Atentados en París

Todos cantan la Marsellesa pero sin dar apoyo militar

Francia activa por primera vez la cláusula de defensa mutua, pero sus socios europeos se resisten a poner tropas.

El ministro francés de Defensa y la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

El ministro francés de Defensa y la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

Los dirigentes de la UE han entonado la Marsellesa este martes durante un acto organizado en la Eurocámara en memoria de las víctimas de los atentados del pasado viernes en París. En toda Europa se multiplican gestos similares de solidaridad y apoyo a Francia. Pero cuando el Gobierno de François Hollande pide medidas concretas para combatir la amenaza terrorista, sus socios europeos se resisten o ralentizan las decisiones.

Los ministros de Defensa de la UE han aceptado este martes activar, de manera unánime y por primera vez en la historia, la cláusula de defensa mutua prevista en el Tratado de Lisboa (artículo 42.7). En teoría, responden positivamente y de forma instantánea a la solicitud de su colega francés, Jean-Yves Le Drian. Pero en realidad, ningún país parece dispuesto a prestar apoyo militar a Francia en su operación de respuesta al Estado Islámico.

Lo que pide Francia

El ministro francés de Defensa ha dejado claro desde el primer momento que lo que pide a sus socios europeos al activar el artículo 42.7 no es cualquier tipo de ayuda, sino específicamente apoyo militar. El Gobierno de Hollande quiere “o una colaboración en las intervenciones francesas en Siria y en Irak o una sustitución o un apoyo a Francia en otras operaciones”, ha dicho Le Drian en rueda de prensa.

“Lo que he hecho valer ante mis colegas es que Francia no puede hacerlo todo: estar al mismo tiempo en el Sahel, en la República Centroafricana, en Líbano y en la intervención y las respuestas en Oriente Próximo y a la vez garantizar con sus propias fuerzas la seguridad del territorio nacional”, se ha quejado el ministro galo. A Francia le ha correspondido asumir en los últimos años el liderazgo de la mayoría de las operaciones europeas, ya que es junto con Reino Unido, la única potencia militar.

Si el resto de estados miembros no quieren sumarse a la intervención en Siria, París les reclama que al menos envíen tropas a otros escenarios menos conflictivos en África para dar relevo a los soldados franceses. “Creo que todos los países contribuirán de una forma u otra a la aplicación del artículo 42.7 y eso es un acto muy fuerte. Podrá adoptar diferentes formas, muy numerosas, ya sea en el teatro de Oriente Próximo o en otros teatros”, asegura Le Drian.

Lo que sus socios están dispuestos a ofrecer

Ningún país de la UE ha ofrecido este martes apoyo militar a Francia. Al contrario, varios  ministros han rechazado expresamente participar en la intervención en Siria. Otros han desviado la atención hacia lo que ya estaban haciendo antes de los atentados de París o hacia otras formas de asistencia que sí están dispuestos a prestar, como un mayor intercambio de información entre los servicios secretos. El ministro de Defensa británico ni siquiera ha viajado a Bruselas y ha enviado a un representante de segundo rango que no ha hecho declaraciones públicas.

El jefe de la diplomacia alemana, Frank-Walter Steinmeier, ha sido de los primeros en descartar sumarse a la operación contra el Estado Islámico en Siria. “No tiene sentido que nos sumemos a los otros 16 países que están llevando a cabo ataques aéreos”, ha alegado. Alemania se limitará a reforzar el envío de armas a los grupos kurdos que combaten a los yihadistas en el norte de Irak.

El Gobierno de Roma ha ofrecido a Francia su “máxima disponibilidad” pero sin ninguna concreción. “Excluyo una intervención en Siria”, ha asegurado en Bruselas su ministra de Exteriores, Roberta Pinotti. Se ha excusado alegando que Italia es ya uno de los países con un mayor contingente de tropas en Irak y que lo seguirá aumentando. “No espero ninguna contribución en términos de tropas para Francia”, ha señalado por su parte el ministro checo, Martin Stropnicky.

Tampoco el ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha querido concretar qué ayuda ofrecerá España a Francia y ha dicho que el ministro Le Drian no le ha pedido de momento nada. “España es el país, junto con Francia, más comprometido en la UE en esta lucha permanente por nuestra seguridad”, ha alegado Morenés. Y ha esgrimido la presencia de soldados españoles en Irak, Turquía, Mali, Somalia o Nigeria. Más categórico ha sido el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que ha dejado claro en una entrevista en Tele 5 que “hoy por hoy, España no se plantea efectuar bombardeos en Siria”.

Para la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, la activación de la cláusula de defensa mutua es sobre todo una muestra de “apoyo político”. Pero la UE ni se plantea desplegar una operación militar de apoyo a Francia. “Esto no implica una misión o una operación de la UE en el marco de la política exterior y de seguridad común. Esto supone pedir ayuda y asistencia de forma bilateral, y la UE puede facilitarla y coordinarla siempre que sea útil y necesario”, ha explicado.

Lo que dice el artículo 42.7

La decisión de Francia de invocar la cláusula de defensa mutua en respuesta a los ataques de París ha pillado por sorpresa a sus socios europeos, que no entendían las intenciones de Hollande. El artículo en cuestión dice que “si un estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás estados miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas”.

La cláusula no especifica en qué debe consistir esta ayuda y asistencia, ni el grado de obligación a la hora de prestarla. Además, establece una serie de reservas. En primer lugar, “ello se entiende sin perjuicio del carácter específico de la política de seguridad y defensa de determinados estados miembros”. Es decir, no puede ponerse en cuestión la neutralidad de países como Irlanda, Austria o Finlandia. El artículo añade además que la OTAN seguirá siendo el “fundamento” de la defensa colectiva de los estados europeos que son miembros y “el organismo de ejecución de la misma”.

La Alianza Atlántica tiene su propia cláusula de asistencia mutua, el artículo 5, pero Francia de momento no la ha invocado, aunque podría tener más sentido porque se trata de una organización militar. El artículo 5 sólo se ha activado una vez, tras los atentados del 11-S en Estados Unidos en 2001, pero no tuvo ninguna consecuencia práctica. El Gobierno de George W. Bush decidió formar alianzas a la carta para atacar Afganistán e Irak, al margen de la OTAN.