ATENTADOS EN BRUSELAS

El espionaje belga, de nuevo en el ojo del huracán

El ataque de Bruselas reabre el debate sobre la preparación del país para hacer frente al yihadismo.

Un militar desplegado en la Grande Place.

Un militar desplegado en la Grande Place.

Cuatro meses después de los atentados de París y cuatro días después de la captura del fugitivo más buscado de Europa, las autoridades belgas vuelven a estar en el ojo del huracán. El atentado de este martes reabre las dudas sobre la preparación de los servicios de inteligencia de Bélgica ante la amenaza yihadista.

“La detención del terrorista Abdeslam Salah se recibió aquí como una buena noticia pero también como una mala porque al final se le detuvo en Molenbeek. Eso demuestra que se ha beneficiado durante estos cuatro meses de una red de contactos muy organizada. De todos modos, es difícil saber si hay una relación con el grupo que ha organizado y perpetrado el ataque de hoy”, dice desde Bruselas Eduardo Camilli, analista y director del Observatorio Horizon Intelligence. “Evidentemente cuatro meses no son suficientes para solucionar los problemas [de las fuerzas de seguridad]”.

Desde los atentados de París, Bélgica ha aumentado la presencia de fuerzas del orden y ha sacado el Ejército a la calle para proteger objetivos sensibles, manteniendo la alerta en los niveles 3 y 4. Pero este nuevo ataque resucita las dudas sobre los fallos de los servicios de inteligencia. Después de los atentados de París, Francia apuntó a los fallos de las autoridades belgas al detectar elementos de riesgo que habían aparecido en investigaciones anteriores y también a problemas de coordinación y envío de información entre ambos países.

Entonces se subrayó también la escasez de recursos y los problemas de organización de la policía, también relacionados con la división administrativa que caracteriza Bruselas, algo que el ministro de Interior del país reconoció como una de las razones por la que la capital tiene un problema de terrorismo islamista.  Bruselas tiene seis cuerpos diferentes de Policía. 

El temor es que Bélgica se vuelva el eslabón débil de los esfuerzos de contrainteligencia europeos. “El miedo no declarado es que los fallos de Bélgica pongan en riesgo a Europa”, escribía Nicholas Vinocur en una pieza de análisis de este martes en Politico.

“Bélgica no tiene personal muy avezado en este campo. Además es un territorio muy permeable en el que es complicado tener un control absoluto. Y luego hay un problema por la situación política del país, que hace difícil la cooperación entre las distintas autoridades”, dice el coronel Pedro Baños, analista geopolítico y experto en terrorismo. “Está claro que no tiene la misma experiencia en inteligencia que otros países, como España”, añade Baños quien recuerda que el nuevo jefe del Centro Europeo contra el Terrorismo es el coronel de la Guardia civil, Manuel Navarrete.

“Es difícil detectar y parar ataques así. Pero esto no significa que lo hayan hecho todo bien. La policía estoy seguro de que ha cometido errores. Tenemos que recordar que las autoridades son muy conscientes de esta amenaza y están trabajando duro, pero es complicado parar este tipo de ataques”, dice desde Washington Thomas Sanderson, experto en terrorismo e inteligencia del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, con sede en Washington.

Según Sanderson, hace falta “más trabajo de inteligencia” y sobre todo “involucrar más a las comunidades de las que proceden los individuos que son los autores de estos ataques”. Sanderson explica que es muy importante invertir en policías y trabajadores sociales que trabajen en estas comunidades para desarrollar una red de contactos y tener buenas fuentes de información.

Según Baños, hace falta más inteligencia pero no solamente en términos de investigaciones. “Hay que combatir el terrorismo con inteligencia y no sólo con servicios de inteligencia. La prevención es positiva pero no es suficiente, y la represión policial tampoco. Hay que actuar desde el punto de vista de la psicología y evitar de crear más focos de radicalización”.