como el maestro Sun Tzu, Theresa May sabe que ser invulnerable depende de uno mismo y que “la acción de mayor virtud no consiste en alcanzar cien victorias sobre cien batallas, sino en doblegar al enemigo sin combatir”. La ministra del Interior no ha respondido directamente a la provocación, pero ha compartido un tuit en el que “invita” a Leadsom a unirse a su “compromiso por una campaña limpia”. El cuarto punto de esta especie de pacto habla de mantener la campaña “dentro de los límites aceptables del debate político”.

El lío sobre la maternidad ha dejado en segundo plano otras partes candentes de la entrevista. Sobre la libertad de movimiento de los ciudadanos europeos, por ejemplo, la candidata ha asegurado que, aunque “podrán venir hasta el día en que abandonemos la Unión Europea” eso no quiere decir que después “tengan derecho a quedarse sin más”. Una advertencia que lanza “para evitar una avalancha de gente” mientras negocian su salida con Bruselas.

May y el arte de la guerra

Andrea Leadsom parece haberse inclinado por la peor de las acciones de guerra: lanzar una ofensiva contra una ciudad amurallada. Dentro se encuentran May y, de momento, los 199 tories que la arroparon en la votación del pasado jueves. “Este voto muestra que el partido conservador puede volver a unirse, y bajo mi liderazgo lo hará”, dijo entonces. Su candidatura tiene ahora tres retos: conseguir un “liderazgo probado para negociar el mejor trato para salir de la Unión Europea, para unir nuestro partido y nuestro país, y para hacer de Gran Bretaña el país de todos, y no de unos pocos”.

Otros que suspenderían el examen de Sun Tzu son Boris Johnson, que fracasó en su ataque de estrategia (haciendo del Brexit una batalla personal con David Cameron y una vía de acceso al número 10 de Downing Street) y Michael Gove, que prefirió las alianzas y la traición (fue la sombra de Johnson en la campaña por el Leave, pero tras la renuncia de Cameron presentó su candidatura a primer ministro en el último minuto, descolocó a Johnson y maniobró sin éxito para frenar a Leadsom).

El sueño del ministro de Justicia terminó antes de empezar. El jueves fue eliminado en la segunda ronda de votación de los conservadores: su candidatura sólo consiguió 46 votos, frente a los 199 de May y a los 84 de Leadsom. En la primera ronda habían caído Liam Fox (16) y Stephen Crabb (34), que decidió retirarse y dar su apoyo a May después de conocer los resultados. Crabb –casado, con dos hijos y profundamente cristiano– comparte hoy protagonismo con Leadsom en la portada del Times, que revela que intercambió mensajes subidos de tono con una veinteañera.