OPERACIÓN LAVA JATO

Dilma intentó evitar la posible detención de Lula según una escucha policial

La presidenta avisa a Da Silva de que está mandando "un mensajero" con el acta de posesión para "usarlo en caso de necesidad". 

Protestas en las calles de Brasilia tras conocerse el nombramiento como ministro de Lula Da Silva

Protestas en las calles de Brasilia tras conocerse el nombramiento como ministro de Lula Da Silva

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Una conversación divulgada la noche del miércoles sugiere que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha intentado impedir una posible detención de Lula da Silva el mismo día en que fue nombrado ministro de la Casa Civil, lo que eleva todavía más la tensión en Brasil. El audio fue grabado por la policía federal con la autorización del juez Sérgio Moro, responsable de la investigación del caso Lava Jato, y en él Rousseff le dice a Lula que en unos minutos le llegará un documento (el acta de nombramiento) por medio de un mensajero.

Se infiere de sus palabras que intenta de esta manera proteger al flamante ministro de la Casa Civil ante una posible detención antes de ser investido. Al convertirse en titular de la cartera gana el aforamiento parlamentario, de ahí la llamada que deja al descubierto las posibles intenciones de Dilma Rousseff.

La conversación se produjo a las 13.32 hora de Brasilia, apenas treinta minutos antes de que se anunciase oficialmente el nombramiento de Lula. En la conversación, de poco más de medio minuto, Rousseff llama a Lula y, después de saludarlo, le dice: “Estoy mandado a Bessias (un mensajero) con el papel para que lo tengamos. Úsalo solo en caso de necesidad. Es el acta de posesión, vale?”. Lula apenas habla, solo le dice “está bien, espero aquí”, y la presidenta termina la conversación.

nuevo golpe contra el expresidente

El audio supone un nuevo golpe contra el expresidente y ahora ministro por parte del juez Sérgio Moro, titular de la investigación del escándalo de Petrobras, quien defendió el haber levantado el secreto de sumario porque cuando las diligencias acaban siempre las hace públicos.

Moro lo justificó diciendo que “la democracia en una sociedad libre requiere que los gobernados sepan lo que hacen los gobernantes, aunque actúen en las sombras”. El juez dijo, además, que el objeto de las escuchas era Lula da Silva, y si aparece la presidenta es porque lo llamó.

Moro tiene sospechas de que Lula que estaba siendo escuchado, lo que comprometió “la espontaneidad y credibilidad de varios diálogos”, en referencia a otros audios divulgados. En uno de ellos el expresidente habla con Rousseff el mismo día en que fue interrogado, el pasado 4 de marzo, y llega a decir que los miembros del Tribunal Supremo y del Congreso están “acobardados”. En otra conversación, con el ministro Jacques Vagner, da a entender que una ministra del Tribunal Supremo, Rosa Weber, puede ayudarle en las investigaciones contra él.

Con anterioridad a la divulgación de los audios, la presidenta había concedido una conferencia de prensa para valorar el nombramiento de su antecesor. En ella había dicho que nada tenía que ver el nombramiento de Lula con una intención de obstruir a la justicia: “El cambio de instancia significa que la fiscalía y la policía seguirán la investigación pero que el juez será el Supremo”, dijo Rousseff. Pero las escuchas sugieren un actitud diferente por parte de la presidenta.

A pesar de ello, posteriormente la presidencia emitió un comunicado en el que asegura que el documento al que se refiere la escucha se envió “porque no sabía si asistiría ala ceremonia de toma de posesión”, prevista para el jueves a las 10 de la mañana hora brasileña. De hecho, Lula da Silva iba a asumir su cargo el próximo martes, pero los acontecimientos han cambiado la previsión y tomará posesión el jueves. Además, en el comunicado se anuncia que el gobierno tomará medidas contra la filtración del juez, en opinión del gobierno por la “flagrante violación de la Constitución”.

cacerolazos en varias ciudades

Tras conocerse la escucha, la oposición reaccionó reuniéndose en el centro del Congreso y pidiendo, a micrófono abierto, la dimisión de Rousseff. Fuera del palacio de Planalto, frente al palacio legislativo, se empezaron a congregar manifestantes, que llegaron a superar las 5.000 personas un par de horas después. El mismo número se reunió en la avenida Paulista de Sao Paulo, habitual lugar de concentración de las marchas antigubernamentales.

En esta ocasión, además de las banderas pidiendo el impeachment de la presidenta y los muñecos que recrean la figura de Lula vestido de presidiario, el edificio de la Federación de Empresas e Industrias de Sao Paulo apareció iluminada de verde y amarillo y una banda cruzada con la palabra “Renuncia ya”.

Además, se registraron cacerolazos en varias ciudades brasileñas, acompañadas de los gritos de dimisión dirigidos al expresidente y seguramente también a Dilma Rousseff.