Elecciones EE.UU. 2016

Sin Trump, un debate más civilizado entre los republicanos

El empresario faltó al último debate que, sin su presencia, fue más civilizado y contó con una discusión de política más profunda.

Cruz y Rubio se aprietan las manos al terminar el debate.

Cruz y Rubio se aprietan las manos al terminar el debate. Jim Young

Apenas comenzó el debate, Megyn Kelly, periodista de la cadena Fox News, lo llamó “el elefante ausente en el cuarto”. Donald Trump, favorito para capturar la nominación presidencial del Partido Republicano en las encuestas, faltó anoche a la discusión entre los candidatos antes del inicio de las primarias, y sin su show mediático en el escenario, el resto de los candidatos finalmente pudo hablar de políticas.

Con Trump lejos del escenario, el tono de la discusión ha sido mucho más civilizado. Apenas hubo cruces o peleas entre los siete candidatos que si se presentaron, divididos en dos grupos con dos objetivos bien distintos. Ted Cruz, que pelea voto a voto en Iowa con Trump, intentó aprovechar la noche para sacar una última ventaja, y debió afrontar un mayor escrutinio al jugar el papel de favorito.

“Déjenme decir que soy un maníaco. Y todos en este escenario son estúpidos, gordos y feos [...] Ahora que hemos sacado la porción de Donald Trump del medio...”, bromeó Cruz, ante la risa de todos, en lo que fue la primera frase del debate.

Pero aún así, el propio Cruz cayó en la misma actitud que Trump minutos después. En un momento, se llegó a quejar de que las preguntas de los moderadores estaban hechas para atacarlo.

Críticas a Trump

“Si me hacen alguna otra pregunta fea, quizá tenga que irme del escenario”, atizó Cruz a los moderadores, en una obvia referencia a Trump, enfrentado con Fox por las preguntas que Kelly le hizo en uno de los debates anteriores.

El senador Marco Rubio, que intenta posicionarse como el candidato del “establishment” y la mejor opcion para vencer a Trump y Cruz, aprovechó la ventana. “Pueden preguntarme lo que quieran, yo no me voy a ir del escenario”, bromeó ante los aplausos de la gente.

Como ocurrió en otros debates, Rubio ha ofrecido un sólido desempeño. Rápidamente, ha optado por descartar a Trump como un “entretenedor” y por criticar a Barack Obama y Hillary Clinton. Se mostró como el candidato que puede unir a los republicanos. “Si soy su candidato, uniremos a este partido y ganaremos la elección”, ha dicho Rubio.

Inmigración, seguridad y terrorismo, los temas principales

El senador también salió, aunque no sin dificultad, bien parado de una discusión sobre inmigración en la cual los moderadores lo pusieron sobre las cuerdas al mostrar la inconsistencia principal de su carrera política: primero se opuso a una amnistía para los inmigrantes indocumentados, y luego promovió una ley que les ofrecía un camino a la ciudadanía.

Rubio dijo que no habrá discusión sobre la legalización hasta que no se garantice la seguridad del país. Cruz mostró una línea más dura. “Quieres ganarle a Trump en inmigración”, le espetó Rubio a Cruz, al acusarlo de tener un plan demasiado conservador. Fue una de las pocas menciones a Trump durante la discusión.

El debate se ha concentrado en seguridad y terrorismo. Los candidatos han coincidido en la necesidad de “reconstruir las fuerzas armadas” de Estados Unidos –la primera potencia militar, con un gasto militar muy superior al del resto de las naciones desarrolladas. La discusión se realizó en Des Moines, Iowa, a días del “caucus” estatal que marcará el inicio de las primarias en las que se definirán los candidatos presidenciales de ambos partidos.

Los candidatos republicanos Carson, Cruz y Rubio, posan antes del debate.

Los candidatos republicanos Carson, Cruz y Rubio, posan antes del debate. Reuters

La contienda republicana en Iowa está muy cerrada. Trump lidera las encuestas con el 32,9% de intención de voto, según el promedio de sondeos que publica RealClearPolitics. Su seguidor más cercano, el senador ultraconservador de Texas, Ted Cruz, tiene un respaldo del 26,1%; el senador hispano por la Florida, Marco Rubio, tiene un 13,9% de apoyo.

Todo indica que la interna republicana, devenida en una puja por la identidad del partido, o, como se dice aquí, una contienda “por el alma del Partido Republicano”, terminará por dirimirse entre estos tres candidatos.

Aunque Trump no se presentó, su nombre dominó las conversaciones en Twitter, y para muchos fue, aún sin estar presente, el ganado de la noche: por momentoss, pareció que sólo se habló de él y de su controvertida decisión.

“Trump ganó”, dijo minutos antes del debate el comentarista conservador Charles Krauthammer, en una entrevista con la cadena Fox. “Toda la cobertura mediática ha sido sobre él. Ha dominado la discusión”, explicó.