Brexit

Así se gestó la moción contra Corbyn que no llegó a nada

172 diputados laboristas han votado por que se vaya por su tímida defensa de la permanencia en la UE durante la campaña contra el 'brexit'. Pero el líder de la oposición británica hace oídos sordos. 

Simpatizantes de Corbyn le han mostrado su apoyo en la calle.

Simpatizantes de Corbyn le han mostrado su apoyo en la calle. Reuters

Poco después de que el brexit se cobrara la cabeza del ahora primer ministro saliente, David Cameron, la ruptura de Londres con Bruselas reclamó una nueva víctima: el líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, quien, con todo, continúa al frente del Partido Laborista.

La noticia llegó en forma de moción de confianza, impulsada por los diputados de su formación Margaret Hodge y Ann Coffey. No tardaron en sumarse a la rebelión otros parlamentarios insurgentes, que consideran que su líder no hizo lo suficiente para que los británicos permanecieran la Unión Europea. El ex primer ministro laborista Gordon Brown tuvo que salir a batear por él en la antesala del referéndum cuando las encuestas auguraron la victoria del euroescepticismo. Al fin y al cabo, Corbyn votó por abandonar la Unión en el plebiscito de 1975, como él mismo admitió.

“Se necesita a un líder capaz de comunicar un mensaje y transmitir confianza y creo que él fracasó en ambos aspectos durante la campaña del referendo y, por lo tanto, creo que no debería ser el líder de nuestro partido”, afirmó Coffey a la agencia de noticias Reuters después de lanzar la moción de confianza.

Pero desde el primer momento, aunque su liderazgo se tambalee menos de año después de su coronación como representante del laborismo, Corbyn dejó claro que no tenía intención de irse a ninguna parte y así lo ha mantenido a lo largo de esta crisis que azota a su formación política.

“Un primer ministro tory ha dimitido, Reino Unido ha votado por salir de la UE (...) ¿Es realmente una buena idea iniciar un gran debate en el Partido Laborista cuando yo fui elegido hace menos de un año con un gran mandato?”, dijo el día en que Reino Unido cambió de rumbo a Channel 4 News.

Lejos de suponer un suspiro, el fin de semana trajo más dolores de cabeza a Corbyn. Apartó a su secretario de Exteriores por preparar un motín contra él. Miembros de su gabinete en el Parlamento de Londres comenzaron a renunciar en cadena a sus cargos. Decenas han dejado de lado a Corbyn y el goteo en la cúpula laborista de Westminster no cesa.

"Sé el socialista que dices ser, haz lo correcto y deja al Partido Laborista ser la oposición que debe ser ahora, cuando más lo necesita la gente", escribió en su carta de renuncia la diputada Jess Phillips, que servía en el equipo de educación del gabinete de Corbyn, según recoge The Independent.

La diputada Heidi Alexander le dedicó palabras igualmente duras en su misiva. “Aunque le respeto mucho como hombre de principios, no creo que tenga la capacidad para dar forma a las respuestas que nuestro país exige y pienso que un cambio de liderazgo es esencial si queremos formar el próximo Gobierno”, escribió.

Ante el motín, Corbyn nombró a su nuevo gabinete el lunes mientras la tensión y la presiones para que renunciara aumentaban. Ese mismo día se enfrentó a una difícil reunión con su grupo parlamentario donde muchos le pidieron que se fuera, informa The Guardian. A la salida se dirigió a miles de simpatizantes concentrados en señal de apoyo para asegurarles que su tiempo al frente del laborismo no había terminado.

El verdadero desafío tuvo lugar este martes. Más de 170 parlamentarios -un 80% del grupo laborista- votaron para empujar a Corbyn hacia la dimisión en la moción de confianza. Pero la votación no obliga al dirigente laborista a abandonar el cargo ni tampoco da el pistoletazo de salida a una probable contienda interna por las riendas de la formación. Tan pronto como la noticia vio la luz, Corbyn dijo a sus compañeros de partido que su deber era quedarse.

"El laborismo tiene la responsabilidad de tomar la iniciativa donde el Gobierno no lo hará (...) Para hacerlo, debemos permanecer unidos", afirmó en un comunicado. "Fui electo democráticamente como líder de nuestra formación para un nuevo tipo de política por el 60% de los miembros y simpatizantes del Partido Laborista y no los traicionaré dimitiendo".

La rebelde Angela Eagle, que dimitió como secretaria de Negocios del equipo de Corbyn, se perfila como la posible rival del izquierdista, quien fue electo en el último congreso del partido en otoño. Tan sólo 51 firmas de legisladores laboristas son necesarias para activar la elección interna.

Mientras, el gobernante Partido Conservador lidia con su propio juego de tronos. El plazo para presentar candidaturas para sustituir a Cameron termina el jueves. El líder euroescéptico Boris Johnson es el favorito para suceder al primer ministro y el titular de Finanzas de Reino Unido, George Osborne, ya ha anunciado que no se sumará a la pugna.