TRAGEDIA EN TURQUÍA

Un doble atentado mata a más de 90 personas en Ankara antes de las elecciones

Desde los pasados comicios del 7 de junio, Turquía vive una violencia sin precedentes, enfrascada en los enfrentamientos entre el Gobierno y el PKK kurdo.

Heridos en los atentados de Turquía / Reuters

Heridos en los atentados de Turquía / Reuters

Cientos de manifestantes se congregaban por "la paz, el trabajo y la democracia" en una explanada frente a la principal estación de trenes de Ankara cuando estalló la primera bomba que separó las manos de decenas de jóvenes que entonaban cánticos de protesta haciendo un corro. Las siguientes imágenes mostraban el revuelo de una multitud asustada entre los cuerpos tendidos en el suelo de muertos y heridos. Los manifestantes los tapaban con banderas del HDP, el partido de la izquierda kurda, y de agrupaciones marxistas reunidas en la marcha pacifista, todos contrarios a la guerra contra los separatistas del Kurdistán turco al sudeste del país.

En el atentado murieron más de 95 personas y 246 están heridas, 28 de ellas de gravedad. El ministro de Salud turco, Mehmet Müezzinoglu, expresó en una rueda de prensa transmitida en directo por la cadena turca NTV su temor a que el balance final de la masacre sea mayor, dado el alto número de personas gravemente heridas.

De las víctimas, más de 60 fallecieron en el lugar del atentado y otras 20 tras haber sido trasladadas a distintos hospitales de la capital otomana.

Mientras los principales medios mantienen la cifra en los 96 fallecidos, el partido prokurdo (HDP) asegura que son 128. La nota del partido dice que 120 cadáveres habrían sido identificados.

Obra de "dos suicidas"

"En la investigación se consideran todos los grupos terroristas", adelantó este sábado el primer ministro turco Ahmet Davutoglu, señalando varias opciones: el Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK) -a quien el gobierno islamista moderado del AKP considera terroristas-, el grupo yihadista del Estado Islámico, la red de Al Qaeda y los grupos de la ultraizquierda turca. Sin embargo, Davutoglu dijo tener "la firme sospecha" de que el ataque es obra de "dos suicidas".  "Hay muy nítidas indicaciones", añadió.

"Este ataque no se dirige contra ningún grupo determinado ni contra ningún colectivo político. Es un ataque contra toda la nación", aseveró Davutoglu, que ha anunciado tres días de luto oficial tanto por las víctimas del atentado como por los soldados y policías muertos en los ataques de la guerrilla kurda en los últimos días.

Foto: Tumay Berkin/ Reuters

Foto: Tumay Berkin/ Reuters

Varios partidos de la oposición han destacado la similitud del caso con lo ocurrido el 5 de junio contra un mitín del HDP, dos días antes de los comicios generales, y el 20 de julio, en un acto en defensa de los kurdos sirios. En el primero murieron cuatro personas y en el siguiente 34. La autoría de los hechos no ha sido adjudicada en ningún caso, aunque muchos suponen que el Estado Islámico está involucrado.

La masacre de Ankara se produce a tres semanas de la celebración de elecciones al Parlamento turco el próximo 1 de noviembre, que tuvieron que ser adelantadas por la imposibilidad de formar gobierno tras la votación del 7 de junio. Estos comicios pusieron fin a 13 años de mayoría absoluta en manos de los islamistas del AKP y desde entonces la tensión política no ha dejado de crecer.

Se han registrado más de 400 ataques contra bases del partido pro-kurdo del HDP y varios medios de comunicación y periodistas, especialmente de la oposición. La violencia reina en un torbellino sin precedentes desde hace décadas en el este kurdo del país.

Elecciones generales el 1 de noviembre

Además, otra fecha relevante: este domingo el PKK tenía previsto declarar un “alto el fuego unilateral” hasta el 1 de noviembre. A raiz del atentado de julio en la localidad de Suruç, el PKK dio por terminado el alto el fuego que mantenía desde hace dos años.

Foto: Tumay Berkin/ Reuters

Foto: Tumay Berkin/ Reuters

Por otra parte, el portavoz del HDP Ertugrul Kürkçü acusa al presidente Recep Tayyip Erdogan de estar detrás del atentado por avivar los históricos enfrentamientos del país entre el Gobierno central y las aspiraciones kurdas, mientras el líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP) Kemal Kiliçdaroglu, hizo un llamamiento a los demás partidos para “actuar” contra el terrorismo “sin peros ni excusas”.

La condena de la ONU, la OTAN y varios estados

"Ban Ki-Moon espera que los responsables de estos ataques terroristas sean llevados lo más rápidamente ante la justicia", señaló el portavoz del secretario general de Naciones Unidas en un comunicado. "Todos los aliados de la OTAN permanecen unidos en la lucha contra el flagelo del terrorismo", recalcó su homólogo Jens Stoltenberg.

Estados Unidos condena el "horrible" atentado y aseguró que este tipo de actos solo "fortalecerán" su determinación de combatir el terrorismo junto a Turquía: "Estados Unidos condena en los términos más rotundos el horrible ataque terrorista de hoy en Ankara", dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ned Price, en un comunicado.

"El hecho de que este ataque ocurriera antes de una manifestación por la paz subraya la depravación de los que están detrás de él y es otro recordatorio de la necesidad de afrontar los retos de seguridad compartidos en la región", añadió Price.

Otros países como España, Francia, Grecia, Rusia y Alemania también han transmitido su solidaridad con el pueblo turco; igual que los presidentes del Consejo Europeo y del Parlamento Europeo, Donald Tusk y Martin Schulz. 

El peor atentado de la historia

Lo sucedido se considera como el peor atentado terroristas de la historia moderna del país eurasiático. Las bombas explotaron a las 10.04 hora local y fueron tan fuertes que hicieron estallar las ventanas del edificio de la estación ferroviaria.

El atentado ha abierto aún más el abismo entre el AKP, el partido islamista en el poder desde 2002, y grandes sectores de la izquierda que consideran al Gobierno, y especialmente a Erdogan, responsable de haber arrastrado a Turquía a una espiral de violencia para ganar votos nacionalistas.