salida de arcelor

El nuevo imperio de 7.000 millones de la familia Riberas

La familia Riberas se hace con el 100% del mayor grupo de automoción español tras la salida de Arcelor.

La crisis del acero se ceba con Arcelor

La crisis del acero se ceba con Arcelor Reuters

De la crisis nace la oportunidad. El derrumbe de los precios del acero en todo el mundo ha puesto contra las cuerdas al gigante Arcelor-Mittal, que multiplicó por ocho sus pérdidas en 2015 (7.225 millones de euros). Para reforzarse, el grupo ampliará capital en 2.700 millones y venderá el 35% de la española Gestamp Automoción a la familia Riberas Mera.

El anuncio, hecho por Arcelor, no ha tenido en cuenta a su socio español, que si bien está dispuesto a comprar la participación, todavía no ha diseñado cómo lo pagará. Entre las posibilidades de financiación, según fuentes del sector, se encuentra la emisión de bonos -operación que supone todo un desafío con las turbulencias financieras actuales- o bien, la consecución de un préstamo bancario a dos años, aprovechando los bajos diferenciales actuales. Sin embargo, Gestamp debe tener en cuenta que su actual cifra de deuda supera ya los 2.200 millones de euros.

Evolución del gigante de la automoción.

Evolución del gigante de la automoción.

“La salida a bolsa del grupo no está en el radar ahora mismo”, dijeron fuentes del sector a EL ESPAÑOL. Gestamp tiene capacidad para afronta la compra. De hecho, en noviembre se posicionó para invertir en Abengoa cerca de 400 millones de euros, aunque no terminó de encontrar el respaldo de los acreedores. Buena parte de esa capacidad se generó el pasado año cuando vendió el 80% de Gestamp Solar al gigante del capital riesgo KKR, valorando la filial en unos 1.000 millones.

El reciente cambio de manos de este porcentaje valora esta compañía en 2.500 millones, pero esconde un precio a la baja por la necesidad de Arcelor en hacer caja de manera inmediata para reforzar su solvencia. Tras Gestamp se esconde un grupo rentable y con una facturación que superó los 7.000 millones de euros en 2015, más de un 10% más que en 2014 y que se ha duplicado en los últimos cinco años. Su plantilla supera las 30.000 personas en más de 20 países. Su valoración podría multiplicar por dos esa cifra -hasta 5.000 millones- teniendo en cuenta los múltiplos de compañías de su sector como CIE Automotive o Magna, entre otras.

En contra de esta potencial operación se encuentra el actual escenario de inestabilidad de los mercados y las incertidumbres sembradas desde otoño por el ‘dieselgate’ de Volkswagen, que ha puesto patas arriba a toda la industria y también a su parte más débil: los proveedores de componentes como el grupo español. Gestamp, a través de 93 centros de producción, trabaja para casi todos los grandes del sector como el citado gigante alemán Volkswagen, Renault-Nissan, Peugeot-Citroën, Daimler, General Motors o BMW.

De la chapa a las carambolas siderúrgicas

Para la familia Riberas, de cerrar la operación, supone un nuevo salto en la construcción de un imperio cuyo inicio se remonta a un taller de chapa en 1958 en Burgos. No obstante, su verdadera historia empresarial comienza a principios de los años 90, cuando la crisis del sector siderúrgico estuvo a punto de enterrar aquella empresa familiar que respondía al nombre de Gonvarri.

Entonces, Sollac, filial del grupo francés Usinor, acudió al rescate de la compañía española y de los Riberas encontraron un socio fuerte y flexible. Un año más tarde, en 1993, también les invirtió la española Aceralia. Cinco años más tarde ponen en marcha Gestamp Automoción, una empresa para dar servicio a los fabricantes de coches.

En 2001, tras la unión de Aceralia, Usinor y Arbed, se creó el grupo Arcelor, que posteriormente sería adquirido por la angloholandesa Mittal, que heredó las participaciones en Gestamp Automoción, pero también en Gonvarri, donde todavía mantiene el 35% del capital junto a la propia Gestamp.

El cambio continuo de sus socios ha permitido a los socios españoles incrementar en cuestión de diez años su control en la empresa desde apenas el 25% hasta ahora la totalidad. Los hermanos Jon y Francisco Riberas -segunda generación familiar- controlan ahora un grupo industrial que rivaliza en negocio con SEAT (ambas por encima de los 7.000 millones) que abarca desde el acero a las renovables pero que, sobre todo, se ha construido gracias al negocio de los componentes de automóviles, del que es uno de los principales actores del mundo.