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Conducir con lluvia: trucos a tener en cuenta con tu coche

Es matemático: llueve y nos volvemos locos al volante. Un par de consejos muy fáciles pueden evitarnos un susto en la carretera.

Grupo Autopista.es

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No lo decimos nosotros, lo dicen las estadísticas: la lluvia es el fenómeno climatológico adverso que más accidentes provoca. Un asfalto mojado, y más si está mezclado con arena, polvo o grasa, multiplica las posibilidades de sufrir un siniestro.

Nuestra forma de conducir cuando llueve debe cambiar, lógicamente, a causa de una peor adherencia y una menor visibilidad. Es por eso que te ofrecemos unas reglas básicas que has de poner en práctica para evitar un percance en la carretera

Reduce la velocidad y aumenta la distancia

Es de lógica. Con el asfalto mojado, aumentan la distancia que necesitamos para frenar, por lo que si guardamos más metros con el coche de delante, menos posibilidades de tener un golpe por alcance. Al mismo tiempo, evitarás que los cristales se te ensucien con el agua que nos viene de los coches de delante mientras circulan.

No a los frenazos ni a las maniobras bruscas

Si este consejo es ya aplicable en una conducción con buenas condiciones climatológicas, imagina cuando llueve. Ten en cuenta que los otros usuarios de la vía no tienen porque tener tu pericia al volante y, quizás, su visibilidad no sea tan buena, por lo que su tiempo de reacción puede ser elevado.

Peligro: pintura blanca

Ha mejorado su calidad, pero el agarre en estas zonas (delimitaciones de carril, pasos de cebra...) es aún deficiente, por lo que intenta no frenar bruscamente sobre ellas. Si vas en moto, el peligro se multiplica.

Iluminación, primordial

Como hemos dicho, hacerse visible es fundamental los días de lluvia porque la visibilidad es menor. Enciende las luces de cruce como primera medida y si la lluvia es intensa, no está de más que hagas lo propio con las de niebla posteriores. 

El peligro se llama aquaplaning

Corbis Images

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Los charcos y balsas de agua, pueden provocar el efecto “aquaplaning”, es decir, un efecto producido cuando los neumáticos son incapaces de evacuar el agua que hay en la calzada y provoca que el coche se deslice por una fina capa de agua situada entre los neumáticos y la carretera. Para evitarlo, reduce la velocidad cuando veas el charco, ¡no frenes!, levanta el pie del acelerador y mantén la trayectoria, no gires el volante de manera brusca.

Aparte de estos consejos, es importante que tu coche esté preparado para la lluvia. Autopista.es te cuenta los elementos que has de vigilar con especial atención.