Elecciones EE.UU. 2016

¿Cómo ha podido ganar Trump? Estos son los contras del sistema de primarias en EEUU

Las reglas son difíciles, el proceso es largo y la participación, relativamente baja.

Pegatinas con el mensaje "yo he votado".

Pegatinas con el mensaje "yo he votado".

Las primarias presidenciales más impredecibles, atípicas y populares de los últimos años han encumbrado a Donald Trump y van camino de hacerlo con Hillary Clinton. Y también han dejado un vendaval de críticas y muchos votantes disconformes con un sistema que la mayoría cree que es disfuncional.

Más de la mitad de los estadounidenses creen que la elección de los candidatos presidenciales en Estados Unidos está “arreglada”, según un sondeo de Reuters e Ipsos. Los dos outsiders (candidatos ajenos a las élites políticas tradicionales) que sacudieron el tablero electoral, Donald Trump, en la primaria republicana, y Bernie Sanders, en la demócrata, también han denunciado una y otra vez que el sistema está “arreglado”.

“Es un sistema amañado, torcido, diseñado de modo que los jefes puedan elegir a quien quieran y que la gente como yo no pueda competir y no pueda defenderlos a ustedes contra disparates”, ha dicho Trump durante la campaña, al hablar de las primarias.

La campaña de Sanders, sobre todo, ha sufrido en varios estados –particularmente, Nueva York– donde la elección fue “cerrada” al no permitirse la participación de votantes independientes fuera del Partido Demócrata.

Asimismo, Hillary Clinton ha logrado sacarle mucha ventaja gracias a los “superdelegados”, figuras del partido que pueden apoyar al candidato que quieran sin responder a la voluntad de los votantes y que tienen el mismo peso que los delegados que se eligen a través de los votos. Los “superdelegados” le dan más poder al establishment o élite demócrata, y, este año, han frenado el ascenso de Sanders.

“El concepto de los superdelegados es problemático”, ha dicho el senador por Vermont.

DEMOCRACIA INDIRECTA

Un 71% quiere eliminar el sistema actual, que funciona como una democracia indirecta, a través del cual se eligen delegados en las primarias que luego van a las convenciones partidarias y eligen a los candidatos, y prefiere ir a un sistema directo donde cada voto cuente como un voto para el candidato y no para un delegado. Además, muchos no entienden las reglas por las que se elige a los delegados, que dependen de cada estado: un 27% no termina de desentrañar el proceso, y un 44% no entiende por qué hay delegados, según una encuesta reciente de Reuters e Ipsos.

ELECCIÓN LARGA

Casi la mitad de los habitantes preferiría además que se votara en un sólo día y no durante varios meses como impone el sistema actual, que comienza en Iowa, en el invierno, y termina en California, en el verano. Así, la elección primaria termina por durar casi un año, o más, si se considera como punto de inicio del proceso el momento en el cual comienzan a anunciarse las candidaturas.

REGLAS COMPLICADAS

En algunos estados, las reglas de la elección son tan complicadas que el número final de delegados depende no sólo de los votos de un candidato, sino también de cuántos distritos legislativos ganó. Un candidato puede ganar el voto popular, pero puede perder en el reparto de delegados.

Por eso, la mayoría de los estadounidenses prefiere ir a un sistema directo. Con todo, si este año las primarias hubiesen funcionado de esa manera, el resultado habría sido el mismo: Donald Trump ha obtenido 10,6 millones de votos, más que ningún otro candidato republicano, y Hillary Clinton ha obtenido 12,4 millones de votos, más de tres millones más que Bernie Sanders.

PARTICIPACIÓN RESTRINGIDA

Para Robert Shapiro, politólogo y profesor de la Universidad Columbia, una de las principales lecciones que han dejado las primarias es que el poder ha estado en manos de los votantes. Shapiro cree que las primarias sirven bien a la democracia de Estados Unidos, la más vieja de las democracias modernas, pero reconoció que la exclusión de los independientes del proceso “es un potencial problema”.

Las primarias tienen una fuerte participación este año. Según datos del Pew Research Center, la participación hasta el comienzo de marzo había sido casi tan alta como en 2008, la mayor de todas. Un 17,3% de votantes elegibles participaron en la interna republicana, la cifra más alta desde 1980. La participación demócrata fue del 11,7%, la mejor desde 1992.

Con todo, algunos estados celebran caucus o asambleas de partido en vez de primarias per se. Este método de votación es más restrictivo ya que el proceso suele durar horas y no unos minutos. Un estudio del Lawyer's Committee for Civil Rights revela que en los estados que celebran caucus la participación es considerablemente más reducida.

Estados Unidos es un país federal. La independencia y la autonomía de los estados es, aquí, un principio sagrado que se ha aplicado a una amplia gama de temas, desde el aborto, la política impositiva y educativa, la legalización de la marihuana, y, también, las reglas para votar en las primarias y en la elección general. Cada estado tiene su identidad, que se ve reflejada en sus políticas.

Algunos estados facilitan la participación, al permitir el voto anticipado y exigir pocas o nulas pruebas de identidad para poder emitir el sufragio. Pero otros estados han sido acusados de querer intentar excluir del proceso a las minorías, afroamericanos e hispanos, al exigir, por ejemplo, la presentación de una identificación para poder votar. 

En Estados Unidos no todo el mundo posee un documento de identificación con foto. El Brennan Center for Justice de la Universidad de Nueva York afirma que hay unos 16 millones de estadounidenses sin un documento válido de identidad emitido por la Administración.

“La democracia no es algo estático –ha dicho el primer presidente afroamericano de Estados Unidos, Barack Obama–, es algo sobre lo que tenemos que trabajar de manera constante.”