Atentados en París

A 100 metros de la masacre

Atiende la llamada de EL ESPAÑOL con calma, pero se le nota cierto nerviosismo en su voz. Su noche de fiesta ha sido una pesadilla. 

Ropas y vendajes junto a la sala Bataclan en París.

Ropas y vendajes junto a la sala Bataclan en París. Reuters París

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Chloé Roset es una estudiante francesa de la Universidad de la Sorbona. Este viernes por la noche salió de su apartamento en el Distrito 10 de París para tomar algo en casa de una amiga en el Boulevard Richard Lenoir. Sin embargo, lo que iban a ser un par de copas rápidas se convirtió en una noche de pesadilla a tan solo 100 metros de la sala de conciertos del Bataclan. Chloé atiende la llamada de EL ESPAÑOL con calma, pero se le nota cierto nerviosismo en su voz. En un momento de la conversación comenta que en la televisión están enseñando imágenes de un sitio que está al lado de su casa, a la que no ha podido volver desde que ayer comenzase la masacre. Este es su testimonio en primera persona:

Comenzamos a recibir mensajes

Llegué a casa de mi amiga sobre las 9 de la noche. Éramos unas seis o siete personas. El plan era tomar algo antes de que ellos salieran de fiesta. Querían ir a un club en la Rue du Faubourg du Temple. Más tarde vimos que esta es una de las calles donde habían matado a varias personas. Yo me iba a volver a casa después de un par de copas. Sobre las 10 llegó un amigo diciendo que había visto coches de policía en la calle, pero que no sabía por qué era. Empezamos a beber, y pusimos la música a todo volumen, así que no escuchamos nada de lo que estaba pasando en la calle.

De repente, todos comenzamos a recibir mensajes. Una amiga me escribió diciendo que había habido un tiroteo en mi barrio y que no volviese a casa. No encontramos nada en las noticias, así que pensamos que a lo mejor se había equivocado, o que era una falsa alarma. Pero entonces empezaron a llamar amigos, sobre todo de fuera de Francia, preguntando si estábamos bien. Encendimos la televisión y vimos que había tiroteos en varios sitios que conocíamos. Uno de ellos era en mi barrio. Al principio dijeron que habían muerto 10 personas, pero luego los números comenzaron a subir. Cuando llegó a los 20 pensé, mierda esto es peor que Charlie Hebdo. Y los números seguían creciendo.

En shock

Estoy en estado de shock por dos motivos. Primero porque el apartamento de mi amiga está en el Boulevard Richard Lenoir. Estamos en la misma calle del Bataclan, literalmente a 100 metros. En las imágenes de televisión del club podíamos ver la entrada a nuestra casa. Y segundo porque uno de los ataques ha sido en el Distrito 10, que es donde vivo yo. El Restaurante Le Petit Cambodge, donde tuvo lugar uno de los tiroteos, está al lado de donde vivo. Estuve comiendo ahí con mi novio la última vez que vino a visitarme desde Londres. De hecho caminé de mi casa al apartamento de mi amiga a las 20:45 y el tiroteo en el restaurante empezó a las 9, lo que es realmente increíble.

Dos de las personas que estaban con nosotros tenían amigos en el Bataclan. A eso de las 12 de la noche recibieron un mensaje de uno de ellos diciendo que estaban escondidos en el tejado. Luego dejaron de contestar durante un rato, así que no sabíamos si estaban bien o no. Uno de mis amigos vio que alguien en Facebook había escrito un mensaje diciendo “estamos en el primer piso, siguen disparando. Hay personas en muy mal estado. Por favor mandad ayuda”. Eso fue una locura.

Pasábamos de reír a llorar sin ton ni son de un momento a otro. Riendo por lo nerviosos que estábamos, llorando por todos nuestros amigos que no sabíamos dónde estaban. Cada uno expresaba su miedo de manera distinta. La chica que estaba recibiendo los mensajes de su amigo del Bataclan no estaba reaccionando de ningún modo. Probablemente porque estaba en shock, y también porque en este punto estaba bastante borracha.

A eso de las 00,30 estaba en Skype con una amiga de Ámsterdam cuando escuchamos tres o cuatro explosiones. En las noticias vimos que tres de las explosiones eran de los terroristas y una de la policía. No había nadie en la calle. Llamé a mis padres, que viven en el sur, y nos dijeron que nos mantuviésemos lejos de las ventanas. Una de mis amigas intentó mirar fuera pero le dijimos que no lo hiciera.

No podíamos salir del apartamento, porque estábamos en una de las zonas en las que la policía había advertido que era peligroso estar en la calle. Yo tampoco podía volver a casa, porque mi apartamento está al lado del metro Goncourt y habíamos escuchado en la televisión que la policía había prohibido entrar y salir de este metro.

Algunos de nuestros amigos habían quedado en encontrarse con nosotros en el apartamento, así que estaban en la calle cuando empezaron los disparos. Una amiga nos contó que estaba escondida en un café y que les habían prohibido abandonar el recinto, porque estaba a pocos metros de uno de los sitios de peligro. Otra amiga, a la que no conozco tan bien, nos mandó un mensaje diciendo que se iba a casa porque estaba en la calle y no encontraba un sitio seguro donde refugiarse. Cuando llegó nos contactó otra vez para decirnos que estaba bien pero que había visto cosas horribles. Que se había puesto a correr y había visto cadáveres tirados en mitad de la acera. Estaba aterrorizada.

Nos podía haber tocado a nosotros

Lo que era una locura  es que estuviésemos tan cerca de los atentados. Siento que lo hemos vivido de una manera muy intensa por lo cerca que estábamos, y por los mensajes que nos estaban mandando nuestros amigos con todas las cosas terribles que estaban viendo. Estábamos encerrados en el apartamento viendo todo el horror de fuera.

Podría haber sido cualquiera de nosotros. Cuando ocurrió el ataque a Charlie Hebdo fue una desgracia tremenda, pero en nuestro fuero interno pensamos: no somos periodistas, no estamos haciendo nada controvertido, así que no nos identificamos como posibles víctimas. Pero aquí nos podía haber tocado a nosotros. El restaurante que atacaron estaba en mi lista de sitios favoritos a los que ir. Estaban tiroteando a personas en terrazas. Una de mis amigas había estado en una de ellas tan solo ayer tomando un café. Lo sentimos muy cerca. Nuestros amigos mandaban mensajes diciendo que habían tenido que salir corriendo a casa. Era completamente surrealista.

Siento que necesito volver a casa

A eso de las dos de la madrugada recibimos un mensaje de uno de los chicos que estaban en el Bataclan diciendo que estaban bien, pero que habían visto cosas espeluznantes. Dejamos de ver las noticias alrededor de las cuatro, y dos de las personas del apartamento se cogieron un taxi para ir a casa. Cuando les acompañamos fuera, vimos gente con bolsas de plata sobre los hombros caminando por la calle. Creo que es lo que te da la policía cuando has estado en una situación traumática.

Me he despertado esta mañana sintiendo que no he dormido nada, porque durante la noche he tenido pesadillas sobre todo esto y desde que me he despertado no he parado de pensar en ello. Seguimos en el apartamento, porque el Gobierno sigue diciendo que no es seguro estar en la calle y que nos quedemos dentro.

Creo que voy a intentar irme a mi casa pronto. Llevamos horas y horas en este apartamento. Siento que necesito volver porque es parte del proceso. Todo parece demasiado surrealista ahora. Creo que será sano para mí ir a casa y ver realmente lo que ha pasado. Quiero ver a mi hermana, pero me da miedo coger el metro para ir a verla. Tampoco quiero caminar durante 50 minutos para llegar a donde ella vive, no sé si eso es seguro. Todo esto es nuevo. Pero es solo el día después, puede que todo se calme en un día o dos.