Crisis migratoria

¿Funciona el plan de la UE para deportar refugiados a Turquía?

Ha caído la llegada de migrantes a Grecia, pero quedan pendientes de resolver problemas legales y logísticos. 

En el campamento de refugiados de Idomeni (Grecia), en la frontera con Macedonia.

En el campamento de refugiados de Idomeni (Grecia), en la frontera con Macedonia.

El lunes 4 de abril es la fecha marcada para que comience la deportación a Turquía de todos los migrantes y demandantes de asilo llegados a las islas griegas los últimos días, incluidos los refugiados sirios. El primer grupo de expulsados será de 500 personas, según la agencia AFP. La Comisión Europea confirma la fecha, pero pide cautela sobre la cifra. El inicio de la devolución de refugiados supone la segunda etapa del polémico acuerdo firmado el 18 de marzo entre la Unión Europea y Ankara, que según las organizaciones humanitarias vulnera el derecho de asilo.

Incluso Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, ha suspendido algunas de sus actividades en Grecia como señal de protesta. En concreto, se ha retirado de los centros de registro en las islas helenas (hot spots, en la jerga europea) por considerar que ahora se han convertido en instalaciones de detención de migrantes. Y no participará en las operaciones de deportación. Acnur critica que el acuerdo se está aplicando de forma precipitada, sin las salvaguardas necesarias. Grecia no tiene suficiente capacidad en las islas para examinar las peticiones de asilo ni para acomodar a los migrantes mientras se resuelve su caso.

Pero al margen de la polémica, ¿está logrando sus objetivos el acuerdo entre la UE y Turquía? En las casi dos semanas que lleva vigente, parece haber conseguido su principal meta: frenar el flujo de refugiados a las islas griegas. Bruselas habla de una caída “drástica”. Durante los primeros meses de este año, la media de llegadas era de 2.000 personas al día. Desde la entrada en vigor del pacto el 20 de marzo, la media es de 400. La cifra de entradas ha quedado por debajo de 100 varios días y el miércoles 23 de marzo no se detectó a nadie. Pero la tendencia todavía podría revertirse, como muestra el repunte de 766 llegadas este martes.

Gráfico de Patricia López

Gráfico de Patricia López

En todo caso, las cifras muestran un avance respecto al anterior pacto entre la UE y Turquía firmado en noviembre del año pasado, que en ningún momento se tradujo en una reducción de la presión migratoria. Estos migrantes llegados desde el 20 de marzo son los que empezarán a ser devueltos a partir del lunes.

Rutas alternativas

Ahora, la principal preocupación de los líderes europeos es que los migrantes y demandantes de asilo, y sobre todo las redes de tráfico de seres humanos, busquen rutas alternativas, en particular hacia Italia. Según ha publicado el diario Frankfurter Allgemeine, los traficantes se preparan para abrir una ruta a gran escala entre Turquía e Italia a partir de abril y piden una tarifa de entre 3.000 y 5.000 euros.

De momento, los números no son alarmantes, asegura la Comisión. Entre el 1 de enero y el 28 de febrero de este año, se detectó a un total de 9.020 migrantes en la ruta del Mediterráneo Central. Esta cifra representa un incremento del 13% respecto al mismo periodo del año anterior.

En marzo, los barcos de la Agencia Europea de Protección de Fronteras (Frontex) han rescatado a 10.700 personas. Pero Bruselas sostiene que hasta ahora no hay signos de que la ruta de los Balcanes esté siendo redirigida hacia Italia. La mayoría de los migrantes que llegan a las costas italianas son africanos, y no sirios, iraquíes o paquistaníes como la mayoría de los que tratan de alcanzar Grecia.

Problemas legales y logísticos

Para que las deportaciones puedan comenzar el lunes, todavía hay que resolver una serie de problemas legales y logísticos en un plazo récord de tres días. Tanto Atenas como Ankara tienen que cambiar varias leyes con el fin de garantizar la protección de los demandantes de asilo. El Gobierno griego envió los borradores a su Parlamento el miércoles por la noche y prevé que se voten este viernes o sábado. También Turquía ha garantizado a Bruselas que aprobará los cambios exigidos antes del 4 de abril. Si las modificaciones no están en vigor el lunes, no habrá expulsiones, asegura la Comisión.

Además, todavía no se ha concretado cómo se realizará el transporte. Hasta el momento, las devoluciones de migrantes irregulares de Grecia a Turquía se han hecho en autobús. Pero la UE quiere usar ahora barcos para que se lleven a cabo directamente desde las islas, sin pasar por el continente. Bruselas ha calculado que se necesitan 8 barcos de Frontex con capacidad para entre 300 y 400 pasajeros. También podrían utilizarse buques turcos.

Como viene ocurriendo desde el principio de la crisis de refugiados, el otro gran problema es la falta de solidaridad y la lentitud de la respuesta europea. El resto de estados miembros todavía no ha enviado a Grecia el personal que se necesita para poner en marcha las deportaciones a Turquía. En total, alrededor de 4.000 personas sumando funcionarios griegos y europeos: 600 especialistas en asilo, 60 jueces para tramitar los recursos, 1.800 funcionarios para el procedimiento de retorno, 430 intérpretes y 1.000 agentes de seguridad.

¿Qué pasa con los 51.000 migrantes que había en Grecia?

El 4 de abril se empezará a aplicar también la fórmula “uno por uno”: por cada sirio devuelto a Turquía, la UE se compromete a acoger a otro sirio directamente desde los campos de refugiados turcos. Es decir, si finalmente se deporta a 500 sirios, el mismo lunes otros 500 sirios serán trasladados desde Turquía a países europeos. Los que hayan llegado irregularmente a las islas griegas pasan al final de la lista. El objetivo de este sistema es crear un canal de migración legal que sustituya a los flujos irregulares. Bruselas trabaja con un “grupo reducido” de países, liderado por Alemania, para realizar estos primeros reasentamientos.

¿Y qué ocurre con los alrededor de 51.000 migrantes y demandantes de asilo que llegaron a Grecia antes del acuerdo entre la UE y Turquía? Casi todos han sido trasladados ya de las islas al continente, pero no pueden salir del país debido al cierre total de la ruta de los Balcanes. Bruselas espera que se acelere el proceso de relocalización para repartirlos entre los estados miembros. De los 160.000 demandantes de asilo que la UE se comprometió a distribuir el pasado septiembre, sólo se ha reubicado a 1.100. Ya hay otro contingente de otras 1.100 personas listas para ser redistribuidas. Pero al ritmo actual, costará mucho tiempo aliviar la situación en Grecia.