Turquía

“Soy uno de los periodistas que Erdogan quiere encarcelar”

Kerim Balci huyó de Turquía antes de que lo detuvieran. Ahora el Gobierno ha tomado el control del medio que dirigía.

Kerim Balci es uno de los periodistas perseguidos en Turquía.

Kerim Balci es uno de los periodistas perseguidos en Turquía.

Juega con su hija de cuatro años a través de la pantalla del ordenador. En seis meses que lleva huido por el mundo, sólo la ha podido ver en persona durante diez días. Antes de las elecciones parlamentarias del pasado noviembre en Turquía, los abogados de Kerim Balci le aconsejaron huir del país antes de que lo arrestaran.

Era el director de una revista del grupo de comunicación Zaman, cuyo control ha tomado desde hace unas semanas el Gobierno turco. Se trata de una publicación cuyos dueños pertenecen al movimiento Hizmet (“Servicio” en turco), liderado por un clérigo musulmán apellidado Gülen, acusado de querer arrebatar el poder al presidente Recep Tayyip Erdogan.

El informe anual de Human Rights Watch de 2016 señala la especial persecución de los medios afines a Gülen, movimiento tratado como una presunta organización terrorista, extremo para el que según la organización pro derechos humanos no hay justificación. “A día de hoy no hay pruebas de que el movimiento Gülen se haya involucrado en violencia u otras actividades que pudieran ser razonablemente descritas como terrorismo”, indica el informe.

Aún así, las acusaciones continúan y el periodista Balci se ha visto obligado a huir de su país. Viajando por todo el mundo, ahora se encuentra en España.

¿Es posible ejercer el periodismo independiente ahora mismo en Turquía?

Desafortunadamente, la respuesta está bastante clara: no. De acuerdo con el ranking de Reporteros Sin Fronteras sobre libertad de prensa en el mundo, Turquía está en el puesto 149 de 180 países (…). Incluso las organizaciones internacionales a veces no se dan cuenta de la situación de emergencia en Turquía.

La cantidad de periodistas exiliados para no ser encarcelados o controlados por el Gobierno está subiendo, según mis informaciones: en el último año, más de 50 periodistas han abandonado Turquía.

No todos iban a ser arrestados; algunos simplemente ya no podían aguantarlo más y veían que -con toda la situación en el país- en el futuro también serían detenidos. En los próximos uno o dos años, si la situación continúa así, Turquía será un país del que se irán no sólo los periodistas, sino también los académicos.

El año pasado, los académicos enviaron una carta al Gobierno pidiendo un cese en la violencia contra la población kurda con el pretexto de luchar contra el terrorismo del PKK. 783 académicos se habían enfrentado a acusaciones (…). Los mejores intelectuales del país están abandonando el país.

El Gobierno tomó el control del principal periódico de su grupo de comunicación -Zaman- hace un par de semanas. ¿Estaba usted allí cuando sucedió? ¿Había experimentado antes algo similar?

No, coincidió con que estaba en Australia en aquel momento y hace dos años la policía también entró en las oficinas de Zaman para arrestar a nuestro antiguo director, Ekrem Dumanli, y en aquella ocasión yo estaba en Chicago.

He estado escapando casualmente la detención, porque mi nombre también está en lo alto de la lista de periodistas que el presidente de Turquía quiere entre rejas. ¿No sé si debería decir que “por suerte” estaba fuera del país o “desafortunadamente”? En cualquier caso, no experimenté de primera mano la brutalidad de la policía turca, que empleó gases lacrimógenos. Pero por supuesto, la mayoría de mis amigos estaban allí, mi familia…

Mi nombre está en lo alto de la lista de periodistas que el presidente de Turquía quiere entre rejas

No dispongo de una estadística sobre cuántos empleados de Zaman han sido despedidos en estas semanas. Yo recibí mi carta de despido en la noche del martes por correo electrónico. Puedo decir que unos 100 periodistas ya han perdido sus trabajos en el Grupo Zaman, de un total de 700 personas de las cuales 400 son periodistas. Han empezado por los periodistas y van de arriba abajo: todos los jefes han sido despedidos. El departamento de recursos humanos también ha sido cambiado por completo.

Vimos esto en el caso de [otro] grupo de comunicación, cuyo control tomaron en noviembre [del año pasado] y en un mes despidieron a prácticamente todo el mundo y en dos meses cerraron su periódico. El destino de Zaman no será distinto, porque antes vendía unos 625.000 ejemplares diarios y ahora está vendiendo 5.000. Así que en dos o tres meses se declararán en bancarrota y cerrarán.

Su compañero de Zaman, Bayram Kayra, fue uno de los periodistas detenidos recientemente en Turquía acusados de pertenencia a grupo terrorista y de violar el secreto de sumario, entre otros asuntos. ¿Qué responde a esas acusaciones?

Aquellos terroristas eran básicamente los periodistas que cubrían noticias sobre seguridad, que trabajan mucho con la policía u otros servicios de seguridad. Así que Bayram y los otros periodistas informaban también sobre acusaciones contra empresarios detenidos, hijos de ministros… El Gobierno por una parte niega todas esas acusaciones y por otra parte decretó que esas acusaciones debían integrarse bajo la categoría de 'información confidencial no publicable'.

[La afirmación sobre] la pertenencia a un grupo terrorista es curiosa. El Gobierno turco tiene un texto llamado el 'Libro Rojo' preparado junto con los generales del Ejército y el Consejo de Seguridad Nacional sobre la percepción de amenaza en el país: establece qué países son nuestros enemigos, cuáles son las amenazas internacionales y nacionales… Este texto no es legislativo, sino político.

Hace cosa de un año este texto se cambió. Es un texto confidencial, pero el presidente asegura que el nombre del movimiento Hizmet ['Servicio'] o Gülen [nombre del clérigo musulmán que lo lidera y a quien Erdogan acusa de intentar arrebatarle el poder], que publica el diario de Zaman [considerado terrorista por el Gobierno y definido como grupo religioso y social por sus defensores], fue incluido en el Libro Rojo.

El Libro Rojo es un texto secreto elaborado entre el Gobierno y el Ejército que ni los fiscales conocen

El primer ministro aseguró [después] que no está en la lista de grupos terroristas. Pero en cualquier caso, la acusación emplea la percepción que el propio presidente creó y usa el texto que [ni ellos] pueden ver. Que Bayra, otros periodistas y yo mismo seamos parte de un grupo terrorista se basa en esto. No hay un caso legal abierto en los tribunales contra el movimiento.

Pero desafortunadamente estamos en una lucha con el presidente y él se lo ha tomado de forma muy personal. Según él, cualquiera que le critique es un terrorista.

Lo mismo les hicieron a periodistas de Cumhuriyet [juzgados desde el 25 de marzo a puerta cerrada acusados de colaboración con grupo terrorista y de espionaje por revelar el supuesto envío de armas a un grupo armado en Siria, según recoge el informe anual de los derechos humanos de Amnistía Internacional]. Les acusan de pertenecer al mismo grupo terrorista, cuando en realidad el movimiento Hizmet es una organización religiosa con intelectuales seculares con cuyas opiniones religiosas -con todo el respeto- no estamos de acuerdo.

El sistema legal turco es tragicómico, por no decir cómico.

Ha mencionado que está entre los primeros de la lista del Gobierno para ser encarcelado. ¿Ha recibido alguna notificación oficial?

A mí me han demandado bajo las acusaciones de que soy el fundador de un grupo terrorista, sin nombre. Yo mismo y el antiguo director del grupo mediático Zaman estamos acusados en Estambul por haber fundado y armado a un grupo terrorista. Debo decir que nunca he visto un arma. Nunca hemos tocado ningún tipo de arma, incluido nuestro servicio militar.

¿Entonces va a pedir asilo?

Aún no me encuentro en esta posición, pero sé que el señor Ekran ha sido arrestado y no puede abandonar el país. No estoy seguro de dónde está ahora mismo, pero comparado con él, mi situación es algo mejor, porque su caso se finalizó con una orden de detención. En mi caso no hay una declaración oficial de una orden de detención y mi pasaporte aún funciona.

Así que creo que esa situación de buscar asilo en una democracia occidental llegará entre la mayoría de nuestros periodistas en los próximos seis meses o un año. El caso en los tribunales continúan y en ese tiempo tomarán una decisión, que ya sabemos cuál va a ser, porque no es un caso legal sino políticamente motivado. No es un secreto que somos enemigos del presidente turco. Él está al mando del país -no los fiscales o los jueces- y lo que él quiere, sucede.

Mientras el 'democratator' Erdogan siga en el poder, seguiremos sufriendo

¿En qué dirección política rema Turquía?

Turquía ya no es una democracia. Yo prefiero emplear la palabra 'democratator' para el presidente, democráticamente elegido pero un líder dictador. Tiene el apoyo de los ciudadanos pero usa el mandato para legitimar sus políticas. Mientras siga en el poder, seguiremos sufriendo.

¿Se atreve a volver a su país?

Me fui antes de las elecciones de noviembre, porque mis abogados me advirtieron de que si me quedaba una semana más, sería arrestado y mi pasaporte, requisado. Y de hecho, alertaron a varios periodistas más. Algunos no les escucharon y ahora están tras las rejas.

Un periodista en el exilio, significa una familia en el exilio. No es sólo una catástrofe periodística, es una catástrofe humanitaria

¿Puede desvelar entonces abiertamente dónde se encuentra?

No es un problema. Espero que el Gobierno de Turquía no comience actividades terroristas cazando a sus propios ciudadanos en el extranjero. Estoy legalmente en España, como turista. Algunos periodistas sí que tienen que mantener en secreto dónde se encuentran [y están] en el limbo.

Usted también está en el limbo, ¿no?

Estoy en el limbo en el sentido de que no puedo volver a Turquía y aún no he decidido dónde instalarme. También estoy preocupado por la seguridad de mi familia en Turquía. Tengo una hija pequeña de 4 años que se queja de que no les pueda ver cada día. Mucha gente no se da cuenta de que un periodista en el exilio, significa una familia en el exilio. No es sólo una catástrofe periodística, es una catástrofe humanitaria.

En los seis meses que llevo fuera, tengo familiares que fallecieron y a cuyos funerales no pude asistir. Es insoportable, ¿sabe? Espero que ningún otro ser humano, no sólo periodistas, tengan que pasar por estos momentos difíciles.

¿En estos seis meses no ha podido ver a su hija?

Hablo con ella por Skype [videoconferencia], Whatsapp, etcétera. Una vez vinieron a un país de los Balcanes y pasamos diez días juntos. Pero cuando se trata de una hija de 4 años, un día [sin estar allí] es demasiado. Ella se culpa a sí misma de que me fuera, cree que hizo algo malo. A veces llora y me dice: “Lo siento. Por favor, vuelve a casa”. Es desgarrador.

Hemos empezado a crear días online. Habitualmente quiere cocinar o jugar y hacemos eso online. Disparates de los tiempos modernos.

¿Y no se está planteando reunirse con su familia en España o en otro lugar?

Estoy trabajando en una posibilidad, pero por el momento soy un turista en el extranjero y necesito un permiso de residencia. Tengo las responsabilidades de un padre con su hija y su familia, pero por otra parte también tengo responsabilidades con mi nación.

Estos seis meses han sido bastante fructíferos. He estado viajando por todo el mundo intentando concienciar sobre lo que está pasando en Turquía, Oriente Medio… El problema de 'democratators' no es algo único que suceda sólo en Turquía; es una tendencia en las democracias orientales: Hungría, Polonia, India, Israel… Los líderes se están convirtiendo en líderes de por vida, con culto de la personalidad. Si esto fuera algo sólo de Turquía, no hablaría en medios extranjeros sobre esto, llevaría mi lucha dentro de Turquía.

Erdogan sigue el camino de la represión mediática de Hugo Chávez

Es un fenómeno global: los países latinoamericanos, con [Hugo] Chávez en Venezuela y la represión de los medios durante quince años. El 'democratator' turco está siguiendo un camino parecido. Igual que los dictadores aprenden los unos de los otros, los 'democratators' también. Por desgracia, lo que teníamos en Rusia, está en Turquía ahora. El siguiente paso estará en Hungría y el siguiente en Polonia. Tenemos que parar esto en algún punto.

¿Cree que alguien lo parará en los próximos años?

Turquía tiene potencial para el chantaje contra potencias occidentales. La alianza de la OTAN necesita mucho a Turquía en la guerra contra el [autodenominado grupo terrorista] Estado Islámico. Por desgracia, Turquía no está haciendo sus deberes, pero aún así es el único país que puede hacer algo realmente contra el EI.

El acuerdo UE-Turquía sobre los refugiados prueba que la Unión Europea cerrará los ojos ante las políticas represivas de Ankara

¿Qué opina del acuerdo de la Unión Europea con Turquía sobre los refugiados?

La crisis de refugiados es una crisis de la Unión Europea. El acuerdo es una vergüenza para ambas partes y prueba que la Unión Europea cerrará los ojos ante las políticas represivas en Turquía. La Unión Europea está temblando y Alemania [país promotor del acuerdo] es lo suficientemente lista como para pagar el soborno.

De 750.000 niños refugiados sirios, sólo 55.000 obtienen algún tipo de educación. Esto ha sucedido durante cuatro años. Es una generación perdida. Están en las calles de Turquía, se han convertido en prostitutas… Turquía no es un país seguro para refugiados.

¿Cree que Europa se arrepentirá en el futuro por no hacer más por Turquía?

El régimen de 'democratator' está convirtiendo a Turquía en un país de acogida del terrorismo. Este Gobierno ha cerrado los ojos ante la movilidad de los terroristas hacia Siria, y las armas a Siria que han llegado a Al Nusra [rama de Al Qaeda en Oriente Medio] y al Estado Islámico (...).

Y los servicios de Inteligencia turcos aseguran que hay 3.000 células del Estado en Turquía, lo que significa 15.000 militantes (yo no creo las cifras, pero ciertamente la cantidad de terroristas del EI es grande). Esto revela que Turquía ya no es un país objetivo para el terrorismo, sino un país de acogida. Y si éste es un país de acogida, Estados Unidos es el objetivo. Es inaceptable para Europa y Estados Unidos.

Necesitamos una democracia secular completa para prevenir cualquier tipo de cooperación con los terroristas, con los radicales.

Kerim Balci era director de 'Turkish Review' y columnista en el periódico 'Zaman'. Este miércoles participó en una mesa redonda titulada "Turquía en la actualidad: reconfiguración política y libertad de prensa" en la Casa Turca de Madrid.