Atentados en Bruselas

Un joven misionero mormón sobrevive a los atentados de Boston, París y Bruselas

En la jungla. Mason Wells ha sufrido heridas leves por las explosiones en Zaventem tras salir ileso de los ataques precedentes.

Mason Wells.

Mason Wells. El faro mormón.

El estadounidense Mason Wells es uno de los al menos 230 heridos que han dejado los atentados en la capital de Bruselas. Se encontraba en el aeropuerto de Zaventem cuando tuvieron lugar las dos explosiones. Según han relatado sus padres a ABC News, tiene roto el tendón de Aquiles, heridas de metralla y quemaduras en la cara y las manos, pero su vida no corre peligro. Lo que hace especial su historia es que, a sus 19 años, Mason ha sido testigo directo de tres de los atentados que han conmocionado al mundo.

Así, en 2013, la madre de Mason, Kimberly, corría la maratón de Boston, y el joven la esperaba junto a su padre Chad a "una calle de distancia" cuando las bombas caseras colocadas por los hermanos Tsarnaev detonaron. La familia logró reunirse en medio de la confusión y regresar al hotel. Los progenitores recuerdan la "calma" que mostró el adolescente entonces. "Es un chico fuerte", aseguraban, y la experiencia de los atentados de Boston fue una lección para él.

Los Wells son oriundos de Utah, sede de la iglesia mormona, o la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en su denominación oficial, y pertenecen a esta congregación. Al cumplir la mayoría de edad los fieles ordenados emprenden peregrinaciones proselitistas por el mundo.

Los misioneros mormones son una presencia habitual en aeropuertos, estaciones y otros centros estratégicos de las grandes ciudades, y Mason fue enviado a París donde vivió en primera persona en noviembre del año pasado los atentados en la capital francesa. Cuando contactó con sus padres, les aseguró que continuaba adelante con su misión, "seguro y cuidadoso".

El martes por la mañana Mason acompañaba a una hermana francesa, Fanny Rachel Clain, que viajaba a Estados Unidos y no fue alcanzada por la explosión. Otros dos misioneros mormones que le acompañaban, Richard Norby de 66 años y Joseph Empey de 20, también resultaron heridos.

"Estaban el epicentro de la explosión" relata Chad Wells que, naturalmente, atribuye su salvación a la intervención divina. Asegura que, según le han contado otros miembros de la iglesia, el joven mantuvo en todo momento la calma y el sentido del humor pese a estar "tendido en el suelo y sangrando". "Ese es nuestro Mason", concluye.