Terrorismo

Turquía es un polvorín a las puertas de la UE

Su creciente problema de seguridad escapa a su control. Al histórico conflicto con el PKK y otros grupos armados menores, se le suma el autodenominado 'Estado Islámico'.

Las fuerzas de seguridad acordonan la zona de un atentado.

Las fuerzas de seguridad acordonan la zona de un atentado. Reuters

En menos de 48 horas, Turquía ha sufrido dos atentados con un balance total de 16 fallecidos y más de 50 heridos. Pero los autores de los ataques nada tienen que ver, según las autoridades. Han identificado al terrorista suicida que se hizo explotar entre turistas en Estambul como miembro del autodenominado 'Estado Islámico', mientras que el ataque con coche bomba en el sureste del país en la noche del miércoles lo han atribuido al PKK.

Hay dos factores que en los últimos meses han alterado especialmente la seguridad de Turquía: la expansión de las acciones del EI hacia Occidente, siendo Turquía el primer país europeo más cercano a su área de control en Siria y el fin de la tregua con el PKK el pasado julio.

La clave está en el sur

“El Gobierno turco ha arrastrado a Turquía al centro del conflicto sectario en Oriente Medio”, opina Fadi Hakura, investigador del think tank londinense Chatham House experto en Turquía. “Decenas de miles de combatientes islamistas están a lo largo de la larga frontera con Siria, imagínese [lo que puede llegar a pasar]”.

El Ministerio español de Asuntos Exteriores desaconseja “firmemente” acercarse a menos de 10 kilómetros de la frontera con Siria en sus recomendaciones de viaje a Turquía y señala que existe un altísimo riesgo de atentado terrorista y de secuestro en varias provincias del sur del país.

También advierte de que “se han producido atentados con coche bomba –y, por tanto, es muy elevado el riesgo de nuevos atentados- en localidades cercanas a la frontera siria como Reyhanli o Suru”.

Al peligro del Estado Islámico y otros grupos terroristas de corte yihadista al sur de sus fronteras, se suma el perdurable conflicto con el grupo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el sudeste del país. “La situación de seguridad en el sudeste del país sigue siendo muy volátil e inestable con atentados casi diarios del PKK desde que declaró finalizada la tregua a finales de julio [de 2015]”, asegura el Ministerio español de Asuntos Exteriores en su página web.

En esa región ha sido el atentado del PKK contra una comisaría de policía con residencias en el mismo edificio, que ha dejado seis muertos la noche del miércoles, incluidos niños.

Clasificado como terrorista no sólo por Turquía, sino también por sus socios de la Unión Europea y Estados Unidos (que estima en más de 30.000 las muertes que ha provocado el PKK), esta denominación sigue causando polémica. Por ello, fuentes de la Embajada de Turquía en España han asegurado a EL ESPAÑOL: “No tenemos ningún problema con los kurdos que viven en Turquía, tenemos que diferenciar el PKK de los kurdos”. Esto, sin embargo, no ha evitado bombardeos de Turquía contra zonas controladas por los independentistas kurdos fuera de sus fronteras, como el pasado julio en Irak.

Los principales atentados de los últimos quince años en Turquía también indican que hay, principalmente, organizaciones armadas de extrema izquierda suman problemas en el país. Aunque Fakura asegura que el principal de ellos, el Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo (DHKP-C), es cada vez menos relevante.

A principios del año pasado un atentado suicida de este grupo contra la embajada de Estados Unidos en Ankara segó la vida de un guardia de seguridad. Pero el experto afirma que sus últimos ataques han sido “amateur” en las formas y sin recursos.

"Europa no es inmune"

El experto en seguridad internacional de la Universidad Técnica de Oriente Medio en Ankara, Hüseyin Bagci, afirma que Turquía no tiene capacidad financiera para afrontar sola su creciente problema de seguridad. Asegura que políticamente tampoco se lo puede permitir. Y de hecho la colaboración es cada vez más estrecha con Alemania en este sentido.

Hakura considera que Turquía se enfrenta a un “tremendo desafío” para la seguridad nacional y critica la "ingenuidad" de Europa al pensar que toda la inestabilidad en la zona no le iba a afectar. “Europa no es inmune”, advierte.