Acuerdos de paz

Enemigos en el campo de batalla, aliados por la paz en Colombia

Un general colombiano y un comandante de las FARC pasaron de enfrentarse a impulsar el acuerdo del alto el fuego bilateral.

Un joven celebra el final del conflicto armado en Colombia.

Un joven celebra el final del conflicto armado en Colombia.

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El fuerte apretón de manos con el que sellaron el último punto de los acuerdos de paz el pasado miércoles el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el Comandante de las FARC, Rodrigo Londoño alias Timochenko, fue el resultado del trabajo incansable de quienes, sentados en la mesa de negociaciones, lograron dejar atrás los años en que combatieron uno contra el otro en la selva colombiana.

Se trata del brigadier general del Ejército, Javier Flórez, y el jefe guerrillero Carlos Antonio Lozada, quienes son señalados por varios miembros del equipo negociador de ser los verdaderos artífices del más reciente acuerdo. “Ellos dos fueron las personas clave para el diseño del cese al fuego bilateral”, indicó a EL ESPAÑOL una fuente de las mesas de negociación.

El hecho de que estos dos hombres se hayan sentado durante año y medio frente a frente a pensar en zonas de concentración, cese de hostilidades y en el cronograma de la entrega de armas, era un impensable hace diez años, cuando empuñando sus armas se enfrentaban en combate. Eran, entonces, enemigos acérrimos.

Una historia de enfrentamiento

El general Flórez aún recuerda hoy cómo fue la Operación Libertad I que él comandó. Entonces, logró el desmantelamiento de los frentes 22 y 42. “Pero hubo uno que se me escapó, el frente 55, con sus tropas intactas”, dice. Ese frente lo dirigía un joven comandante guerrillero de apellido Lozada.

Años después, durante el llamado Plan Patriota se combatieron sin tregua. Entonces, a quien hoy apodan el general “milagros”, comandaba la Fuerza de Despliegue Rápido y luego, durante cinco años, estuvo al frente de la Fuerza de Tarea Omega, la punta de lanza que tenían las Fuerzas Militares para derrotar a las FARC.

Flórez participó en varios de los golpes más duros que le ha dado el Gobierno a las FARC, incluyendo los operativos en que murieron 'Raúl Reyes' en marzo de 2008, 'Mono Jojoy', en septiembre de 2010 y 'Alfonso Cano' en noviembre del 2011. Tras uno de los bombardeos que hicieron sus tropas, Lozada estuvo a punto de morir.

Cara a cara en la mesa de negociaciones

Hace poco más de un año, siendo Flórez subcomandante del Ejército y Lozada el miembro más joven del secretariado de las FARC, se encontraron frente a frente, por primera vez sin armas, en La Habana, para sentarse a diseñar el futuro del país. Flórez y Lozada pasaron del combate directo a la mesa de negociaciones, encabezando cada uno desde su postura la subcomisión técnica encargada del que podría ser uno de los puntos de la agenda de negociaciones más complejo: el fin del conflicto.

Esta comisión se ha caracterizado por el respeto y la discreción. Flórez y Lozada, concuerdan quienes los acompañan en la mesa, se han encargado de construir una relación de confianza y diálogo que ha dado frutos.

#Ultimodíadelaguerra

La guerra se acabará pronto, y estos dos hombres han construido la hoja de ruta para lograr el fin del conflicto. De hecho, fue el propio Lozada quien a tempranas horas del miércoles usó por primera vez la etiqueta #Ultimodíadelaguerra, que rápidamente se convirtió en tendencia. “El último día de la guerra significa el cese de la horrible noche de la violencia que hemos padecido durante tantas décadas, y el germinar de un nuevo día lleno de esperanzas, de ilusiones de futuro, para las generaciones de colombianos que vendrán después y recordarán como algo que no debe repetirse en nuestra historia como nación”, dijo a través de un vídeo.

“Tras el fin de la guerra me dedicaré a hacer política, ya sea en el Congreso o en las comunidades, y a disfrutar el tiempo con mis dos hijos”, señaló el guerrillero el jueves, tras la firma formal del acuerdo.

En la otra orilla el general Flórez espera que el proceso termine para pedir su retiro de las fuerzas militares y dedicar sus días a apoyar el posconflicto.