REFERÉNDUM EN REINO UNIDO

La incertidumbre se cierne sobre el Campo de Gibraltar, todos temen problemas en la frontera

La pérdida de valor de la libra frente al euro y los temores a un posible cierre de la verja siembran la preocupación entre los españoles que trabajan en el Peñón. Así viven el primer día del brexit.

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Mientras tecleo, un grupo de unas seis jóvenes gibraltareñas debaten en una de las mesas de un antiguo hotel reformado en el centro de Gibraltar. A escasos metros de la Main Street. Su tono denota preocupación. Hablan un perfecto castellano con acento andaluz y a veces cambian al inglés. Han sustituido el té de las cinco por un batido. Hace calor en en sur de Europa. “Me intranquiliza que tengamos que echar tres horas en pasar la frontera”, señala una de ellas. Una preocupación compartida por muchos de los que día a día atraviesan 'la verja'. “Sigo dándole vueltas, no sé cómo ha ganado el brexit”, lamenta otra.

Los habitantes de Gibraltar se han levantado este viernes pegados a la televisión. Algunos a los transistores. Quieren que alguien le expliquen cómo sus compatriotas de las islas han votado 'Sí' a la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Sin solución de continuidad, todos han acudido a sus puestos de trabajo. Es viernes, día de cobro.

A primera hora, la frontera entre La Línea de la Concepción y Gibraltar ha registrado el mismo trasiego de todos los días. Tráfico intenso tanto de automóviles y personas. Muchos son trabajadores españoles, personal de limpieza, operarios de mantenimiento, dependientas de comercios y un largo etcétera que pasa los dos controles, uno español y otro gibraltareño, con el documento de identidad español en la mano; con ellos, los habitantes del Peñón que tienen su residencia en suelo español, una opción más barata que vivir en la Roca, donde escasea la vivienda. Todos están preocupados y comentan el resultado.

Negocios cerrados para evitar pérdidas

Algunos apenas han dormido esta noche. “Llevo desde ayer escuchando la radio y así he estado toda la madrugada”, detalla una trabajadora hindú de uno de los tantos puntos de cambio de moneda que dan servicio en Gibraltar. Habla a través de una pantalla de metacrilato. Al menos ella ha abierto el negocio, hay algunos compañeros del sector que han preferido no abrir al público para evitar pérdidas. Ayer se pagaba a 1,29 euros la libra, hoy ha caído al 1,21. “Unos diez puntos”, resume la dependienta, que no quiere dar su nombre y que a duras penas atiende a responder las preguntas que formulo. Está cansada de las preguntas de los medios de comunicación, sobre todo españoles, que transitan la zona próxima al Parlamento de Gibraltar, en la Main Street.

La caída de la libra ha sentado como un jarro de agua fría a los trabajadores españoles en la Roca. Hoy viernes es día de cobro y pierden con el cambio. “Podemos perder 50 euros y eso para un trabajador se nota”, detalla Melania Soler, una empleada de ABC Cleaning Services. “Hay españoles que han ido guardando dinero porque creían que ganaría el no al brexit y la libra subiría; pero, después del resultado, se han asustado, han cambiado el dinero hoy pensando que todavía podía caer más y han perdido mucho dinero”, detalla la cambiadora de moneda.

A medida que ha ido avanzando la jornada, los rumores se han apoderado de la calle. Tanto que hasta el Gobierno de Gibraltar ha lanzado un mensaje en Twitter tranquilizando a los habitantes de la Roca para que desoigan las informaciones no oficiales que circulan en relación al brexit. “Dicen que ya no permiten en la frontera nuestra tarjeta de identificación gibraltareña, la policía solo permite el pasaporte; pero yo no lo creo”, advierte Salomon, descendiente de una familia de judíos sefardíes que llegó hace más de doscientos años al Peñón. Es comerciante. “¿Se ha recuperado la cosa?”, le preguntan. “No”, responde. “La cosa está hoy muy floja”, sentencia.

A escasos metros de su negocio está la sede del Gobierno de Gibraltar, una iglesia católica y el Parlamento donde a las tres de la tarde se inicia una sesión ordinaria. Muchos periodistas se apostan a las puertas de la sede legislativa. La asamblea apenas duró media hora. A la salida, el primer ministro Fabian Picardo, visiblemente preocupado, lanzaba un mensaje tranquilizador a los gibraltareños. También zanjaba todo debate sobre la soberanía del Peñón.

Reacción del Gobierno gibraltareño

“Ese tipo de ideas nunca prosperarán. Gibraltar nunca pagará el precio de la soberanía por acceso a un mercado. Nunca será español en su conjunto, ni parcialmente ni en absoluto”, ha subrayado en una intervención en el Parlamento gibraltareño, que ha iniciado tras guardar un minuto de silencio en recuerdo de la diputada laborista asesinada Jo Cox.

Picardo, saliendo de las dependencias gubernamentales.

Picardo, saliendo de las dependencias gubernamentales.

Picardo aseguraba que mantiene encuentros con miembros de la asociación de empresarios de la zona. En su intervención, breve y directa, también ha tenido palabras para los muchos trabajadores que día a día cruzan la frontera para trabajar en el Peñón. La salida del Reino Unido de la Unión Europea no se concretará antes de dos años como mínimo. Y ha advertido que en ese tiempo se deberán buscar alianzas con España que permitan que Gibraltar siga siendo “un motor económico” en las localidades del entorno.

En este sentido, el primer ministro ha asegurado que en la mañana de este viernes ha mantenido una conversación telefónica con el alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco, al que —como suele hacer habitualmente— verá próximamente para exponer cómo el brexit puede afectar a la relación entre ambos territorios.

"Tremenda preocupación" en La Línea

Por su parte, Franco se ha mostrado “tremendamente preocupado”, ya que “el panorama que se abre está lleno de incertidumbre y las perspectivas, a priori, son poco halagüeñas”. El alcalde espera que en la hoja de ruta del Gobierno de Gibraltar exista “un plan B” que permita que el brexit no sea “un drama” y que la situación “se pueda reconducir a una solución sensata”.

“Somos hermanos, los gibraltareños nos necesitan y nosotros los necesitamos a ellos”, explica Antonio, vecino de La Línea, que acumula más de diez años cruzando la verja. “Yo hubiese votado que no, sin duda”, explica. Su voto va en el mismo sentido que el de la inmensa mayoría de los vecinos del Peñón. El no al brexit ganó por un 95,91 por ciento (19.322 votos) de los votos. En contraposición a los 823 votos (un 4,09 por ciento) que pedían la salida de la Unión Europea. En total, la participación de esta circunscripción, una de las 382 en las que se divide el territorio británico, ha ascendido a un 83,53 por ciento. La escasa población a escrutar ha hecho que los resultados de la Roca se conocieran temprano.

En el Peñón trabajan unos 9.000 españoles de forma oficial. Extraoficialmente, el número sube hasta los 12.000. Una de las organizaciones que trabaja para facilitar las relaciones laborales entre españoles y británicos es la Cámara de Comercio, que en una nota ha mostrado su “decepción” por el resultado de la votación.

A las seis de la tarde, las únicas puertas que se cerraban eran la de los muchos comercios que pueblan la Roca. Primeras marcas, joyerías, negocios de venta de tabaco (a la mitad de precio que en España), licorerías… Y la calle se vaciaba. “Ahora toca lo peor”, espeta un transeúnte que me asalta justo cuando estoy acabando estas líneas. Un tipo alto, con la kipá en la coronilla, intrigado por lo que se dice en España sobre el brexit. “El lunes el golpe será mas gordo”, advierte. “Todavía no nos ha dado tiempo a digerir la situación, pero este fin de semana hay mucho tiempo para pensar”, esgrime. “En cualquier caso, cuando el Señor cierra una puerta, siempre abre una ventana”, concluye.