Atentados París

El italiano que sobrevivió a Heysel y al Bataclan

A los 15 años Max Natalucci salió ileso de la avalancha mortal del estadio de Bruselas. Este viernes se las arregló para escapar de la sala donde murieron al menos 80 personas.

Max Natalucci.

Max Natalucci.

Max Natalucci nació hace 45 años en Senigallia, una ciudad portuaria italiana situada junto al mar Adriático. Desde hace unos años vive en Belgrado. Pero este viernes estaba en París y es uno de los supervivientes del ataque contra la sala Bataclan. Su hermana y su padre han desvelado a los diarios locales que no es la primera tragedia a la que sobrevive: con apenas 15 años estuvo presente en el estadio de Heysel la noche en que una avalancha se cobró la vida de 39 hinchas el 29 de mayo de 1985.

“A los 15 años escapó de la tragedia de Heysel, donde había ido con nuestro padre y con un tío”, explica su hermana Federica a este medio local. “La noche del viernes me hizo revivir la angustia de Heysel, cuando aún no había teléfonos móviles y no sabíamos lo que estaba ocurriendo”.

Según el alcalde de la Senigallia, Maurizio Mangialardi, la madre de Max debía estar en París el día de los ataques pero al final se quedó en la ciudad. El italiano estaba en el Bataclan con Laura Appoloni (46 años), una amiga de Senigallia que recibió una herida leve de bala en el hombro derecho. 

Policías antes del asalto del Bataclan.

Policías antes del asalto del Bataclan.

Se hizo el muerto

El testimonio de Natalucci a la cadena Russia Today refleja lo ocurrido en el interior de la sala Bataclan: “Yo he fingido que estaba muerto y al final he logrado salvarme. Era complicado moverse. Sólo me movía cuando veía que disparaban en dirección contraria. Cuando me miraban a mí, fingía que estaba muerto. Pude ver sus caras. Sobre todo la de uno de los terroristas. Nos miramos a los ojos. Estaba a cinco metros de mí”.

A los 20 minutos Natalucci encontró una puerta. Había una escalera y gente que intentaba subir.

Al salir, el italiano expresó su sorpresa ante alguna de las reacciones de los responsables del ataque: “Me ha sorprendido mucho que los terroristas han solicitado negociar con la policía. Nos decían que si conseguían entrar todos moriríamos. Quizá tenían miedo de morir".

Los rehenes habían vivido antes una escena de locura. Al entrar, los terroristas habían disparado durante 20 minutos y después habían quizá porque se les habían acabado las municiones. "Los policías tardaron dos horas en llegar y entraron con gases lacrimógenos", dice Natalucci. "Mataron a los terroristas y nos salvaron. El suelo de la sala estaba lleno de cadáveres. Estaban esparcidos por todas partes. Mi impresión es que los terroristas habrían seguido matando si hubieran tenido más proyectiles. Si alguno de los que estaban en el suelo se movía, lo mataban con un tiro de gracia”.

Parisinos junto al Bataclan.

Parisinos junto al Bataclan.

5.000 disparos

Natalucci logró salir de la sala con su amiga Laura Appoloni, que sufrió una herida leve y hubo de ser intervenida por restos de bala en el hombro derecho. “Durante el concierto hemos oído los disparos”, dijo Appoloni, que regenta un establecimiento de tatuajes en Senigallia y que conversó con el informativo radiofónico de la RAI. “Vi a dos personas con metralletas que dispararon durante 10 minutos sin parar. Dispararon como 5.000 proyectiles y uno me alcanzó. Por suerte, estaba debajo del palco y me escapé pasando por detrás de los laterales, alcanzando la salida de emergencia y cruzando por el tejado. Pasamos dos horas en silencio hasta que han llegado las fuerzas de seguridad”.

No es la primera vez que Natalucci sobrevive a una tragedia. El 29 de mayo de 1985 estaba en el estadio bruselense de Heysel. Aquella noche murieron 39 personas, la mayoría hinchas de la Juventus, que disputaba la final de la Copa de Europa contra el Liverpool.Su hermana Federica, católica fervorosa, apuntaba esta semana un posible motivo de la suerte de su hermano Max: “A los ocho años lo besó el papa Wojtyla en la plaza de San Pedro”. La familia atribuye su condición de superviviente al encuentro con Juan Pablo II durante su niñez.

“Sinceramente en Heysel también lo pasé mal”, decía esta semana Natalucci a un periodista italiano. “Pero ver las metralletas es un shock mucho más grande. He sentido pánico también en Bruselas pero esta vez he pensado que lo contaba porque no sabía cuánto tiempo iban a seguir disparando sobre la multitud”.